¿Quién se comió el queso del traductor?

Las relaciones entre editoriales y traductores siempre podrían ser mejores: en algunos casos rozan la ilegalidad

JESÚS ROCAMORA Madrid 26/07/2009 08:00 Actualizado: 26/07/2009 09:51

7 Comentarios

 

Media: 5

Votos: 24

Noticias relacionadas

"Obviamente, bombazos como El señor de los anillos, Harry Potter o Ken Follett hay muy pocos. Y hay que tener en cuenta que para llegar a cobrar derechos de autor, un libro tiene que superar, más o menos, los 60.000 ejemplares vendidos; lo cual son muchos ejemplares si tenemos en cuenta que la tirada media de un libro está entre los 4.000 o 5.000 ejemplares", reconoce Robert Falcó, del estudio de traductores Anuvela.

Según la Ley de Propiedad Intelectual, los traductores son autores y, como tal, reciben un porcentaje de la explotación de derechos. Sin embargo, "aún hay editoriales que no hacen contratos de traducción o que no especifican el porcentaje de derechos de autor que nos corresponde", avisa Falcó.

Un pelotazo no esperado

¿Quien se ha llevado mi queso?

El caso de Montserrat Gurguí ha sido uno de los más sonados, aunque no se considera traductora de best sellers porque de los 120 libros aproximadamente que ha traducido en 23 años de carrera, sólo el 5% le ha dado derechos. Su mala experiencia viene precisamente de uno de esos superventas por los que nadie parecía apostar: ¿Quién se ha llevado mi queso?, de Spencer Johnson (Ediciones Urano). "Lo hice sin contrato, gracias a una modalidad que contempla la LPI que se llama a tanto alzado y por la que el traductor cobra lo estipulado (por página) y el editor sólo puede sacar una única edición. Si quiere sacar más, debe hacer contrato".

El libro se publicó por primera vez en febrero de 2000. En otoño de este año, Guiguí vio que iba por la octava edición y que empezaba a aparecer en la lista de más vendidos. "En La Vanguardia se decía que se habían vendido 100.000 ejemplares. Me puse en contacto con el editor, le dije que la edición estaba fuera de la ley y le invité a que regularizáramos la situación. Me aseguró que él no creía en los contratos, como si fuera una cuestión de fe".

Después de un tira y afloja, pactaron un 0,50% de royalties y firmaron un contrato en noviembre de 2000. Pero en Navidades del mismo año, había otra edición en la calle con el nombre de otro traductor. "Era prácticamente igual que la mía. Se habían dedicado a cambiar cuento por relato, luego por después, etc. El autor de la nueva traducción era un colaborador de la casa, amigo personal del editor. Se había saltado el contrato en función de una cláusula que llevan todos los contratos y estaba explotando otra traducción. Lo rompió y tuvo que indemnizarme".

Un clásico sin derechos

Tolkien y su versión española

Falcó recuerda también "uno de los casos más sangrantes", el de Matilde Horne, traductora de Las dos torres y El regreso del rey, de la trilogía El señor de los anillos. Horne que murió a mediados del año pasado recibió tan sólo el pago de 6.000 euros en concepto de derechos de autor por sus traducciones cuando el editor Franciso Porrúa vendió Minotauro al gigante editorial Planeta. "Y cuando reclamó a Planeta, le ofrecieron 1.200 euros al año", recuerda Falcó, que propone jugar con los números: "Imaginemos que en 2001 [tras el boom de la primera película] se vendieron 500.000 ejemplares y que cada uno podía costar unos 20 euros. Eso equivale a 10.000.000 de facturación". Si le hubieran pagado "un simple 0,5%, el total asciende a 50.000 euros en concepto de derechos de autor. Y eso sólo teniendo en cuenta lo que debería haber cobrado en el año 2001".

Posteriormente, y gracias a la intervención de las asociaciones de traductores, Planeta acabó liquidándole los derechos que le correspondían desde la compra de Minotauro.

Inglés en las alpujarras

Chris Stewart, el escritor que fue batería de Genesis

Gurguí subraya un caso reciente y "muy flagrante de impagos y malos tratos": el de Chris Stewart, batería del grupo Genesis, británico enamorado del paisaje de Las Alpujarras al más puro estilo de Gerald Brenan. Stewart publicó en 1999 Driving among lemons. An optimistic in Andalucía, un best seller en Reino Unido y EEUU que en España ha sido editado por Almuzara bajo el título Entre limones.

Según denunciaba el propio autor a El diario de Córdoba en febrero, no ha cobrado "nada" por el libro, que en España ha vendido 250.000 ejemplares. Es la cabeza visible de una situación con el grupo Almuzara que, según ACEtt asociación fundada en 1983 para defender los intereses y derechos de los traductores de libros afecta a nueve de sus afiliados.

PUBLICIDAD

  • Allegra
    #1 Vota Vota

    13 i Allegra 26-07-2009 12:53

    Luego los lectores nos quejamos de las traducciones... normal que se hagan las chapuzas que vemos de contínuo, con estas condiciones laborales.

  • Daniel
    #2 Vota Vota

    13 i Daniel 26-07-2009 13:01

    A lo mejor, si los lectores nos quejáramos más, o nos quejáramos de verdad (enviando cartas a las editoriales y a la prensa), estas injusticias ocurrirían menos. Teniendo en cuenta las condiciones en las que trabajan, los traductores hacen verdaderos milagros.

  • pascual barbern
    #3 Vota Vota

    -10 i pascual barbern 26-07-2009 13:07

    La Ley tiene prevista una acción de revisión en estos casos en los que un libro aumenta las ventas de una manera no prevista (por ejemplo por la adaptación cinematográfica). De todos modos tampoco cuesta tanto consultar a un Abogado.

  • erika
    #4 Vota Vota

    12 i erika 26-07-2009 13:23

    la cuestión no es que la ley tenga prevista una revisión si el libro aumenta las ventas de manera no prevista, el problema es que debería respetarse el papel del traductor desde un principio para que se pudiera trabajar en condiciones dignas. ¿o es que los que no traducen best sellers no tienen derechos? apañados estamos

  • erika
    #5 Vota Vota

    6 i erika 26-07-2009 14:55

    he intentado poner un enlace muy interesante pero no aparece. si queréis verlo, podéis poner en google "calleja de las flores pimentel" y os saldrá la página del artículo en cuestión

  • Thomasio
    #6 Vota Vota

    3 i Thomasio 26-07-2009 16:55

    Cada traducción que aparece sin nombre del traductor, aunque hayan prescrito los derechos de autor, es ilegal. La autoría de una traducción no "caduca" nunca. ¿Por qué será que la única piratería que se combate es la de Internet, la música de los locales y el top manta? Hace muchos años que España firmó la Convención de Berna, a lo mejor nos da por cumplirla cuando la SGAE se ocupe de las traducciones...

  • olcadia
    #7 Vota Vota

    0 i olcadia 23-10-2011 21:26

    Es posible que una solución sea "algo parecido" a un colegio de traductores. Y que la justicia funcione. ¿Cómo terminaba el chiste? ... "¿no hay nadie más por ahí?". Apañaos estamos.

No se admiten más comentarios en esta noticia