La saga Millenium, del sueco Stieg Larsson, basa su éxito en la tríada típica: crónica negra, sexo y un lenguaje de videoclip
Engancha. Como las hamburguesas. O como una pizza rellena de bastante salsa barbacoa. Así al menos opinan los lectores que se han topado con alguna de las dos novelas publicadas hasta ahora de la saga Millenium, del sueco Stieg Larsson.
Las cifras ilustran el fenómeno: si en España ha atrapado a 300.000 personas, en Suecia llega al millón de lectores y en EEUU ha entrado entre los 20 primeros más vendidos, según el The New York Times. Y, sin embargo, Larsson no ha utilizado ninguna fórmula nueva: sólo glutamato monosódico, el conservante que los chinos utilizan para potenciar el sabor del pollo agridulce. Lo de toda la vida.
Los dos protagonistas de la saga, Lisbeth Salander y Mikael Blomqvist, forman, en un principio, una pareja atípica. Él es un periodista "de raza". De esos a los que les gusta bucear en los bajos fondos de la política y de las empresas para sacar a la luz todos los chanchullos posibles. Además, es todo un macho alfa: amante, seductor, caballero, ligón.
Ella es una chica de 25 años con problemas para relacionarse con los demás, pero con una inteligencia fuera de lo normal. Su estética punk, su orientación bisexual y su violencia le dan el contrapunto novedoso. Sin embargo, es la pareja clásica, pero llevada al siglo XXI: es la fuerte y la extraña. Por supuesto, se odian, se quieren, se repelen y hacen el amor. Una love story de siempre.
El sensacionalismo alcanza su cota máxima cuando se unen el sexo desde la perspectiva de la perversión y la crónica negra. En esta ocasión, Larsson sabe deslizar varios sustantivos que despiertan la atención del lector esposas, penes de sex-shop y alguna que otra acción besos lésbicos, tríos, pero, siempre muy de pasada. La dosis justa para mantener la atención del lector.
En estas novelas no sólo se ha cometido un crimen (o una desaparición) que hay que resolver, sino que también se intenta denunciar la actitud machista de los hombres con respecto a las mujeres (violencia y prostitución). El problema, aunque la idea sea buena, es que esta denuncia queda demasiado gruesa. Primero, porque los hombres sólo quedan retratados de dos maneras: como unos brutos asesinos o como unos tipos sin ningún tipo de carácter ni personalidad. Segundo, porque a las mujeres no les está permitida ni una sola lágrima. Demasiados blancos y negros.
El alargamiento innecesario de la trama es uno de los principales problemas de estas novelas, pero donde mejor se observa el funcionamiento del glutamato: una historia que podría resolverse en 300 páginas, puede llegar hasta las 700. Larsson te cuenta lo mismo desde diferentes personajes.
Por otro lado, Larsson a veces concibe el libro como un catálogo de Ikea o la lista de la compra del supermercado. Los nombres de marcas (desde cajetillas de tabaco a botellas de agua) se suceden sin parar. ¿Lenguaje posmoderno?
Esta es la gran historia. La que ha hecho que el nombre de Stieg Larsson haya aparecido en todos los periódicos. El tema es jugoso: el autor muere de un ataque al corazón en 2004, tras entregar los tres volúmenes de la saga, y no conoce su gran éxito. Esto dio pie a todo tipo de especulaciones, desde que hay un cuarto libro escrito en el ordenador de Larsson, hasta que hay diez
También ha dado para hablar la herencia del escritor, ya que todos los beneficios los reclaman el padre y el hermano. Con respecto a la muerte de Larsson, hay otras habladurías: ¿Y si realmente el verdadero autor es su colega Kurdo Baksi?
Pues claro que es lo de siempre, después de tantos años de humanidad no se puede esperar que tu historia de amor,celos, engaños, muertes, o lo que sea, no la haya vivido o contado antes otra persona o con mayor intensidad. Lo bueno de los libros es el cómo se cuenta, no el qué. Y este en concreto tiene la habilidad de que se te pasen las páginas volando.
Paula, no seas tan crítica con el libro, que el escritor ya está muerto. A mí me ha encantado, me encanta la novela negra, y me mola que el tio cuente cosas desde diferentes personajes, cómo viven las cosas al mismo tiempo...me parece genial...
Además, mola que sea tan largo el libro, que engancha tanto que gusta que dure unos días...por cierto, me gustó más el primero, aunque geniales los dos para que el tiempo pase, y no pensar en otra cosa...
Una cosa curiosa. Me he leído los dos seguidos, y sueño un montón de veces con el libro...muy curioso
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