Los libros no superan a la adolescencia

A partir de los 14 años de edad, los jóvenes españoles dejan de interesarse por la lectura

MARÍA GARCÍA TORRES Valencia 27/02/2009 22:18 Actualizado: 27/02/2009 23:30

¿Por qué pierden los jóvenes el hábito de la lectura al pasar de la infancia a la vida adulta? GETTY IMAGES

¿Por qué pierden los jóvenes el hábito de la lectura al pasar de la infancia a la vida adulta? GETTY IMAGES

La industria de la literatura infantil y juvenil continúa creciendo. El sector editorial español facturó 323,5 millones con esta clase de libros en 2006, con un aumento de sus ventas del 14,8% respecto al ejercicio anterior (datos del Anuario de SM de 2006). Por su parte, el último barómetro de hábito de lectura y compra de libros, elaborado por la Federación de Gremios de Editores de España (FGEE), afirma que los niños de 13 años consumen una media de ocho libros al año, mientras que los jóvenes de 25, de uno a cuatro. ¿Qué motivos llevan a perder el hábito de lectura en el paso de la infancia a la vida adulta?

Para el escritor Rafael Chirbes (Tavernes de Valldigna, Valencia, 1949), quien ha participado recientemente en una campaña de animación lectora en Valencia, parte de la motivación es social. “Para los niños los libros son un mundo de fantasía, pero cuando llegan a la adolescencia muchos se dan de bruces con su entorno y se plantean para qué leer, ¿para ser parados más cultos?”. Chirbes identifica componentes de clase en la predisposición para la lectura. “En familias adineradas, está bien valorada y forma parte de su posición. Pero en otras clases no tiene una utilidad definida, aunque siempre hay rebeldes que se refugian en los libros”, afirma el escritor.

Por su parte, datos del estudio realizado en 2008 por la FGEE revelan la influencia del ambiente familiar. Por ejemplo, el 78,7% de los padres de los niños entre 10 y 13 años que se declaran lectores (el 85,3% del total) leen habitualmente. Además, en el 78,7% de los hogares españoles en los que hay niños menos de 6 años se dedica una media de 3 horas semanales a leer con ellos. Esta práctica va desapareciendo conforme los menores
crecen.

Velocidad cibernética

Señalando algunos de los responsables de esta pérdida de lectores, Chirbes critica a las líneas educativas porque “han creado generaciones de videntes, sin atribuir valor al esfuerzo o la reflexión”. Y de Internet, el escritor opina que, pese a sus muchas ventajas, “es un medio que incide en la volatilidad de las cosas, en la fugacidad y la falta de responsabilidad en la autoría”.

Su colega, Manuel Vicent (1936, Villavieja, Castellón), quien también ha participado en los encuentros de alumnos de secundaria con escritores, comenta que para leer hay que hacerlo sin prisas y esto resulta difícil para los chavales, habituados a una dinámica muy rápida en la captación de información. Sin embargo, Vicent destaca a Público un aspecto positivo de la cultura audiovisual arraigada los jóvenes: “Tienen más fácil el aprender a volar que requiere la lectura. Están saturados de impactos visuales y les resulta más sencillo pensar en imágenes, imaginar”.

Vicent aprovecha los encuentros con estudiantes para intentar sembrar el interés por la literatura, porque “aunque sea en una minoría, cada semilla sembrada fructifica”. Tanto él como Chirbes se describen como lectores voraces durante su infancia y adolescencia. “A mí lo que me gustaba era leer los libros de los mayores”, confiesa a este diario Chirbes, “nunca he entendido eso de clasificar los libros por edades, me parece que lo único que consigue es que algunos acaben aburriéndose con la lectura”.

Vicente Ferrer (Valencia 1963), cofundador de la editorial Media Vaca, tampoco entiende la segmentación por edades. “Creo que responde a intereses de distribución y venta porque muchos libros se hacen para apoyar las explicaciones de los maestros en clase, no para el placer de los niños”, dice Ferrer. Es la práctica de la prescripción escolar, algo que, en opinión de Gustavo Puerta Leisse (Caracas, 1975), crítico y director de la sección de literatura infantil de la revista Educación y biblioteca, está minando la calidad literaria de los textos publicados.

Las editoriales encargan libros con temáticas relacionadas con los programas de diferentes asignaturas. “Yo he visto novelitas sobre la anorexia, por ejemplo, o sobre los problemas de la inmigración y son temas importantes, pero rara vez los autores están narrando una vivencia personal o sienten una implicación en lo que cuentan”, apunta Puerta. La calidad literaria de estos textos es muy escasa, lo que incide en la percepción social de esta literatura. “Los padres están muy perdidos”, afirma Marta Ansón (Madrid, 1970), de la librería infantil La mar de letras, “porque ya ni los suplementos literarios de los periódicos informan sobre este tipo de literatura, algo que sí ocurre en los países
anglosajones”.

Lectores subestimados

Uno de los problemas que señalan los expertos es que los autores de literatura infantil y juvenil subestiman a sus lectores. “Estos libros suelen tener escaso vocabulario y tramas narrativas muy pobres, los escritores o los editores creen que los chavales no son capaces de entender y lo que hacen es crear lectores muy limitados, que después no podrán enfrentarse a textos más complejos. Los libros que leían los niños hace 100 años hoy se considerarían para adultos”, opina Vicente Ferrer.

En esa misma línea de pensamiento se muestra Grasso Toro (Zaragoza, 1963), autor que trabaja diferentes géneros y públicos. “Al escribir, intento que haya literatura en lo que hago, porque no es que los libros sean buenos o malos, la cuestión es si hay literatura en ellos. Si no la tienen, no pueden ser buenos”, explica el escritor, que entiende que lo que los pequeños demandan es una realidad, no la realidad. “Sólo quieren un espacio, real o figurado, que les permita reír, pasar miedo o ser un héroe” explica Grasso Toro, que recuerda la definición de Cesare Pavesse de la lectura como “un vivir por adelantado”. “Hay una obsesión por llenar los libros de ideas en vez de crear historias, que permitan al niño pensar y formarse sus propios valores”, argumenta, al tiempo que defiende que la mente de los niños va por delante de la de los adultos, que sólo deciden qué se compra o qué se edita.

En el otro extremo está la complejidad del programa de lecturas que propone el actual sistema de estudios. Carolina Otero (Valencia, 1977) es escritora y profesora de lengua y literatura de secundaria. “Tengo muchos alumnos que leen por su cuenta narrativa contemporánea y, de repente, en clase se topan con el Mester de Clerecía o La Celestina, por ejemplo. El currículo está anticuado y es más propio de un filólogo que de adolescentes” señala Otero, “creo que debería dársele la vuelta y empezar por lo más cercano, lo contemporáneo, para después ir profundizando”.

En el aula no sólo encuentra motivaciones distintas entre sus alumnos, también nacionalidades y circunstancias que hacen que no pueda ceñirse estrictamente a la programación propuesta por el Ministerio de Educación. “Lo que suelo hacer es dar varias alternativas para que, por ejemplo, un estudiante chino que lleva tres meses viviendo en España no tenga que enfrentarse de sopetón al castellano antiguo de El Quijote”, explica Otero, “porque lo fundamental es que no aborrezcan los libros”.

Tomar de nuevo los libros

Pasado el bache de la adolescencia, muchos jóvenes retoman los libros. Observando los datos de una encuesta sobre hábitos y prácticas culturales en España referida 2006-2007, realizada por el Ministerio de Cultura, puede verse cómo los estudiantes son el grupo con un mayor porcentaje de lectores, ya que un 94,1% declaró en dicha encuesta haber leído en el último año. Entre los 15 y los 19 años lo hicieron un 83,3%. De éstos, el 75,3% tomaron volúmenes relacionados con sus estudios, mientras que el 57,9% leyó libros no relacionados con éstos.

Entre los encuestados de 20 a 24 años, leyeron el 72,2%, un porcentaje menor, pero la clave está en que cambiaron las tornas: sólo el 46,7% escogió obras relacionadas con su trabajo o sus estudios, mientras que el 62,7% buscaron libros no relacionados con éstos. Aquí se produce el retorno de los lectores perdidos. Algunos de los jóvenes que leen por sus obligaciones como estudiantes retoman el hábito de lectura y lo mantienen como afición personal, ligada, ahora sí, al ocio y al placer.

23 Comentarios
  • Jos
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    17 i Jos 28-02-2009 10:14

    Tan sencillo como que en los institutos se les obliga a leer textos que no les gusta y además esa obligación viene, en la mayoría de las veces, de adultos que apenas leen nada. La lectura no admite imperativos, como le pasa al verbo amar. Decir lo que los chicos tienen que leer es una estupidez, porque la lectura es una cuestión de temperamento. Démosles vías para llegar, caminos interesantes, y dejemos que, los que quieran,los transiten. A todo el mundo tampoco le gusta el cine o la música y no pasa nada.

  • Opinator
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    13 i Opinator 28-02-2009 11:03

    Buena parte de la literatura infantil o juvenil es moralizante. No es de extrañar que los jóvenes dejen de leer cuando empiezan a tener ideas propias. Otro factor es que parece que leer es obligatorio, así que la rebeldía les lleva a abandonar la lectura. Tampoco creo que el joven de 16 años medio se preocupe por ser un 'parado culto'. Anécdota: A una amiga mía le dijeron una vez en un instituto, '¿Por qué lees si no te obligan?'

  • Opinator
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    -10 i Opinator 28-02-2009 11:11

    En lo tocante a la enseñanza, los alumnos deben aprender a leer prospectos de medicinas, leyes, contratos, textos referentes a sus estudios e intereseses, artículos de periódico, etc. La literatura que la lea el que quiera. Al final, por imponer los libros acaban rechazando toda la letra impresa.

  • Valentn Prez
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    7 i Valentn Prez 28-02-2009 11:27

    En los colegios e institutos se intentan que los niños y adolescentes cojan el gusto a la lectura, porque leer supone la posibilidad de acceder a todo el saber y sobre todo a todas las opiniones, por lo que la lectura fomenta el pensar libre. Que algunos profesores se equivoquen, seguramente, pero eso no significa que toda una labor de fomento de la lectura importantísima y fundaental para una sociedad como la nuestra no tenga sentido. Los libros para jóvenes no son siempre moralizantes, hay de todo, de hecho hay tanto que es tan difícil elegir que puede que los profesores se equivoquen, pero si los jóvenes no siguen leyendo una vez terminada la enseñanza obligatoria es porque algo falla pero no sólo en el colegio, sino en una sociedad que no sigue fomentando la lectura después.

  • Opinator
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    5 i Opinator 28-02-2009 13:42

    Yo mismo soy un buen lector, pero me doy cuenta de que en la escuela se da más importancia a la lectura literaria que a otras lecturas que son más útiles. Por ejemplo, hay gente que sale del instituto sin entender un extracto bancario, no digamos ya un contrato laboral. Esto sí que es grave. Tampoco me creo mucho eso de que la literatura sea la puerta del saber y a ciertas virtudes más o menos deseables. Mucha gente que se haya movido en ambientes literarios estará de acuerdo conmigo.

  • manumenorca
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    6 i manumenorca 28-02-2009 15:42

    ... Eso de que en España no se lee es un bulo. Si acaso será que no se compran tantos libros como querrían las editoriales. Eso de criminalizar a los ciudadanos, para enmascarar la ineptitud de sus técnicas de ventas está feo, pero que muy feo..

  • Pomponio Flato
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    2 i Pomponio Flato 28-02-2009 18:38

    Los libros te pueblan los sesos de fantasías etéreas y a partir de los 14 tacos lo que uno quiere es chicha fresca y turgente que le de contento. Oí a un escolar quejarse de que la educación sexual tenía mucha teoría y poca práctica. Igual no le falta razón. Vete tú a saber.

  • ta
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    2 i ta 28-02-2009 19:24

    pues eso que se pierden

  • Munch
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    6 i Munch 28-02-2009 22:01

    Tengo 21 años. En mi caso, leo simple y llanamente porque me gusta. Nadie me inició a la lectura, pero si alguien me desalentó,esos fueron precisamente los profesores. Por Dios, ¿cómo se puede tratar de enganchar a un niño a la lectura metiéndole con embudo El Mío Cid o La Celestina? Los chavales lo viven como un suplicio, y así, claro, puedo asegurar que nadie, NADIE, me consideraba 'guay' por zamparme 5 libros al mes cuando tenía 14 años. Más bien tenía el estigma de pringada. Me han dicho que la cosa sigue así.

  • Obrero
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    4 i Obrero 28-02-2009 22:24

    ¿Cómo que en España no se lee? Raro es el obrero o joven que no va con el MARCA bajo el brazo, claro que leemos!

  • Jovenzano botellonero pero lector

    Iba a poner un comentario, pero Munch se adelantó, con toda la razón... (por cierto, según una catedrática de literatura cercana, lo peor que se le puede hacer al Quijote es dárselo a alguien a quien la vida aún no le haya dado suficientes hostias... porque lo aborrecerá, y merecidamente. De hecho, a mí me ha dicho que ni se me ocurra leérmelo hasta dentro de unos años)

  • ana
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    1 i ana 28-02-2009 22:47

    Los primeros que no leen son la mayoría de los profesores aunque aparenten lo contrario,lo sé por experiencia pues me dedico a la enseñanza en secundaria.Hay mucha hipocresía en torno a la lectura;los padres intuyen que la lectura está relacionada con cierto estatus social.Creo que alos alumnos hay que darles a elegir entre varios libros,y no obligarlos a que lean el que tú quieres, puede ser contraproducente; y otra cosa,sólo se leen pequeños fragmentos de los clásicos, no La Celestina o EL Quijote enteros;si no los conocen a esta edad la mayoría no va a oír hablar nunca de esas obras.

  • Carmen
    #13 Vota Vota

    -2 i Carmen 28-02-2009 22:48

    Curioso, nadie ha hablado de lo mas importante: los adolescentes no son personas finales, son niños en procesos de maduración. Hasta sus cerebros todavía no pueden figurar ciertos conceptos que sólo los adultos pueden. Sin embargo el texto, supongo que por pura ignorancia, les trata como si fueran adultos, y no lo son... Su libre albedrío es cuestionable, amigos. La anécdota del "¿Por qué lees, si no te obligan?" es enternecesor y significativo de lo desarmantemente ingenuo que es en realidad un adolescente, un cerebro en fase de maduración y apenas todavía un adulto en ciernes... no lo olvidemos...

  • Zeus
    #14 Vota Vota

    1 i Zeus 01-03-2009 10:01

    ¿Leer?, para qué?, a qué me puede llevar eso si yo lo que quiero es ser como Bisbal, Brad Pitt o Cristiano Ronaldo?.

  • Orilla Izquierda (del guadalquivir)

    Si la escritura es un Arte, la lectura ha de ser un Placer

  • Para Carmen
    #16 Vota Vota

    4 i Para Carmen 01-03-2009 13:00

    Lo siento, pero estoy en absoluto desacuerdo contigo. Durante la mayor parte de la historia humana, a un(a) muchacho/a de 14 años se le ha considerado un adulto, precisamente porque es capaz de entenderlo todo y valorarlo todo. Otra cosa es que tenga gustos propios de la edad, igual que una persona de 40 años no tiene los mismos gustos que una de 60. Esa "mitología de la inocencia" en torno a los adolescentes es un fraude cultural. Y eso de "¿por qué lees, si no te obligan?" se lo he escuchado yo a gente bastante más mayor. Lo que ocurre es que a) los modelos de éxito propuestos por la sociedad y los medios despopularizan la lectura (en todas las franjas de edad), y b) llegados a cierta edad, uno quiere más chicha y menos cuento "para adolescentes" (cuando debería tener acceso a literatura adulta).

  • Manuel Ruano
    #17 Vota Vota

    -1 i Manuel Ruano 01-03-2009 14:12

    El mal de la época es el automatismo audiovisual. La lectura es el antídoto, porque forma un espíritu crítico. Todo eso va en la educación escolar. De ahí que siempre deberá estimularse la lectura. http://blogs.clarin.com/el-liroforo-blogs-clarin-com/posts

  • Alicia
    #18 Vota Vota

    -2 i Alicia 01-03-2009 14:17

    Tal vez el problema está en cómo se enseña la lengua y la literatura; en cómo se presentan los clásicos en la clase. ¿Por qué a los catorce años no puedes leer el Quijote y disfrutar? Es un libro de amor, aventuras, viajes, amistad... Si se trabajara con los textos, si se leyeran de verdad, si los que los enseñan realmente disfrutaran con su lectura, probablemente no supondría tanto sufrimiento para los estudiantes.

  • Opinator
    #19 Vota Vota

    2 i Opinator 01-03-2009 15:22

    Carmen: los adolescentes no son adultos, hasta ahí de acuerdo. Para hacerse adultos necesitan exponerse poco a poco y con ayuda si hace falta, a textos adultos. Si siempre leen cosas 'de su edad' no avanzan.

  • Opinator
    #20 Vota Vota

    1 i Opinator 01-03-2009 15:44

    El Quijote es un libro complicado. Lo dijo el propio Cervantes. Tenemos que entender que no se puede obligar a la gente a que le guste algo. Se puede intentar 'vender' la literatura, pero con otros recursos más apropiados y siempre teniendo en cuenta que es un uso artístico del lenguaje y que hay otros usos más útiles en la vida diaria.

  • Opinator
    #21 Vota Vota

    0 i Opinator 01-03-2009 16:07

    Manuel Ruano: De acuerdo, el espíritu crítico es fundamental en una democracia. Ahora bien, ¿cómo se construye mejor? ¿Leyendo 'La familia de Pascual Duarte' o el Estatuto de los Trabajadores? ¿Qué forma mejores ciudadanos?

  • Para Opinator
    #22 Vota Vota

    0 i Para Opinator 01-03-2009 22:12

    'La familia de Pascual Duarte' o el Estatuto de los Trabajadores, no hay duda: hay que leerlos (y tratar de entenderlos)los dos(confieso que yo solo he leído la familia...)

  • See
    #23 Vota Vota

    2 i See 01-03-2009 22:19

    Lo que no está mal es leer el Quijote en 3ºE.S.O, curso en el que las hormonas saltan hasta por el techo. Pero lo que está peor es hacer una guía de lectura de tres páginas de preguntas. En fin. Por lo menos queda la esperanza de booms como Harry Potter o Crepúsculo.

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Generado: 2012-02-13 12:37:14