Indignación en México por la adaptación al cine de la última novela de Gabriel GarcÃa Márquez
Diversas asociaciones critican el modo en el que se "aprueba" la prostitución infantil
La adaptación de la última novela de Gabriel GarcÃa Márquez ha generado polémica
Los intentos de hacer una pelÃcula de la última novela de Gabriel GarcÃa Márquez, Memoria de mis putas tristes, se están topando con numerosos problemas en México. Diversas asociaciones y expertos en la lucha contra la prostitución infantil se han levantado en contra de la posible adaptación de la novela.
La Coalición Regional Contra el Tráfico de Mujeres y Niñas en Latinoamérica y el Caribe (CATWLAC) ha interpuesto una demanda para detener la producción de la pelÃcula por considerar que en ella se glorifica la explotación sexual de los niños.Â
En la demanda no se nombra especÃficamente a GarcÃa Márquez, pero se indica que "aún asÃ, es responsable de actos que pueden constituir la aprobación de la prostitución infantil". Además, consideran que la adaptación promoverÃa la pedofilia y serÃa accesible a una gran audiencia , mucho mayor que la que accede al libro.
La directora de la Coalición, Teresa Ulloa, considera que "como libro la novela no tiene acceso a una mayorÃa vulnerable de la sociedad". Con la pelÃcula, Ulloa entiende que llegará a los cines "y tarde o temprano a la televisión".Â
También se pudieron escuchar voces expertas en contra de la grabación de la pelÃcula, como la de Lydia Cacho quien critica duramente al escritor y se pregunta por qué "acepta llevar a la pantalla su novela cuando estamos luchando en el mundo contra la explotación comercial de las niñas". El productor se defiende: "Critican la pelÃcula antes de que esté hecha"
Por su parte, el productor y co-director de la pelÃcula, Ricardo del RÃo, considera injusta e inexacta la demanda. "Censuran una pelÃcula antes de que esté hecha, sin conocer el guión ni la visión del director".Â
Memoria de mis putas tristes, publicada en España en el año 2004 por Mondadori, es la última novela del escritor colombiano y narra la historia de un hombre que acaba de cumplir noventa años y que decide pasar la noche de su cumpleaños con una chica virgen sacada de un burdel. Se trata de una historia de amor entre el anciano y la joven, que describe el miedo a la muerte en soledad.Â
16 Comentarios
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Se podrÃa condenar tambien a Antonio Machado por liarse con Leonor , una niña de Soria o a Gerald Brennan por liarse y envarazar a una cria Alpujarreña.
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No voy a negar ni mucho menos el talento de este Señor escribiendo, pero este libro en concreto he de decir que lo deje a medias puesto que leyendo me pareceia estar de acuerdo con la prostitución infantil; es cierto que es una realidad y él como buen escritor lo ha plasmado muy bien, pero uno además de buen escritor debe ser persona y tener cuidado como se tratan ciertos temas. No dudo por un intante que el escritor intente vendernos la prostitución infantil, pero esa amarga realidad quizas no la ha sabido explicar desde el punto de vista de decirlo pero imprimiendole una carga de repudio a ella que creo que le falta al libro.Asà que una pelicula del tema podrÃa no ser una buena elección y menos para paises donde la sufren de una manera salvaje
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Esto me recuerda a aquellas fotos publicitarias donde salÃan menores en bikini, que montaron un gran revuelo por "incitar a la pederastia". Contar una historia, sea realidad o ficción, sea novelada o filmada, no quiere decir promover ciertos actos delictivos o estar de acuerdo con ellos. A que cuando sale una peli sobre ladrones no decimos que promueve la delincuencia? Lo peor de todo es que están juzgando una pelÃcula sin que ni siquiera esté rodada. Pues aquà tenemos una serie que habla del amor entre una menor y un adulto (90-60-90), y en Sudamérica tienen chorrocientas telenovelas con historias a veces bastante violentas, y parece que nadie se escandaliza. Cuando la realidad que se refleja en la ficción no nos gusta,nos quejamos, igual que cada dÃa giramos la cara para no verla; parece que pasa igual con los pobres que viven en nuestras calles, las guerras que nunca acaban, el hambre que no se erradica... Y mirar para otro lado no es la solución.
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Esto ya pasó con Nabokov y su Lolita. El autor cuenta una historia y no juzga lo que es bueno y lo que no lo es, lo deja en nuestras manos. Hace mucho tiempo que el arte dejó de ser moralista. A mà lo único que me parece es censura. Hay muchÃsimos libros y pelÃculas con violencia gratuita en televisión y en cines y nadie pone el grito en el cielo. Por dios, todos hemos visto pelÃculas con diez años en las que todos los malos eran rusos, eso se llama xenofobia y hasta ahora nadie ha censurado esas pelÃculas. No hay que censurar, si no educar en el civismo.
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Nabokov plantea la cuestión con mucha prudencia, pues el protagonista lucha contra su pedofilia, huye de ella... hasta que es atrapado por la deliciosa criatura. Es muy distinto en la novela de GarcÃa Márquez, una obra muy breve que me pareció escandalosamente mala, mediocre; sólo arranca bien pero lo demás es muy pobre y exalta con una mirada telenovelera el mundo de la prostitución; tal vez en la pelÃcula no sea menor, pero la novela da un punto de éxtasis poético... muy mal planteado, pobremente planteado. Es increÃble que un grandÃsimo escritor como este haya escrito semejante cosa.
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Me gustaron sus otros libros pero éste, realmente mediocre, que no tiene nada que ver con los anteriores, me deja claro que la mente del autor ya no es lo que era, y sus 90 años le estarán pasando factura, en lo referente a sus funciones cognitivas... Mejor olvidar este libro y quedarnos con el recuerdo de sus Cien años de soledad. El tiempo no perdona.
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El contar historias y no juzgar, no es posible, porque cualquier mirada sobre la realidad es ya una visión o interpretación de la realidad. Lolita es un mirada pedófila y Lolita es una recreación pedófila o pesudopidófila. Me regalaron el libro de Márquez y no lo he leÃdo, me desagradó el tema, porque el manoseo de la imagen de la mujer como objeto sexual es totalmente un poder machista. Interpreté a Márquez en este ibro dando una respuesta senil-sexual, cuando ya la mente y el cuerpo están en huÃda al infinito y sólo quedan recuerdos de la más tierna vida. Es un mal libro, y por eso lo llevan al cine, para manosear más el morbo del tema
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Si en la novela se abusara de un niño en vez de una niña lo meterÃan en la cárcel.
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Lo que es indignante es llevar al cine un libro tan malo.
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EN resumen. Prohibido pensar.
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Hace tiempo que ha nacido una nueva moral, tan rÃgida como la católica aunque sus postulados sean ligeramente diferentes. Es la moral, o mejor, moralina, del feminismo de género, según la cual todo lo que sea dominio o disfrute de un hombre sobre una mujer es el pecado más capital y más grave que pueda existir. Desde esta visión, la prostitución es esclavitud y debe ser abolida de un plumazo, la pederastia, sobre todo si sus vÃctimas son niñas, merecerÃa pena de muerte, la relación sentimental de un anciano con una joven, una aberración, pero en cambio la relación de una anciana con un jovencito, un triunfo de una mujer valiente y liberada. Se prohibe celebrar en las discotecas fiestas de la minifalda, pues la mujer no debe transformarse en objeto erótico que alegre la vista al "macho tiránico", pero se jalea la homosexualidad, en la creencia que cuantos más hombres homosexuales existan, menos poder ejercerá sobre la mujer el género másculino, etc., etc., etc. Una moral absurda y fanática, como todas las morales, que quiere moldear un mundo nuevo y a su gusto, como todas las morales, y con un gran espÃritu inquisidor y censor, también como todas las morales. Y por útimo, como todas las morales también, creen estar haciendo una gran aportación al progreso de la Humanidad. En definitiva, el ser humano cambia en lo superficial pero sigue siendo siempre igual en esencia, por esto, estamos en las mismas que estábamos.
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Luis, el proletariado puede vender sus actividad intelectual para comer, el que no pueda vivir de ello, puede vender su actividad fÃsica para comer, y el que no pueda vivir de ello, tendrá que vender su fÃsico directamente. Es la más degradada forma de trueque y la que primero habrÃa de erradicar si estuvieramos construyendo una sociedad mejor.
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Para Rufo: Aunque la considero no erradicable en la práctica, a mà personalmente no me gusta que exista prostitución (como no me gusta la existencia de otras muchas cosas que aún no se han podido erradicar: guerras, hambre, opresión, injusticias, etc.) y por ello nunca he recurrido a los servicios de una prostituta. Pero no es sobre esto sobre lo que trata mi anterior comentario, sino sobre la existencia de una nueva moral, tan arbitraria y fanatizada como cualquier otra moral, que nos quieren imponer a todos disfrazada de progreso y de ideas racionales no moralistas, sino ideologÃa social progresista. Pero evidentemente es un nuevo moralismo, y ello se constata en ejemplos como los que ya he mencionado (prohibir fiestas de la minifalda, pero no prohibir en cambio despedidas de solteras con strippers; escandalizarse por los calendarios con desnudos femeninos, pero no con los calendarios de musculosos bomberos, que les vuelven locas; considerar casi un pederasta a un hombre maduro que se case con una jovencita, pero aplaudir a rabiar a las mujeres maduras que se casan o mantienen una relación sentimental con un jovencito, etc., etc., etc.). Y esto se disfraza de progresismo, porque es "feminista", pero cuando se analiza mÃnimamente lo que salta a la vista es el doble rasero tÃpico de la hipocresÃa de todas las moralinas.
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Me recuerda a otros escritores hispanoamericanos de la edad de Márquez. Era su cultura, la de los burdeles, heredada de los franceses y europeos de posguerra, tal vez. Incluso gente de izquierdas, como Marquez y Gonzalo Rojas, el poeta chileno, y tantos otros: sus memorias más tiernas están con las putas. Lo mismo que con los españoles maduros y ancianos.
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Lo que prueba la noticia es que en todas partes hay integristas insensatos que no se averguenzan de hacer el ridiculo hablando de lo que igoran. Me pregunto por que tanto empeño en salvar a las putas. Si quieren acabar con la "explotación" hay formas mucho mas extendidas (el servicio domestico, las maquilas, las conserveras, los taklleres de confeccion, los ardystiles...) ¿No sera que lo que les molesta es el sexo? Por cierto, a juzgar por los comentarios, parece que pocos de los lectores de Lolita la han entendido.
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Completamente de acuerdo, Luis, pero es que últimamente me desquician por igual los de la "nueva moral" como los que lo despachan todo con un "estos de la nueva moral". Por tus comentarios no eres de esos.

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