Antonio Vega no escribe poemas, sino canciones, pero sus canciones están llenas de versos memorables
A Antonio Vega se le perdió algo y tuvo que hacerse compositor para ir buscando dentro de sus canciones. Sus discos cuentan la historia de esa búsqueda y, aunque todo el mundo sabe que escribir es mentir, él escribe tan bien que cuando los escuchas tienes la impresión de que te cuentan la verdad, que es exactamente lo que ocurre con todos los poetas en quienes merece la pena confiar. Verdad y poeta son palabras tal vez demasiado solemnes, de manera que quizá sería mejor matizarlas: donde decía verdad podemos poner su verdad, y poeta lo podemos cambiar por poesía, porque Antonio Vega no escribe poemas, sino canciones, pero sus canciones están llenas de versos memorables y, sobre todo, tienen el ambiente de la buena poesía, están hechas de palabras esenciales y no están construidas para flotar en la superficie de las cosas, sino para descender hasta su fondo. Son canciones que existen porque tienen algo que decir. Lo cual puede ser obvio, pero no es tan habitual, y no hay más que poner la radio para darse cuenta. [...]
La inspiración es el último recurso de los malos escritores, los buenos le ganan sus versos al diccionario, combatiéndolo página a página. Dicho eso, ya se puede decir todo lo contrario y que las dos cosas sean verdad: cuánta inspiración parece haber en sus temas más brillantes, qué momento de gracia parecen haber captado a veces sus discos.
Un día cualquiera no sé que hora es, me siento a escuharte sin saber porqué. Y me dejo llevar por ti, pongo mis manos a volar y en mis ojos el terror refugiándome en el sitio de tu recreo, mar bandeja de plata, mar infernal. Dime que es mentira todo, un mal sueño y no más. Y lo que daría yo por tener tu presencia una décima de segundo más, y es que no hay nada mejor que imaginar que sigues aquí. Hasta siempre Antonio.
Y no, no se me va la pena, aun no, y te escucho y pienso que siempre seré mejor por tí, por tus canciones porque me enseñaste a sentir mas, me mostraste sentimientos inimaginables... Creo que has pagado con tu sensibilidad y tu capacidad de trasmitirla el acceso a nuestra memoria. No se si es lo que pretendias pero muchas gracias por todo y enhorabuena
Hoy muchos de nosotros sentimos una gran perdida, la noticia me consternado, he llorado por ti , he llorado por Enrique Urquijo, porque algo se muere en el alma cuando un amigo se va.
Y no quiero decir adios porque tus canciones se quedan entre nosotros como parte de tu alma.
Me sorprende que no haya comentarios sobre la desaparición de Antonio. Y más en un diario como éste. Gracias, Antonio, por las canciones y la vida (feliz) que han generado en muchos de nosotros. Gracias, como siempre, a Prado por el artículo. La paradoja: has dejado, Antonio, de inspirar, pero nos has inspirado siempre, amigo.
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