Lucha México Libre
Llega a España una tradición a medio camino entre deporte y teatro, con sangre, sudor y mucha grasa. Quien diga que sólo es tongo no se entera Fetiches del combate
La lucha libre méxicana llega a España.
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La señora Guzmán grita: ¡Sangre, sangre!, precipitada sobre su silla y en plena furia. Su nieto se abraza a ella de rato en rato cuando a su luchador favorito, MÃstico, le falta el aliento y su máscara a punto está de caérsele a trozos. Es la primera vez que ella acude a las luchas en décadas. El niño, la primera vez en su vida. Y ambos están ahÃ, en la inmensa y bizarra Arena México del Distrito Federal, en pleno desgañite humano, puestos a encarnar, en su paréntesis de décadas, una tradición popular mexicana que acaba de cumplir 75 años. Creer o no creer. Y qué más da cuando hablamos de ficción.
¿Acaso es mentira la historia de Fray Tormenta, el sacerdote que se hizo luchador para reunir el dinero necesario y construir una casa hogar para niños abandonados? ¿O que a MÃstico lo acogió el mismÃsimo fraile en su orfanato y allà le enseñó las llaves por las que hoy es un icono?
No son dioses, tampoco son los personajes de un cómic. Sino héroes de carne y hueso y buenas barrigas que eternizan un ritual: un justiciero contra un tramposo, el bien contra el mal. Clásico melodrama, esta vez sobre el ring, que a fuerza de su vocación de continuidad se vuelve telenovela, y a fuerza de su escenificación ultraestética de la violencia, en catarsis. "Hay una narrativa de la lucha, una historia que se va tejiendo, que van creando los promotores y los luchadores. Es lo que produce la efervescencia en la gente", cuenta Alfonso Morales, veterano periodista mexicano que lleva 30 años cantando las luchas en la tele.
Tongo y maniqueÃsmo
El escritor mexicano Carlos Monsivis, lo dice simple: "La credibilidad es el don de los participantes de la cultura popular que de otro modo de juzgar crÃticamente sus pasiones sentirán vivir en vano". Asà que, la pregunta clásica, esa que se hacen los que no crecieron entre los enfrentamientos arquetÃpicos de las arenas mexicanas, esa de si tiene tongo la lucha libre es, en esencia, una banalidad.
Promotores y luchadores tejen historias para capturar público
Más que creerla hay que vivirla. Dar "el todo por el todo", como dicen que harán El hijo de El Santo y Blue Demon Jr. el próximo fin de semana en Madrid, en un intento de jugarle el pulso a la mediática lucha libre de EEUU (la WWE, es su liga más importante) y conseguir arrastrar a los españoles a los rings de lucha, como ocurrÃa hace décadas.
Ambos luchadores son hijos y herederos de las dos leyendas de la cultura popular mexicana: El Santo y Blue Demon, la pareja que se enfrentaba en el ring en la época dorada de la lucha y que en el cine de los sesenta y setenta, compartÃa pantalla para hacer frente a momias (Santo contra las momias de Guanajuato, 1970), a monstruos (Santo y Blue Demon contra los monstruos, 1969) o contra los mismÃsimos Hombre Lobo y Drácula (Santo y Blue Demon vs. Drácula y el Hombre Lobo, 1969). Aquella fue la época dorada del cine de ciencia ficción mexicano, que un brillante libro de 2003 llamó El futuro más acá (Landucci) y que emulaba la serie B del vecino del norte, desde la óptica de los vencidos que tanto aprieta al imaginario mexicano.
Aluvión en cine y cómic
De la televisión al cómic, de la gráfica callejera al cine no hay medio de expresión visual de la cultura popular mexicana que no haya rendido tributo a la mitologÃa de la lucha. Cuando hoy muchos hablan de un despunte de la lucha libre en sentido mediático, llegan a España más manifestaciones que nos hablan de un mito que tiene mucho que contar sobre lo que somos. No sólo es que las estrellas del Consejo Mundial de Lucha Libre -la principal liga mexicana- aterrizaran hace apenas unos meses en varias ciudades españolas, sino que la lucha anda merodeando más allá de las máscaras estridentes que se comercializan en cada vez más tiendas.
Aquà tres ejemplos: el cortometraje BB del artista Cameron Jamie, al que el festival de Gijón -ahora en marcha- le dedica un ciclo y donde examina con virtudes de antropólogo la lucha libre casera que realizan desde hace décadas jóvenes y mayores del californiano Valle de San Lorenzo. O el cómic The Luchadores Five, de reciente publicación en España, que cuenta la historia de cinco cafres que deambulan creyéndose héroes a imagen y semejanza de El Santo. O la última pelÃcula de Aronofsky, con un Mickey Rourke en estado de gracia, que se llevó de calle el León de Oro en la pasada edición de la Mostra veneciana.
Los combates perpetúan el ritual de la lucha entre el bien y el mal
Pero una vez más, todo si uno se lo cree, porque si no, no vale la pena ni hacerle caso a un taxista que, de camino al Arena México, te espeta: "El Santo representaba lo bueno en la vida". Ese taxista, entre volantazos, da la lección número uno de los que unos llaman lucha libre, otros wrestling, y hasta cachascán (catch as can). Los técnicos: limpios, buenos y sufridos. Los rudos: sucios, maleantes y tramposos, pero también, los que, como dice Alfonso Morales, se rebelan contra las injusticias, pero de otro modo, "porque tienen que hacerlo sin guardar las formas, porque les vale madres".
15 Comentarios
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Lo siento, seré un ignorante y no me enteraré, pero en mi opinión esto es tongo o tongo. Tengo hijos pequeños y ellos (que realmente no se enteran) están sometidos a un presión tremenda en la escuela a cuenta de esta bobada. ¿Qué avlores transmite? Aparte de la violencia, me refiero ... Ninguno. ¿Quiénes están más enganchados? Los niños. Que a las cadenas de televisión les reporte beneificos por la vÃa de la publicidad no me parece suficiente. estamos hablando de prohibir la asistencia de los niños a las corridas de toros (algo que suscribo al 100%) y les estamos dejando que vean cómo se (supuestamente) pegan dos personas de forma creuel? Triste y lamentable.
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Pensaba que Público no tendrÃa nunca teletienda, pero creo que me equivoqué.
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Algo deleznable. Violencia simulada de la peor calaña,justo para los niños, quienes no pueden juzgar aún.
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No hay que hacer publicidad de este absurdo "deporte". recuerdo que en mi infancia la WWF, era un espectáculo, y todos los niños estábamos pendientes los fines de semana en Tele5 de ver a Hulk Hogan, a "El Enterrador", etc. Era todo pura parefernalia que no acababa de engancharme, pero aún asÃ, como todos mis amigos y compañeros del cole lo veÃamos. la oferta televisiva era escasa, más que ahora, y se vendÃa poco, ahora en cualquier mercadillo ves camisetas de estos guerreros, luchadores, y en los catálogos de juguetes este tipo de muñecos, que le hacen un flaco favor a la inteligencia. A los niños les gusta. No soy partidario de comprar estos regalos. ¿Qué se hace entonces? Enseñamos a pegar y a luchar o a pensar? Pues que dejen de vender esta basura!!!
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La lucha libre mexicana es Arte en estado puro, y ahora tenemos la suerte de verla en directo en Madrid (aunque no será lo mismo sin el "ambiente" original, que es el 50% del asunto). Eso sÃ, con el precio de las entradas se han pasado un poco...
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Y lo peor de todo, "Público" lo introduce en su sección de culturas!!!
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Les recomiendo que lean un artÃculo llamado: La lucha libre vista desde este lado del charco... son dos mundos y dos cosmovisiones.... NO se entiende igual en el DF (México) que en Madrid... ni los precios son los mismos, ni el contexto,ni la cultura de la gente la cual asiste (ni mejor ni peor... simplemente diferente) VIVA MEXICO y VIVA LA LUCHA LIBRE!!!
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Dice en el encabezamiento: "quien diga que sólo es tongo, no se entera". Hay que joerse, encima nos toman por tontos, lo que hay que leer.
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Veo que muy pocos de los que comentais sabeis de lo que hablais. Lo primero es que no distinguÃs entre Hulk Hogan y la lucha libre mexicana (gran error). Y lo segundo es que no sabeis cómo es. La lucha libre mexicana es un teatrillo y nadie opina (en México) lo contrario. Aquà nos creemos que ellos son bárbaros y nosotros listos, pero ni siquiera somos de distinguir el código que hay detrás. TODO es una representación: los que están en el ring y los que lo presencian. Unos juegan a luchar y los otros juegan a espectadores. El que haya ido al expectáculo en México verá que se parece más al circo que a la lucha. Es una mezcla de piruetas con clown. Si os fijárais verÃais que las máscaras son muy parecidas al maquillaje de los payasos. Y por cierto, al padre que habla de valores pues no le digo nada... con esas lecturas tan superficiales va a tener que alejar a sus hijos de leer Harry Potter o Asterix, o que prohibir ver La guerra de las galaxias... Los valores de la lucha mexicana tienen que ver más con las diferencias de clase y con las reivindicaciones sociales pero nunca lo sabrás porque DESCONOCES LA CULTURA y encima haces de tu INCULTURA TU BANDERA
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Ya estamos otra vez con la pacata y rancia bandera de los valores. Primero, Público hoy se hace eco en su sección de Cultura de un espectáculo de Lucha Libre muy popular en México (que tenemos la oportunidad de ver en la capital madrileña este sábado).Para ello se incluyen en este artÃculo sensaciones entusiastas (que son opiniones de mexicanos amantes de este espectaculo).Segundo, la periodista de turno hace un repaso de su repercusión mediática en festivales, pelÃculas y demás. ¿Cuál es el problema? ¿Qué el artÃculo hace atractivo este evento? Pues vosotros me diréis Antxon, Sergio y Jon, que esperábais leer una crÃtica y moralina untada. Qué fácil y barato es mirar a los mexicanos con ojos paternalistas, y decir, pobres salvajes. Sólo quiero añadir que no falteis a esta catársis teatral. La foto es brutal. (Y a ver quien tiene un par para decir que es cultura o no)
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Yo flipo más con los comentarios que con el reportaje. 1) Literal. Dice Phibe "Arte en estado puro". Lo mismo que dice un amante de la tauromaquia. Los que lo criticamos "no entendemos". Somos bobos, vaya. Se le ha ocurrido a él pensar sobre eso con los ojos de un espectador externo? 2) A quien haya entendido mi crÃtica como una crÃtica a la cultura mexicana es que o no entiende mis palabras o solamente considera una manifestación superficial (como los toros en españa) la esencia de la cultura mexicana. Y como una manifestación superficial que es, es (como todo en esta vida) criticable. Y lo critico, y además sin piedad. 3) Igual en México todo el mundo sabe que es teatro. AquÃ, al menos, los niños de 5 años (o de 7) NO LO DISTINGUEN. Esto es un hecho objetivo que sabe cualquiera que tiene hijos pequeños, el público más fácil para esta carnaza. Pero lo más flipante aún es que esto haya que explicarlo. Quitar de las discusión las casposidades nacionalistas (las mismas que los amantes de la tauromaquia emplearÃan si un mejicano criticara los toros, vaya) y pensar con la cabeza de un chaval de cinco años. Y el que en ese caso defienda la validez de esto como espectáculo, es que está de la cabeza. Y es que de verdad, paso de discutir esto, mi crÃtica serÃa en realidad a los poderes públicos. Que sea jodidamente difÃcil prohibir los toros (por los elevados intereses económicos existentes) a pesar de la evidente salvajada que suponen por el argumento de que "es tradición" es la manera en la que ellos se escabullen de tomar una medida que caerá más pronto que tarde. Pero que ahora vayamos a permitir que se importe una nueva afición de carácter violento ... pues que no lo veo, vaya. YO no lo veo. Y espero que haya una mayorÃa que no lo ve. Sin más. Y Viva México. Y vivan los Mexicanos. Pero una cosa no quita la otra, pinches güeyes.
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Por cierto, donde decia "pinches güeyes" querÃa decir "pinches güeyes ;-)" Era una BROMA ;-)
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Vaya, opinar que esto es una horterada, un tongo, un parafernalia de mal gusto, ¿es ser un inculto? No, perdona, es tener una opinión diferente de la tuya, de lo que es CULTURA, de cómo NO quiero que mis hijos se alimenten de algo que para mà es basura. Por cierto, si hay aquà algún INCULTO eres tú, y no sólo porque eSpectáculo se escriba con S en vez de con X, si no por la patética y lamentable forma de defender tus opiniones.
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Lo diré clarito... a quien le moleste, que no vaya. Y quien crea que los valores de sus hijos dependen de cosas asÃ, pues que no los lleven y que se encarguen de afianzárselos en su casa. Hay cosas muchÃsimo peores en nuestra sociedad, gratuitas y expuestas constantemente sin discriminación de edad. Eso es un puro espectáculo, de tongo, nada. Por un lado decÃs que es violento, por otro que es tongo porque no se pegan de verdad. DecÃs que está hecho para los niños, pero que yo sepa la mayorÃa de las personas que asisten a esos espectáculos en México, en USA o donde sea son bien adultas... Y no trateis por tontos a los demás comparando esto con las puñeteras corridas de toros, porque al toro nadie le pregunta si le apetece salir a corretear un rato por una plaza. No seguiré por ahÃ. Y nada más, a quien le preocupe que la educación de sus hijos pueda verse pervertida por algo como esto, pues que lo encierre en una habitación a ver bambi (bueno... aunque bambi muere, no?... nose yo, nose yo...)
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No se puede comparar la lucha libre mexicana con el presin catch que nos meten aqui hasta en la sopa, por la unica razón que la lucha libre mexicana es técnica pura y eso lleva muchos años de trabajo, ya solo por eso no se puede pensar que es tongo, claro q hay engaño, hay golpes q no se dan,etc, pero si has asistido a una arena a ver la lucha en vivo, sabes que por mucha tecnica que tenga un luchador, un vuelo entre la 2ª y la 3ª cuerda, indudablemente tiene que doler la caida. Tanto la lucha libre como el presin catch es un espectaculo, con la diferencia q la lucha libre lo basa en la vistosidad y la plasticidad de sus llaves, sus lances y sus vuelos desde la tercera cuerda, en cambio, el presin catch salen ahi unos mostrencos increpandose unos a otros y a abrirse la cabeza con sillas y lo que tengan a mano. La cuestion de que si los niños aprenden valores asistiendo a la lucha libre, los valores se aprenden en casa porque si tu hijo en casa ve violencia y luego va a las luchas y ve que 2 tios se pegan, pensara que es normal, pero si tu a tu hijo le explicas que lo que esta viendo es un espectaculo que lleva mucho tiempo de entrenamiento, pues se creara su propia idea y le podrá o no gustar. Como dice Gonzalo, "al que le moleste y no le guste que no vaya" Para terminar, no hay que olvidar que la lucha libre no deja de ser un deporte, y haciendo deporte si que se aprenden muchos valores, como la perseverancia, esforzarse dia a dia en ser mejor en todos los ámbitos de la vida, en trabajar en equipo, etc, etc

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