El documental musical, un género en auge

Gozan de prestigio, se estrenan en el cine y todos los grupos quieren el suyo

ABEL GONZÁLEZ Barcelona 22/10/2008 22:50 Actualizado: 22/10/2008 22:56

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The filth and the fury, Some kind monster, Dig! y No Direction Home orbitan alrededor de The Sex Pistols, Metallica, The Brian Johnston Massacre y Bob Dylan, respectivamente, con tanta potencia como suenan sus grandes discos. Son ejemplos de documentales que no estaban destinados a los fans como material de campaña promocional y que han dado un rendimiento narrativo extraordinario.

Muchos de los documentales musicales son tan película como Nanouk el esquimal. Algunos son la pieza que explica al músico (The fearless freaks a Flaming Lips, Searching for the wrong-eyed Jesus a Jim White), y otros lo trascienden. A veces como tema principal (A skin to few es fiel a la atmósfera de Nick Drake sin apenas contener imágenes suyas), y otras como vehículo para contar algo que va más allá. The Devil and Daniel Johnston es una película sobre la esquizofrenia y I’m trying to break your heart (Wilco) habla de una separación, aunque también de la estupidez multinacional verité. En todas, los personajes tienen masa y volumen: son reales.

Trabajar con músicos de éxito no parece mala idea para un cineasta. Para empezar, garantiza un buen archivo y, además, le permite encomendarse a la eficacia de un personaje testado de antemano.

Gracias a películas como estas, el documental musical es hoy una pieza de prestigio. Se estrenan en salas de cine y tanto bandas como sus mánagers quieren el suyo. A veces se hacen pintar el retrato ecuestre, pero como ya no están confinados sólo a los extras de un DVD, el proyecto artístico suele ser bastante más ambicioso: para estrenar hay que montar un plan de determinada duración. Se fuerza la creatividad, el producto se beneficia y sale mucho más carnoso.

Firmas de prestigio

También hay antecedentes que la generación anterior no podía tener. Algunos directores clásicos (Martin Scorsese, Jim Jarmush, Jonathan Demme y Wim Wenders) incluyen el rock como temario propio porque crecieron con él. Ya existen clásicos del rock filmado, como Gimme Shelter y The Last Waltz. Hasta Peter Bogdanovich se apunta con el biopic Tom Petty: runnin’down a dream. Y pueden tener valor cinematográfico: The filth and the fury, la segunda película de Julien Temple sobre The Sex Pistols, es una de las tres mejores películas de 2001.

En esta edición de In-Edit se estrenará Joy Division, una nueva aproximación al frío imaginario de Ian Curtis a cargo de Grant Lee, que tendrá que pelearse con un montón de celuloide. Ya hay competencia, público interesado y distintas miradas. ¿Es este Curtis de carne y hueso, contra el de ficción de Control?

El consumo masivo de telerrealidad ha creado a un espectador no especializado al que este formato no le es extraño. Inconscientemente, se ha incrementado la exigencia de fidelidad en la imagen realista. ¿Para qué conformarse viendo a Joachim Phoenix intentando hacer de Johnny Cash si tenemos archivo del mismo Cash para montar una historia? El biopic musical también se agota. Mejor, hay pocos buenos.

EN CARTEL

Lo mejor de ‘In Edit’ 2008: guía para no perderse 

TOM PETTY

Bogdanovich se suma al club de directores clásicos que se acercan a un icono de la música de EEUU.

PATTI SMITH

Musa del punk a finales de los 70, Steven Sebring recuerda que lo único que Patti Smith ha hecho durante toda su vida es poesía.

EDWIN COLLINS

Un retrato del ex líder de Orange Juice, cuya enfermedad cerebral traspasa los límites del rock.

ARTHUR RUSSEL 

Matt Wolf recupera a este pionero de la música disco neoyorquina.

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  • Sincerity James
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    0 i Sincerity James 23-10-2008 11:56

    Totalmente de acuerdo con lo de Cash y lo demás. Para que quieres la recreación de un biopic insípido si tienes las vivencias en primera persona de 'At San Quentin' 'Folsom Prison' o el magnífico 'The Man,his world ,his music'.Es la mejor manera de entender a Cash.Aparte de sus canciones, claro. Aunque creo que la ficción puede aportar bazas que el documental no, hay que hacerlo bien.O en todo caso las dos cosas a la vez.Estrategia ya muy practicada por el documental no musical.El gran problema de muchos para disfrutar del género son los subtítulos.Muchas de las ediciones de los documentales citados no los contienen ni en inglés.Tampoco se pueden descolgar de ningún sitio. Menos mal que por aquí tenemos el In-edit y el mítico Sputnik del 33 .Dos auténticas joyas.

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