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15-M, una revuelta sin copyright

El movimiento, impulsado por el copyleft, apuesta por la libre difusión de la cultura y la filosofía cooperativa

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Los carteles se han convertido en un símbolo del 15-M. Hay tanto ingenio en algunos de los eslóganes políticos que han empapelado las plazas españolas que a la gente le resulta complicado elegir sus favoritos. Paradójicamente, puede que el cartel que mejor resume el espíritu del 15-M haya sido el menos fotografiado de todos.

Su texto es tan prosaico que no es raro que haya pasado desapercibido: 'Dona tus pancartas y carteles a archivo Sol. Recopilación y almacenamiento de todo el material generado por los participantes de la acampada. Licencia Creative Commons'.

En el cartel de al lado se aclaran los motivos para usar una licencia 'no comercial' en las antípodas del coyright: 'De esta manera tendremos una memoria audiovisual de libre uso y difusión'. Los dos avisos han estado colgados las últimas semanas del toldo de la comisión de Documentación y Archivo de la acampada Sol, donde unas 20 personas han trabajado frenéticamente para recopilar 4 terabytes con materiales del movimiento (en ese espacio cabrían, por ejemplo, 6.000 películas o 6 millones de canciones).

La cultura libre ha sido uno de los motores de la protesta del 15-M

Lo explicaba alguien en una de esas miles de conversaciones cruzadas en internet sobre las acampadas: 'La documentación de la #spanishrevolution está hecha a partir de un salvaje esfuerzo cooperativo. No está hecha sobre fotos de fotógrafos reconocidos, ni de televisión, ni grandes editoriales, autores o editores. Miles de lucecitas y teclados. Copyleft funcionando al 500%'. Bases de un movimiento que no pretende lesionar los derechos de autor, sino buscar alternativas a los mismos.

La cultura libre ha sido uno de los grandes motores del 15-M. El espíritu del copyleft, que defiende la cultura libre y que ha generado unas licencias no restrictivas, que permiten la copia y difusión no comercial de las obras culturales, ha influido en la formación y en el desarrollo del 15-M.Primero como impulsor del movimiento No les votes, que comenzó como una protesta contra la Ley Sinde y derivó en uno de los embriones del 15-M (unas siglas con muchos padres: de Juventud sin Futuro a Democracia Real Ya, pasando por las protestas históricas por una vivienda digna).

'Es evidente que hay un hilo de continuidad entre las movilizaciones espectaculares (por su capacidad de conectar con la sociedad, por su complejidad expresiva y organizativa, etc.) contra la Ley Sinde y lo que está sucediendo, pero su influjo no se detiene ahí, sino que ha influido también en una forma de protestar que trata de construir siempre una realidad nueva, producir herramientas originales. El movimiento 15-M habla más bien de que la sociedad necesita instrumentos novedosos y no tanto directores de orquesta', razona Guillermo Zapata, autor de exitosos cortometrajes en copyleft [Lo que tú quieras oír superó los 100 millones de visionados en Youtube] y guionista de televisión.

'No se puede aplicar el copyright a una experiencia abierta', dice Zapata

En efecto, la influencia de la cultura del copyleft ha ido más allá de la agitación previa a la protesta. 'Las ideas de cooperación virtual, de formar una comunidad entre desconocidos, típica de la movilización en internet, han calado hondo', explica Amador Fernández-Savater, editor de Acuarela Libros, que publica con licencias Creative Commons.

Parte del éxito del 15-M se debió, entre otras cosas, a su capacidad para replicar uno de los puntos fuertes de la protesta contra la Ley Sinde: la transversalidad política. 'No era tanto una cuestión de izquierda o derecha, sino de gente con una preocupación en común: el futuro de la red. Juntarse con personas no afines ideológicamente dejó de ser un problema para convertirse en una potencia. Colaborabas con gente con la que nunca hubieras pensando que compartirías un proyecto político. Había anarquistas, pero también empresarios de las nuevas tecnologías. Se ha creado una cultura de cooperación transversal para luchas concretas. Sol ha hecho un esfuerzo brutal por incluir a todo el mundo', añade Fernández-Savater.

'Lo decisivo son los carteles, no quién está detrás', según Voces Sin Futura

Guillermo Zapata, que cree que la base del copyleft es 'generar una estructura clara que permita la libertad y la participación' al apostar por la 'copia y la transformación' de los materiales, cree que el 15-M se ha montado sobre bases muy similares: 'Las formas de participación tienen una estructura básica de respeto mutuo y escucha. Y a partir de ahí se trata de replicarlas y de introducir ese núcleo en un montón de facetas de la vida. Aunque la parte más visible del movimiento fue Sol, lo interesante fue su réplica en otros lugares y de otras formas. Por eso es bueno entender la acampada Sol como una parte de un todo y no como la representación de ese todo. Esa concepción sería aplicarle un copyright restrictivo a una experiencia abierta'.

Javier de la Cueva, primer abogado que impugnó el canon digital, cree que el copyleft ha aportado una 'metodología de trabajo basada en la replicación, descentralización y horizontalidad' que ha impregnado las relaciones entre los activistas del 15-M. 'Las nuevas formas de organizaciones no jerárquicas deben mucho a la organización y ética de internet. Somos todos artífices pero cada uno desde su habilidad', apunta Simona Levi, fundadoras de eXgae (ahora La-EX), plataforma sin ánimo de lucro que propone modelos alternativos para la difusión cultural y la gestión de los derechos de autor. 'Comunidad, respeto, colaboración, filantropía, esfuerzo compartido, remezcla... Son palabras del ámbito de la cultura libre igualmente aplicables al 15-M', resume Stéphane Grueso, autor de ¡Copiad, malditos!, primer documental Creative Commons emitido y coproducido por TVE.

En otro elemento clásico de las protestas en red, el movimiento ha traspasado fronteras. El exilio español ha impulsado algunas de las acciones más interesantes del 15-M. De un misterioso lugar de las profundidades de Asia, por ejemplo, surgió un llamamiento a la insurgencia gráfica llamado Voces con Futura. Una página de carteles inspirados en el 15-M y creados, en parte, por profesionales internacionales del diseño.

Carteles creados bajo el más estricto anonimato y dispuestos para ser descargados y difundidos. 'No puede ser de otra manera: anónimo y heterogéneo, como es el movimiento. Lo importante son los carteles, no quién está detrás. Y hay gente muy buena colaborando', cuenta la exiliada española que inició el proyecto de Voces con Futura, que exige, cómo no, permanecer en su anonimato asiático. La revolución no tiene rostro.