Umberto Eco y la mermelada comunicativa
El escritor italiano asegura que el e-book puede sustituir al periódico en papel
Umberto Eco, un intelectual italiano. - REYES SEDANO
"En una rueda de prensa, para salir al paso, se dicen muchas tonterÃas". Lo dijo ayer el semiólogo italiano Umberto Eco (Alessandria, 1932) en una conferencia de prensa, horas antes de que el CÃrculo de Bellas Artes le entregara su Medalla de Oro. En efecto, el escritor tiró de ironÃa para responder las acometidas de los periodistas, deseosos de que Eco, reconocido experto en comunicación, aclarará asuntos tan misteriosos como la crisis de la prensa o la caducidad del libro en la era digital.
"Los intelectuales no somos profetas", advirtió para empezar. Con todo, el autor de ApocalÃpticos e integrados, intentó aclarar el panorama, situándose en un punto intermedio entre los fetichistas tecnológicos y los alarmistas tradicionales. "Existen muchas razones por las que no podremos librarnos de los libros", dijo minutos después de haber visto "tÃtulos de más de 500 años" en la Biblioteca Nacional. "El formato del disquete de ordenador ya ha desaparecido. No ha durado ni 30 años. Si tengo que dejar un mensaje a la posteridad lo haré en forma de libro y no en soporte electrónico". Primer punto para el equipo de los tradicionalistas. Sigamos.
"Italia está en manos de un contador de chistes"
"No le deseo ni a mi peor enemigo leer las obras completas de Proust en formato electrónico", afirmó. "Pero leer el periódico en un libro electrónico mientras, por ejemplo, viajas en tren, puede ser muy cómodo. El libro electrónico tiene más posibilidades de sustituir al periódico que al libro tradicional. Las ventajas respecto al periódico en papel son evidentes: la instantaneidad. Además, puedes consultar lo que sucede en Italia aunque estés en Malasia". Primer punto para el equipo de los fetichistas tecnológicos. Empate a uno.
"La proliferación de blogs y páginas de Facebook me recuerda a la ola que vivimos en los años sesenta con las radios libres. Al principio ofrecÃan una visión alternativa, pero a medida que se multiplicaron fueron homogenizando su estilo, hasta el punto en que era imposible diferenciarlas entre sÃ, pese a su presunta distancia ideológica. Eso está sucediendo ya en Internet. Tenemos información alternativa. Pero también información alternativa a la alternativa. Y, cómo no, una alternativa a la alternativa de la alternativa. Yo lo llamo la mermelada comunicativa. No obstante, aún no hemos captado la dimensión del fenómeno". Segundo punto para los alarmistas. Final de infarto.
"En alguna ocasión he dicho que la lectura matutina de los periódicos, delante de un café, ha sido el rezo de mi generación. Ahora, algo está cambiando. Aún no sabemos cómo rezarán mis nietos". Segundo punto para los fetichistas. Empate a dos. Fin de los 90 minutos.
"El formato del disquete informático no ha durado ni 30 años"
Berlusconi y Lolita
En la prórroga, el autor de El nombre de la rosa se dedicó a tirar balonazos contra Silvio Berlusconi. "Los italianos son asÃ", explicó. "Primero apoyaron el fascismo. Sólo lo abandonaron cuando el fascismo envió a un millón de jóvenes a morir a Rusia. Luego aguantamos 50 años de Democracia Cristiana. Y ahora estamos en manos de un contador de chistes. ¿Cuándo nos cansaremos de él? ¿Cuándo envÃe a un millón de jóvenes a morir? No lo sé, pero creo que yo ya no lo veré", dijo como si se resignara a que la era Berlusconi se extienda hasta el fin de los tiempos.
Pero antes de que cundiera el desánimo entre sus fieles, Umberto Eco volvió a recurrir a la ironÃa. "A Berlusconi no le puedo regalar un libro porque ha dicho que lleva 20 años sin leer uno. Aunque dadas las últimas noticias le regalarÃa Lolita". Risas estruendosas en la sala para acabar.
11 Comentarios
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Umberto Eco es un gran sabio. Un gran novelista. Un gran profesor. Lástima que en los años 90, cuando habÃa que parar los pies a los Berlusconi, decidiese lavarse las manos. Cuando fuego en mi casa, llamo a los bomberos. DecÃa entonces. Y se enzarzó con Antonio Tabucchi. Pero los campeones de la corrección polÃtica -Eco es uno destacadÃsimo- nunca dan su brazo a torcer, siempre vencen por k.o..
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Lo raro es que en Italia no vuelvan las brigadas rojas. Con ese presidente, con esos intelectuales paniaguados, con esa izquierda instalada en la opoisicón perpetuamente. Qué lástima de paÃs: un paÃs con gente tan elegante, con tanto arte, con tanta gracia, gobernado por los peores, que siempre son más.
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Admiro a Umberto Eco, por todo su trabajo en el mundo de la comunicación. Recuerdo que una de las facetas de la SemiologÃa, tal y como destacaba Pierce, es la retórica. Esta es la forma de comunicar de los polÃticos y aunque Berlusconi lo ejercite con poca elegancia, es una muestra más de que el mundo polÃtico está en decadencia " Esa forma decir muchas cosas sin decir nada. Hace falta que llegue una guerra para que nos demos cuenta?
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¿Y qué esperaban de un hombre que lleva 60 años escribiendo y publicando libros... que dijera que todo es mentira, y que va a devolver el dinero a sus lectores?
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Te quedarás en ECO... nunca llegarás a ser VOZ.
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Ya lo ha dicho Eco: si tiene que esperar a que un soporte informático dure más de 500 años mejor escribe sobre papel que como mÃnimo durará ese tiempo. Nos olvidamos que los soportes informáticos cambian cada muy poco tiempo porque responden a intereses económicos.
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Será que los intelectuales ya sólo buscan vender sus libros y dar conferencias como Gore,Clinton y Aznar,ya se ha estandarizado el pensamiento,ni siquiera Eco ó Chomsky (se merecen un descanso)son ya lo que creemos.Ah,lo de la lectura de periódicos como oración ya lo dijo Hegel hace 200 años.
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Si Umberto Eco no hubiese renunciado a una ética mÃnima por las ventas masivas en las décadas ominosas (80 y 90), ahora no tendrÃa que llorar como apóstol mediático lo que no supo defender como intelectual comprometido.
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Corregidme si me equivoco pero, ¿seguro que el de la foto es Umberto Eco?
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Para Humberto: Te corrijo. Es Umberto Eco, pero con la barba afeitada desde hace algun tiempo.
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Pues, gracias a Dios, ha habido ventas masivas y millones de personas han podido leer a este gran filósofo.

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