"Ian no asumió su enfermedad"
Control recrea la vida y muerte de Ian Curtis, cantante de Joy Division. Su viuda, Deborah, habla sobre su relación
Sam Riley es Ian Vurtis en 'Control'.PUBLICO
El 25 de enero de 1978, cuatro veinteañeros de Manchester daban su primer concierto como Joy Division, un nombre usado por los nazis para llamar a las prisioneras que usaban como prostitutas. El 18 de mayo de 1980, su lÃder, Ian Curtis, se suicidaba en su casa siguiendo el ritual de un mitómano enfermizo: se tomó una jarra de café, vio la pelÃcula Stroszek de Werner Herzog (sobre un aspirante a músico callejero que se suicida), exprimió una botella de whisky, escuchó The idiot de Iggy Pop y se colgó de un viejo tendedero que tenÃa en la cocina.
El grupo se encontraba en su mejor momento, a punto de embarcarse en una gira por Norteamérica y con su segundo disco listo para tomar las listas británicas. La muerte de Curtis, rodeada de sÃntomas tÃpicos de un manÃaco-depresivo, como ataques epilépticos, y posiblemente acelerada por el consumo de drogas, terminó por elevar al grupo a la categorÃa de culto y a su lÃder, al panteón de poetas malditos de la historia del rock.
"Ian era más tierno en la vida real que cómo aparece en el filme"
Su viuda, Deborah Curtis, lo contó en Touching from a distance. La vida de Ian Curtis y Joy Division (1995; editado en España en 2008 por Metropolitan Ediciones), libro en el que se ha basado el fotógrafo Anton Corbijn (responsable en gran parte de la imagen en blanco y negro de Depeche Mode, U2 y Joy Division) para debutar en el cine con Control, que se estrenó ayer en nuestras pantallas.
Según cuenta Deborah a Público, escribir la biografÃa "me ayudó a poner los hechos en orden y me dio una excusa para hablar con otras personas sobre lo que habÃa ocurrido. Sin embargo, desde que el libro salió publicado, he averiguado más sobre el trastorno bipolar y siento que entiendo mejor por lo que Ian pasó".
Pelear por el control
"Ahora sé más de drogas, trastorno bipolar y depresión"
El camino del filme no ha sido fácil, desde malentendidos con el resto de los miembros de la banda (Peter Hook, su bajista, se quejó del "control" excesivo que el cineasta ejerció durante su rodaje) a la hipoteca que, dicen, Corbijn hizo sobre su casa para poder rodar.
En Cannes, el cineasta explicó que Control es "la historia de un amor trágico. Es un filme sobre Ian Curtis, que llegó a ser el cantante de una banda llamada Joy Division. Y que se enredó en una relación al margen de su matrimonio. Pero Control habla también de su epilepsia y de la parte de su vida que no pudo controlar".
Al igual que los miembros de la banda, Deborah también se sintió fuera del proyecto. "Me hubiera gustado involucrarme más de lo que me dejaron. Anton usó mi libro como punto de partida. Le aconsejé sobre determinados aspectos del filme, pero no acogió bien todos mis consejos. Aunque retrató la vida de mi familia, tuve que dejarle hacer su trabajo", se lamenta.
Control está rodada en estricto blanco y negro, tal y como Corbijn recuerda la época en la que fotografió al grupo, algo quizá demasiado obvio para el ya de por sà universo oscuro del grupo. Deborah nos hace su propia valoración: "Me gustaron mucho las escenas en que Ian y Debbie andan por Barton Street tras una fiesta porque aquello realmente tuvo lugar allÃ. También me divertà viendo a Debbie conduciendo un Morris como el mÃo: me trajo muchos recuerdos afectivos. Desafortunadamente, el blanco y negro no muestra el exuberante y verde paisaje de Macclesfield".
El lado oscuro
Tanto el libro como el filme no temen mostrar a un Curtis obsesionado con el éxito, con sus Ãdolos, con morir joven y con otros clichés juveniles. Es egoÃsta y manipulador en su vida privada, especialmente con Deborah, a la que no le preocupa avergonzar delante de su propia familia.
Su viuda se queja incluso de un ambiente machista donde sus preocupaciones no tenÃan hueco ante el ego desmesurado y la ambición de su marido: "Entonces no me sentà frustrada porque creà totalmente en lo que Ian trataba de conseguir y en su talento fuera de toda duda. Fue sólo después de su muerte cuando me di cuenta de que habÃa descuidado mis ambiciones".
También muestra la doble cara del cantante en su vida pública: en persona, Curtis era educado aunque reservado; sobre un escenario se transformaba en un punk que no temÃa romper una botella en el suelo y retozar sobre los cristales mientras interpretaba sus espasmódicos bailes.
En el libro, Deborah deja entrever su poco conocimiento sobre las drogas y sobre la propia enfermedad de Ian. ¿Se podÃa haber evitado el trágico final? "No estoy segura de si hubiera cambiado algohaber sabido más sobre drogas, epilepsia o depresión. Es muy difÃcil cuidar de alguien con esa dolencia y antes habÃa todavÃa menos apoyo para estas enfermedades. Luché muy duro para ayudarle. Lo que sà creo es que todo hubiera sido más fácil si Ian y su familia hubieran asumido su enfermedad: podrÃamos haber trabajado juntos para superar las dificultades".
Con todo, es difÃcil separar a Ian de su propio cliché de maldito y saber a ciencia cierta hasta qué punto es real la imagen que los medios han dado de él. "El Ian que yo conocà fue diferente, él fue mucho más tierno de como es retratado. La violencia de su manera de bailar, sus letras y la expresión de su cara reflejan su juventud. Él era muy joven y la voz con la que hablaba era mucho más suave y más dulce que la voz con la que cantaba", dice Deborah.
¿EstarÃa, pues, orgulloso del lugar que ocupa hoy en la historia del rock, algo por lo que dio literalmente su vida? "Creo que Ian estarÃa verdaderamente emocionado por ser tan admirado. Tiene el lugar en la historia del rock quese merece", zanja Deborah.
8 Comentarios
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Love Will Tear Us Apart
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Creo que ya está bien de vender sensacionalismo barato sobre la epilepsia. Que ustedes los periodistas solo buscan la noticia barata y facil sin investigar en la propia enfermedad. Que no admitia Ian su enfermedad?? un poquito de seriedad con lo que dicen! www.todosobreepilepsia.com
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again
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Amelia, es sólo una pelÃcula de un señor que entre muchÃsimas otras cosas, tiene epilepsia. No es una pelÃcula sobre epilepsia ni epilépticos. Por cierto, es muy buena, la recomiendo a todos, epilépticos y no epilépticos
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Confusion in her eyes that says it all She's lost control
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Mariano Rajoy y Ian Curtis tienen muchas cosas en común.
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Love will tear us Aznar
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Para complementar e esta pelÃcula recomiendo ver la de Michael Winterbottom "24 hour party people" una especie de documental ficticio sobre aquellos años de eclosión musical en Inglaterra.

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