El guionista y protagonista de ‘La clase’ busca redimir la imagen de los jóvenes
François Bégaudeau podría estar buscándose enemigos a puñados: La clase, Palma de Oro en Cannes 2008 que se estrena el viernes, ha abierto la polémica en la opinión pública francesa sobre la educación y la manera en que la película la retrata. “Hay un sector radicalmente en contra, porque no le gusta el comportamiento del maestro en la película y otros afirman que refleja la realidad de los centros escolares. Le Nouvel Observateur ha solicitado a ocho maestros que ofrecieran su parecer y todos me detestan. Ha habido emisiones en televisión, cada día se publican tribunas de opinión y cartas al director en prensa. Se ha convertido en un fenómeno”, relata el autor del libro en el que se inspira el filme y, a la postre, actor protagonista, François Bégaudeau.
Lo que atrajo al realizador Laurent Cantet del best seller del antiguo docente fue su mirada desprejuiciada y equidistante de los habituales saldos de cuentas con los adolescentes. “A los profesores les encanta quejarse. Hace una década, los editores adoraban publicar sus testimonios. Así se editaron alrededor de cincuenta libros en las que maestros en cólera afirmaban que la educación estaba jodida. La escuela no es el Apocalipsis, hay alumnos inteligentes y también vándalos. Escribí la novela para reequilibrar la imagen de los liceos”. Como en el cine del director Cantet (Recursos humanos, El empleo del tiempo, Hacia el sur), no hay héroes ni villanos absolutos.
La cinta perfila un curso escolar en una comunidad de 25 personas. Estudiantes, profesores y padres de alumnos también lo son, en la vida real, del Instituto Françoise Dolto en el distrito XX de París. La frescura de las interpretaciones se basa en los talleres impartidos durante un año de clases, en el que se animó la naturalidad que brota de la improvisación. “Hay un momento especialmente inspirado en que el profesor pide a la clase que escriba un autorretrato. Es, entonces, cuando una alumna exclama algo que no estaba preparado: “Usted intenta que creamos que nuestras vidas son muy interesantes como para escribir acerca de ellas, pero en realidad sólo nos quiere hacer trabajar”. Fue genial. Era verdad. Cuando uno tiene 14 años, la vida no es muy emocionante. Se limita a despertar, papear, ir a clase, cenar e irse a dormir”, relata Bégaudeau.
La clase actúa como una caja de resonancia de las desigualdades, los juegos de poder y la integración racial en Francia. “Es la ocasión de hablar de democracia, de la lengua, del origen social de los alumnos, de la autoridad… Incluso de la aplicación de la ley al modo de los westerns de John Ford, pues la última media hora lidia con hacer cumplir el orden sin caer en la injusticia”, resuelve.
Improvisar y dialogar con clase
‘La clase’ es un estimulante duelo dialéctico entre profesor y alumnos. El director, Laurent Cantet y el protagonista François Bégaudeau, hacen lo propio: dialogan sobre las bambalinas del filme. Un extracto.
François Bégaudeau:
“Además de tener gran facilidad para improvisar, los alumnos del instituto eran capaces de volver a interpretar una escena con la misma naturalidad. Puede que sea un don de esta generación, pero creo que el colegio lo incrementa porque incita a un disimulo permanente, a un juego de rol, a hacer trampas”.
Laurent Cantet:
“Si le pido a un alumno que interprete a un alumno o a un profesor, un profesor, no espero que se interpreten a sí mismos. Me gustó que creasen un personaje basándose en la imagen que tienen de sí mismos, de su forma de hablar, de ser”.
En españa la escuela publica necesita motivar mas al profesorado, que este mas preparado. Cuando un profesional domina su trabajo sabe perfectamente como trabajar con cualquier tipo de alumno y como hacer que la familia colabore... siempre hay alguna excepciones pero el profesional que domina su oficio sabe encajarla perfectamente, el problema es que muchos profesionales se van acomodando y pretenden que sus alumnos sean ideales y las familias tambien y entonces hay un encontronazo que no lleva mas que a la desesperacion por ambas partes.
La escuela pública no es el apocalipsis, lo que sucede es que algunos querrían llevar la escuela pública a la apocalipsis. De cualquier forma, la escuela apenas es un frugal refigerio en este banquete del saber que es la ordinaria existencia. (Joder, cómo me ha quedado, ¿verdad?)
yo como más o menos reciente ex alumno de un instituto público (hace 6 años)puedo decir que en mi experiencia me he topado con profesores capaces de sacar lo mejor de uno y con otros capaces de tirar a la basura a los alumnos que simplemente no le entraban por el ojo. no diré que era uno de esos ya que por suerte nunca me tocó pero creo que es necesario un profesorado, o mejor dicho, un sistema educativo que invite a la autosuperación. A ser capaces de mejorar y aprender porque esa es la meta. Pero creo que en esto tiene mucho que ver la idea de trabajar para el Estado, de por vida y con vacaciones como las de un alumno... y ahora con la crisis veremos como crecen los opositores con ganas de "enseñar". Entre mi generación hay muchos y no todos con ganas de enseñar...
Hola! soy maestro y no he visto la pelí, aunque me atrae lo que he leido aquí. Se habla de improvisar, de dialogar, de tipos-planteamientos de clase; y cada uno es cada uno, con sus virtudes y defectos. Pero también nos encontramos con el problema del sistema (no quiero ser quejicoso), pero nos obligan a dar unos programas (que cada cual en sus limitadas situaciones adapta), dentro de unas perspectivas gubernamentales e ideológias empresariales, todo para que al final se cada ciclo se pase un examen a tod@s l@s alumn@s, de todos los colegios, y de tod@s las provincias. Y para la sociedad debo debemos de ser además de maestros-profesores, orientadores familiares, policias resolutores de comflictos, empáticos, flexibles, cercanos, serios-autoritarios, ... y ahora improvisar. Sin embargo por una asignatura "Ciudadania" montamos manifestaciones y movilizamos para la insumisión. La escuela es una parte de la imagen de la sociedad en la que vivimos, por lo que creo que la falta de improvisación en la escuela es una manifestación de la falta de improvisación de la sociedad
Hay tantas cosas que cambiar en la educación...! Empezando por la mentalidad automática que da por bueno lo que se ha hecho toda la vida, sin más. O eso de que "la juventud de ahora ya no es como antes", que llevamos escuchando generaciones y generaciones, pasando por un colectivo, el profesorado, que está absolutamente en coma. Otra escuela es posible; pública, claro.
No me extraña que le hayan llovido críticas. Aún no he visto la película, así que sólo puedo opinar de lo que este diario recoge sobre la misma. Yo soy profesor de instituto y siempre he defendido una postura dialogante y solucionadora de problemas con los alumnos y los padres y madres de éstos. No se puede decir que mi imagen entre mis colegas sea buena, sobre todo entre aquellos que están enrocados en la queja continua. Sin duda, será la primera película que veré la próxima vez que vaya al cine si es que se ha estrenado ya.
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