Papá Poe
De Baudelaire a Lorca y Paul Auster, nadie escapa de las esencias de Edgar Allan Poe, de cuyo nacimiento se cumplen 200 años este próximo lunes
Juntar a Julio Cortázar y Edgar Allan Poe produce alucinaciones. El caleidoscópico argentino no sólo fue el encargado de la traducción al castellano más célebre y referencial de la brumosa y espesa obra de Poe, especialmente sus Cuentos completos.
También firmó como prólogo a los mismos la biografía definitiva, la más efectiva de toda una serie de semblanzas destinadas a mitificar al que podríamos considerar la primera estrella de rock de la historia: eternamente enamorado del amor, Poe (1809-1849) se bebió literalmente su etapa en la universidad y malvivió por el orgullo de ser escritor, sufrió adicciones, alucinaciones y episodios sobrenaturales, y aunque en vida gozó de gran popularidad por maldito, murió en completa soledad.
Como dice el escritor Fernando Iwasaki a Público, “Poe sería el Kurt Cobain del siglo XIX”.
Sin ningún complejo, en este año en que se celebra el 200 aniversario de su nacimiento, hasta cuatro editoriales (Galaxia Gutenberg, Páginas de Espuma, Augur y Edhasa) rescatan esta misma edición de los Cuentos completos de Poe, que parece una mágica conjunción de astros y que, como dice Mario Vargas Llosa en la impecable edición de Páginas de Espuma, “pertenece tanto a Poe como al propio Cortázar”. Es sólo la punta del iceberg editorial que se avecina.
Iwasaki, editor junto a Jorge Volpi de este volumen que ha reunido a 67 cuentistas de habla hispana alrededor de la tumba de Poe (además de a Vargas Llosa y Carlos Fuentes), es consciente de que el interés que despierta el autor de El escarabajo de oro tiene mucho que ver con el morbo.
“Poe gusta porque un personaje muy atractivo, uno de los arquetipos del bohemio. Es tan arquetípico que muere de la manera más crápula posible. Esa idea de alguien enfermo y vicioso de la literatura, que bebe hasta morir, casado con una prima de 14 años que a su vez es devorada por la tuberculosis, es algo que abona la leyenda de tipos excesivos; gusta que haya gente que ame a la vida de forma tan exagerada”.
Dos siglos después de su muerte, el fantasma de Poe se resiste a abandonar el castillo. Padre de casi todo y de casi todos, del relato moderno, de los géneros policiaco, de terror y fantástico, del romanticismo estadounidense, inspirador de la poesía simbolista y escultor de la figura del artista moderno que se enfrenta al mundo con su arte, Poe está en todas partes.
Está presente en los nuevos best-sellers del terror, como Joe Hill (hijo de Stephen King, también seguidor de Poe y cuya colección de relatos Fantasmas ningún fan del de Baltimore debería perderse) o Peter Straub (que también ha trabajado con King). Y en autores de género, como Tom Piccirilli, Thomas Ligotti y Richard Laymon. También en escritores españoles, como Elia Barceló y el Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil Jordi Sierra i Fabra (que este año verá publicada su particular biografía-novela del autor con ilustraciones de Alberto Vázquez).
Opera rock y chicas fantasma
El autor ha protagonizado su propio thriller conspiranóico tipo El Código Da Vinci (La sombra de Poe, de Mattew Pearl). Poe está en la nueva literatura romántica adolescente que arrasa adaptando cierta languidez romántica a los institutos (Tonya Hurley, autora del fenómeno Ghost Girl, se ha declarado deudora) y, claro, en la cultura rock: a finales de noviembre, tras más de un año de trabajo, se lanzó el ambicioso Edgar Allan Poe. Legado de una tragedia, una opera rock en dos actos donde han participado más de 40 músicos.
Como recuerda Óscar Curieses, director editorial de Augur (quien considera a Poe a la altura de Cervantes), también hay Poe detrás del Paul Auster de La ciudad de cristal, ese que se esconde bajo un seudónimo que es su propio nombre. Y, como gran inspirador de los paisajes crepusculares, aparece incluso donde menos te esperas.
Es el ejemplo de Luis García Montero, que se encontró a Poe “cuando estaba trabajando en Federico García Lorca. Todas las imágenes de Nueva York, de las multitudes, de la experiencia de lo contemporáneo, de los muertos vivientes que marcan tanto Poeta en Nueva York, me llevaron a Baudelaire, y de él, a Poe. Cuando estuvo en EEUU, Lorca tuvo cuidado de leer en algunas traducciones a escritores fundamentales, así que estoy convencido de que leyó a Poe como también a Whitman”.
Su consideración como poeta a la misma altura, si no más, que cuentista es algo asumido. Cortázar le llama “el poeta” desde el principio de su biografía. Según cuenta el autor de Rayuela, tras varios intentos de ganarse la vida con sus versos, se dio cuenta de que podía aplicar su habilidad para hacer “poesía de atmósferas” para hacer relatos. Y tener éxito.
Pilar Adón, una de los 67 escritores que han participado en los Cuentos Completos de Iwasaki y Volpi, también tiene claro que, por encima de cualquier cosa, Poe se consideraba “más poeta que narrador, algo que le vino impuesto, que hizo para ganarse la vida. Se nota en sus escritos, pero sin llegar a la afectación”.
Una forma de vivir
García Montero va más allá: “Él elaboró el orgullo de la conciencia de la escritura, de vivir como artista. Y eso en el paradigma literario se considera que en su depuración última es la poesía. Él pensó que ser poeta/artista es una forma de vivir, no sólo una forma de escribir; pretendió transformar la vida desde la ética del artista”.
Y pocas cosas hay más poéticas que la muerte. “El decía que no hay tema mas hermoso en la literatura que la muerte de una mujer bella”, recuerda Álvaro de Andrés, director de la colección El corazón delator (otro homenaje a Poe) de la editorial de Puerto Norte-Sur, cuyo libro Las mujeres de Poe se centra exclusivamente en su “relación atormentada” con el sexo femenino.
Dos siglos después de su muerte, la tumba de Poe en Baltimore sigue acogiendo rituales durante la fiesta de Halloween que incluyen versos recitados en voz alta y “aguardiente del fuerte, del que le gustaba”, recuerda Iwasaki. Él se pasó por allí en el año 97 y se trajo una curiosa anécdota: en la tumba de Poe, descubrió en quién se inspiró Conan Doyle para ponerle nombre a su investigador, Sherlock Holmes. ¿Poe? Caliente, caliente.
Un año para pasarlo de miedo
Reediciones y ediciones
Es imposible llevar la cuenta de los lanzamientos que este año llevan Poe en el título. A las reediciones de los ‘Cuentos Completos’ de las Galaxia Gutenberg, Páginas de Espuma, Augur y Edhasa, se suman las de su única novela, ‘Las aventuras de Arthur Gordon Pym’, o aquellos que parecen centrarse en determinados aspectos de su vida: su muerte (‘Poe. Una vida truncada’, de Peter Ackroyd, en Edhasa) o su relación con las mujeres, como ‘Siniestras amadas’ (Sins Entido) y ‘Las mujeres de Poe’(Puerto Norte-Sur).
Exposiciones
El espacio Sins Entido acoge una muestra con los retratos que Jack Mircala ha realizado para el libro ‘Siniestras amadas. 22 delirios necro-románticos de Edgar Allan Poe’, un tomo donde el artista de las manualidades se deja inspirar por las mujeres que a su vez inspiraron al escritor de Baltimore y las recrea con cartulinas, tijeras y lápices de colores.
Encuentros
Esta misma noche, a partir de las 20 horas, la librería madrileña Tres Rosas Amarillas acoge un encuentro con lectores y escritores en una lectura pública de los cuentos de Poe. Se esperan disfraces y ambientación.
‘Stylus’, el periódico que no existió
Además de crítico literario, Edgar Allan Poe colaboró estrechamente en periódicos como ‘Southern Literary Messenger’, ‘New York Sun’, ‘Evening Mirror’ y ‘Broadway Journal’ (donde llegó a ser redactor jefe). Como recuerda Iwasaki, «durante el Romanticismo, en los periódicos se publicaban novelas por entregas (en realidad, cuentos que continuaban). Dumas escribió ‘Los tres mosqueteros’ y ‘El Conde de Montecristo’, y Victor Hugo, parte de sus novelas mas ambiciosas en periódicos...”. Poe no pudo ver realizado el sueño de tener una publicación propia, el mensual ‘Stylus’, que llegó a anunciar. Pretendía que fuera un periódico de calidad inusual en todo, desde el papel y los materiales a unos contenidos donde se daba preferencia a la crítica y a los relatos de ficción.
7 Comentarios
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¿Y cuál fue esa anécdota sobre Holmes?
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Al mundo literario actual le pesa demasiado esa imperiosa necesidad de vender y vender, como si los libros más que obras de arte fuesen objetos de consumo. Sólo así se puede entender la exagerada semblanza que hace Fernando Iwasaki de E. A. Poe. Este escritor simplemente tenia una débil personalidad agravada por su frágil salud, es incierto eso de que "ame a la vida de forma tan exagerada" (la comparación con Kurt Cobain me parece simplemente ridícula). Pero, en fin, todo sea por vender un par de libros más en este bicentenario del nacimiento de uno de los mejores autores de la literatura universal (aunque esto no les parezca suficiente a los editores).
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Decir que Poe sería el kurt Cobain del siglo XIX, me parece una absoluta memez, y mira que me gusta la musica de Nirvana pero no hay relacion alguna entres estos dos hombres, y saltara uno si los dos estaban igual de atormentados, vale pero sabes la cantidad de escritores, musicos y gente de a pie sin ser famosos que estan atormentados? asi que lo dicho comparacion poco inteligente la verdad, y como dice el compañero de aqui arriba Auguste Dupin "todo sea por vender un par de libros" ya que hace mucha falta la lectura de los grandes de la literatura y cultivarse un poco o mucho, y no leer pseudo libros best-sellers tipi el niño de pijamas de rayas y un largo etcetera
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Jules Verne hizo su particular homenaje a Poe, escribiendo un final para su única novela: "Las aventuras de Arthur Gordon Pym" en "La Esfinge de los hielos".
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Fernando Iwasaki a Público, Poe sería el Kurt Cobain del siglo XIX. Decir eso simplemente es bochornoso y define perfectamente el nivel de evacuación mental del que hace gala el tal Fernando.
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SIN POE, EL MALDITO, SIN EL TACIRURNO KAFKA, LA LITERATURA DEL SIGLO XX APENAS SERÍA NADA. GRACIAS TAMBIÉN A CORTÁZAR, QUE TRADUJO Y LLENO DE VIDA, LOS TERRIBLES CUIENTOS DE POE. DEMASIADA VANALIDAD ACTUAL... ETERNMENTE AGRADECIDO...
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sin poe la literatura no seria nada,,,me encanta leer y creo ke sin poe ahora no sabriamos lo ke es la escritura.

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