Obispo, militar y ladrón
En el siglo XVI, Antonio de Acuña, obispo de Zamora, esquilmó los templos de Castilla para sufragar la rebelión comunera
'Los comuneros Padilla, Bravo y Maldonado en el patÃbulo', del pintor valenciano Antonio Gisbert (1835-1902).FONDOS DEL CONGRESO DE LOS DIPUTADOS
Obispo de Zamora por la gracia de Dios... y militar saqueador por la causa comunera. Antonio de Acuña pasó de hombre de fe a saquear templos y fortalezas nobiliarias para financiar a un ejército con el que combatir el sistema feudal, el vasallaje y las ansias absolutistas y recaudatorias del rey Carlos I. A su lado lucharon 300 sacerdotes que, como él, cambiaron los hábitos por el traje de campaña y los cilicios por el arcabuz.
Acuña no fue el primero ni el último de los obispos españoles que, a lo largo de la Historia, han financiado sus actividades con bienes de la Iglesia. En los últimos años hemos conocido algunas de estas operaciones en las que los prelados se valÃan de dudosos intermediarios. Un ejemplo claro es el de Eric El Belga, especialista en desvalijar iglesias de media Europa que, al llegar a España, se dio cuenta de que no necesitaba robar: los sacerdotes vendÃan. "Fueron los sacerdotes quienes inventaron la venta de arte sacro. ¿Por qué no me iba yo a aprovechar?", confesaba en una entrevista tras su detención en Burgo de Osma.
Muchos años antes, esta práctica era utilizada por otros, como Antonio de Acuña, obispo de Zamora, en el siglo XVI. Acuña empuñó las armas para apoyar la causa comunera y encontró la manera de sufragar a todo un ejército vendiendo todo lo que saqueaba de las iglesias. El escenario de estas operaciones fue la Castilla del siglo XVI, un pujante imperio que se alimentaba del raudal de oro y plata que llegaba de América, pero que sufrÃa de una gran inestabilidad polÃtica. Exprimida por Carlos I, que necesitaba riquezas para pagar su ascenso al trono del Sacro Imperio Romano Germánico, Castilla se sentÃa despreciada por un "rey extranjero" que ni siquiera aprendió castellano.
AsÃ, en 1520, explotó una revuelta comunera que reclamaba que el poder ejecutivo volviese a las Cortes y se impusiese un nuevo modelo constitucional. Reivindicaban la identidad castellana, se negaban a plegarse a intereses extranjeros e incluÃan un fuerte discurso de carácter social, con gritos en combate que pedÃan "Libertad".
Acuña, el obispo radical
Uno de los principales cabecillas del movimiento fue Antonio de Acuña, el controvertido obispo zamorano, que abandonó el púlpito para unirse a los rebeldes. Acuña llegó a representar al sector más radical del bando. Levantó en armas a los campesinos sometidos feudalmente y arrasó fortalezas, prometiendo el acceso a la propiedad a todos aquellos que estaban sometidos a vasallaje.
Su primer objetivo fue tomar la fortaleza de Fermoselle, en Zamora, y después pasó a saquear bienes nobiliarios para luego venderlos y financiar a su ejército. Luego se centró en iglesias, conventos y monasterios. Primero los de su propio obispado y, más tarde, de toda la Tierra de Campos (Zamora, Valladolid, León y Palencia). Algunos historiadores sostienen que era una práctica que el obispo ya realizaba antes de su interés militar.
El saqueo de las iglesias de Frómista (Palencia) fue una de sus hazañas más ilustres. Camino de León, arrampló con cálices, patenas y crucifijos de gran valor. Su venta le permitió mantener al batallón de sacerdotes que le acompañaba, en su gran mayorÃa frailes dominicos y franciscanos del bajo clero, quienes compusieron parte del ideario comunero que propagarÃan masivamente entre las clases populares.
El auge del movimiento comunero
La protesta comunera estalló en Toledo en el verano de 1519 y se extendió por toda la meseta castellana. El levantamiento se produjo en una situación de inestabilidad polÃtica en la corona de Castilla, que se arrastraba desde la muerte de Isabel la Católica (1504), a la que hay que sumar las malas cosechas, el hambre y las epidemias.
La campaña comunera alcanzó su clÃmax en 1520, con motivo del llamamiento a Cortes. Desde Salamanca, un documento enviado a todas las ciudades con voz y voto en las Cortes resumió sus reivindicaciones: "Castilla no tiene por qué sufragar los gastos del Imperio y sus recursos deben emplearse en la defensa exclusiva de Castilla. Si el rey se niega a atender las justas quejas de su pueblo, las Comunidades tendrán que tomar la defensa del reino".
Tras dos años de motines y sedición, la aristocracia castellana se alió con Carlos I y las tropas comuneras sufrieron una derrota total en Villalar. Unos cien comuneros fueron ejecutados. Entre ellos se encontraba Acuña, ajusticiado a garrote vil en 1526.
5 Comentarios
-
Ya que nadie comenta esto, lo volveré a hacer yo. No censuréis mi pequeña opinión de nuevo. Contra la verdad extendida por los nacionalismos ibéricos periféricos y contra el titular expresamente malintencionado, es de valorar que el primer movimiento rebelde español contra el sacrosantÃsimimo imperio cristiano globalizador español fue el castellano. Acusada por todos de tiránica, Castilla fue la primera en tener que subsumirse en dicho estado, con sus luces y sus sombras, que dirÃan Barden et alii. De los fundadores de España, Castilla la Mala, sufrió la represión antes que susu socios, vascos, gallegos y arago-catalanes. SALUT I FORÇA EN ... LA REPÚBLICA
-
Ups! querÃa darte positivo ^_^, sorry!
-
¿Alguien ha oÃdo hablar de Gaspar GarcÃa Laviana? En Gijón hay una avenida con su nombre. Pero ¿alguien sabe quién fue ese tipo? En Nicaragua en cambio es un personaje muy famoso. En Nicaragua además de calles hay hospitales y colegios con su nombre. Y si le preguntas a alguien te dirá: Ah claro, ese tipo era el comandante martÃn, el cura sandinista.
-
Ponen que murio ajusticiado en el garrote vil, tenÃa entendido que esta modalidad de pena de muerte fue creada por Fernando VII en el siglo XIX, si alguien pudiera confirmarmelo lo agradecerÃa Muchas gracias
-
Para Ãgnaro, supuesto experto en historia, le recomiendo que se informe sobre la revuelta irmandiña en Galicia en el siglo anterior, luchando el pueblo llano contra el sistema feudal.

Cargando...