Publicado: 29.12.2013 08:36 |Actualizado: 29.12.2013 08:36

2013, el 'annus horribilis' del cine español

El sector intenta resistir y sigue negociando, a pesar de las pérdidas millonarias de taquilla, del cierre de empresas, de la desaparición de miles de puestos de trabajo y de la disminución de ayudas públicas

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Certificado. 2013 pasará a la historia como el 'annus horribilis' del cine español. El que Pedro Almodóvar bautizó como el "plan de exterminio del cine español", refiriéndose a las medidas del Gobierno y muy en concreto del ministerio de Montoro, ha sido sobradamente efectivo. Las cifras son demoledoras y las expectativas nada halagüeñas. 17 millones de espectadores menos, un desplome de la taquilla que la Asociación Española de Cinematografía calcula cerca del 20%, 28% menos de rodajes, una importante reducción de las futuras ayudas y la trágica desaparición de decenas de empresa y miles de puestos de trabajo sería el resumen de la situación. A pesar de todo, en el ánimo del sector está resistir y pelear.

Y en ese espíritu de resistencia, la comisión mixta que reunió a representantes de todo el sector con la Administración ha presentado, por fin y tras arduas discusiones, sus conclusiones. Cierto que éstas han llegado un poco más tarde de lo esperado y que, por tanto, no podrán ponerse en marcha a principios de 2014, pero el acuerdo está cerrado. Entre los incentivos fiscales pactados se encuentra la mejora del porcentaje de deducción existente, al menos al 25%; facilitar la entrada de inversores ajenos al sector y reducir el tipo impositivo del IVA para el cine.

Son buenas noticias para los que aún aguantan en el cine español, aunque no son las mejores. Y no lo son por dos motivos fundamentales, porque en las conclusiones no se especifica prácticamente ningún porcentaje ni ningún periodo de tiempo y porque, según las previsiones de la Federación de Productores (FAPAE), con el retraso sufrido para alcanzar el consenso se ha perdido posiblemente un año entero.

Y esos meses, hasta que se pongan en marcha estas medidas, serán esenciales para la maltrecha industria cinematográfica española, que cerrará este 2013 con penosos resultados.

Taquilla.- La Asociación Española de Cinematografía calcula que la taquilla sufrirá una caída del 20%. La recaudación será aproximadamente de 500 millones de euros, es decir, 114,20 menos que en 2012 y 135,85 millones menos que en 2011.

Espectadores.- El número de espectadores llegará solo a los 77 millones frente a los 94 del pasado año. Serán la mitad aproximadamente que en 2004, en que el número fue de 143,93 millones. Además, este año el cine español ha perdido 1,4 millones de espectadores (casi 7 millones de euros menos en taquilla).

Rodajes.- Los rodajes españoles han caído un 28%. El Instituto de Cinematografía y Artes Audiovisuales (ICAA) solo ha recibido aviso de 92 películas, de las que únicamente quince presentan un presupuesto de más de dos millones de euros.

Estrenos.- Se espera una caída del 24% en el número de estrenos.

El sector de la cinematografía ha denunciado repetidas veces en los últimos meses el retraso de la Administración en el pago de las ayudas ya concedidas. Así, todavía hay 21 millones de euros de las ayudas correspondientes a 2011 que no se han pagado y cerca de 45 millones del pasado 2012.

A ello se añade la disminución en el Fondo de Ayuda a la Cinematografía. Si este año, la cifra era de 39,2 millones de euros, frente a los 49 millones de 2012 o los 76 millones de 2011, el dinero para 2014 es aún menor, 33,70 millones. Una cantidad insignificante, casi esperpéntica si miramos las ayudas que se conceden en Francia (770 millones de euros) o Alemania (340 millones de euros). En el país vecino, además, ya se ha anunciado que se bajará el IVA de las entradas en 2014 del 7 al 5%.

Por si todo esto fuera poco, ha habido un peligroso brote de traición en el sector. Si exhibidores, productores y distribuidores pocas veces, o nunca, habían sido capaces de ir juntos, ahora estaban al menos consiguiendo esto. Pero hace solo unos días, la unidad se rompió cuando Cinesa y Yelmo (que controlan aproximadamente un tercio de las salas de cine de España) decidieron bajar el precio de las entradas, de lunes a miércoles, a 3,50 euros. Y lo hicieron inmediatamente después de una reunión en la que todos habían llegado a un acuerdo conjunto.

El acuerdo de la Comisión Mixta del Cine, que desgraciadamente no se traduce aún en nada, es casi la única buena noticia de este año para el cine. Un sector que ha tenido que soportar, encima, que el ministro Montoro culpara del desastre a la 'calidad' de las producciones españolas.

Producciones entre las que hay algunas que sí pueden celebrar. Aunque sin conseguir los espléndidos resultados de Lo imposible, de Juan Antonio Bayona (40 millones de euros de recaudación), sí han alcanzado muy buenas cifras. La recaudación de las tres películas españolas más taquilleras de 2013, con datos hasta mediados de diciembre, es de: Zipi y Zape y el club de la canica (5 millones de euros), Los amantes pasajeros (4,7 millones) y Las brujas de Zugarramurdi (4,7 millones).

Los aciagos resultados de este 2013 se suman a los del año pasado. Entonces cerraron 124 empresas cinematográficas y de televisión. El número de empresas de exhibición cayó de 876 a 841 (con 41 salas menos). Hubo 4,1 millones de espectadores menos y la recaudación pasó de 635,8 a 614,2 millones de euros. El cine español recaudó 119,9 millones de euros y tuvo 18,3 millones de espectadores. Se produjeron 17 largometrajes menos que en 2011, un total de 182. Y en las salas se estrenaron 472, es decir 39 menos que un año antes. También disminuyó el número de festivales de cine en España, de 80 en 2011 a 36.