Asa Larsson se come a Stieg
La autora sueca se convierte en un éxito de ventas con la novela negra 'Aurora boreal'. La obra, que ha lanzado al personaje de Rebecka Martinsson, también se ha ganado a la crÃtica. Su segunda novela saldrá en España en enero
Asa Larsson (Kiruna, Suecia, 1966) es una mujer bajita. Nada que ver con el prototipo sueco. Su fisonomÃa se asemeja más a la de Rebecka Martinsson, la abogada que protagoniza su novela policiaca Aurora boreal (Seix barral): estatura pequeña, piel menos pálida de lo habitual y mirada vivaracha. Curiosamente, también existen ciertas similitudes entre su heroÃna y Lisbeth Salander, la criatura que creó Stieg Larsson para su trilogÃa Millennium. Martinsson y Salander apenas miden 1,50. Son mujeres decididas, independientes, fuertes, sin hijos. Son personajes que tienen que desentrañar un crimen. Son violentas. Y ambas están heridas.
Pero ahà se acaba todo. A excepción del espaldarazo en ventas que ha recibido la novela Aurora boreal en España desde que salió publicada en mayo ya ha alcanzado la 14ª edición y los 110.000 ejemplares, la trama, la estructura y el lenguaje de los dos Larsson tienen muy poco que ver. Stieg es frÃo. No hay emotividad en sus relatos. Asa sitúa a sus personajes en el Polo Norte, pero les da el calor de la cotidianidad y el costumbrismo. Es más, la abogada Martinsson nació en 2003, un año antes que Salander. Stieg ya tenÃa un buen referente para sus historias.
"El mundo no podrÃa aguantar una Lisbeth Salander", dice Asa
"La creación de Rebecka me llevó seis meses. La mayorÃa de las novelas suecas tienen como protagonista a una buena madre. Yo querÃa otra cosa y si Rebecka es violenta es porque es una heroÃna. Pero no refleja ningún estereotipo de modernidad. Es más, creo que el mundo no podrÃa aguantar ni una Lisbeth ni una Rebecka",confiesa Asa Larsson a Público durante su visita al Festival Getafe Negro.
Los orÃgenes de las tramas de las dos obras tampoco son iguales. Stieg era un periodista que llevaba años intentando desentrañar los males de la sociedad sueca. Su intención partÃa más del reporterismo que de la literatura.
El afán de Asa es más literario. Y realista. En su novela, la heroÃna Martinsson debe trasladarse desde Estocolmo a su ciudad natal, Kiruna, un pequeño pueblo del norte de Suecia. Allà ha aparecido muerto Viktor, un viejo amigo de la adolescencia que ocupaba un alto cargo en una secta religiosa a la que la propia Rebecka habÃa pertenecido en su juventud. En ese lugar donde el sol clarea a ratos habitado por crucifijos, biblias y faldas plisadas hasta los tobillos, se topa con una vieja amiga la principal sospechosa una comisaria embarazada y dolorosos recuerdos. Este ambiente remite a la historia de la propia Asa Larsson.
Un abuelo cura
Tras ganar una medalla de oro en los Juegos OlÃmpicos de 1936, su abuelo ingresó en una comunidad religiosa en Kiruna. AllÃ, en esa atmósfera de catequesis, nació Asa y, según recuerda, "de pequeña me pasaba el dÃa leyendo la Biblia. De hecho, mi inspiración para toda la violencia que aparece en mis novelas procede del Antiguo Testamento. Si lo piensas, es una sucesión constante de hechos sangrientos".
Si no siguió por el camino religioso, fue porque su padre, de ideas comunistas, le guió hacia la literatura. "Él era bibliotecario y siempre estaba muy atento a mis lecturas y a todo lo que escribÃa", comenta Larsson. Eso sÃ, hasta su juventud apenas cayeron en sus manos novelas policiacas, tan en boga en los años sesenta. "En aquella época, se leÃa mucho a Maj Sjowall y Per Wahloo, pero en mi casa, por cuestiones religiosas y morales, no me dejaban leerlas. Las tenÃa que pedir prestadas a otros amigos", afirma.
La escritora se inspiró en la Biblia para plasmar toda la violenciaÂ
Su revancha llegó cuando cayó en sus manos la obra de Thomas Harris. La violencia, la sangre en estado puro. El veneno para empezar a planear asesinatos literarios y la apoteosis tarantiniana de sus novelas. También leerÃa por entonces a los clásicos suecos. "De hecho, el nombre de Rebecka Martinsson procede de Martin Beck, el inspector creado por Sjowall y Wahloo", reconoce.
Tuvieron que pasar algunos años más para que Larsson se dedicara profesionalmente a la literatura. Estudió derecho y se dedicó a ejercer en los tribunales que trataban los casos de violencia de género. Precisamente, Asa alaba a Stieg y su trilogÃa en el tema de los malos tratos: "Las cifras de mujeres asesinadas en sus libros son reales. Yo creo que lo que ha hecho Stieg por las mujeres es increÃble porque millones de hombres han leÃdo sus libros y ahora son más conscientes de esta problemática", sostiene.
Homenaje al Polo Norte
Fue el nacimiento de su primera hija lo que la espoleó de nuevo a escribir. Se mudó al campo, se encerró en un estudio y se dedicó a escribir dos horas diariamente. No tenÃa muy claro cuál serÃa el género literario, pero, según cuenta, la novela negra la eligió a ella, no al revés. "Fue asÃ, quizá en otro momento haga otras cosas", añade.
Asà surgió Aurora boreal, novela con la que quiso homenajear a su pueblo. "El norte siempre se ha considerado como algo inferior al sur. Desde Estocolmo, nos miran mal. Ahora en Kiruna están encantados conmigos". De hecho, ya va por la quinta novela con Rebecka Martinsson como protagonista. En enero saldrá en España, publicada por Seix Barral, la segunda, Sangre derramada.
"En Suecia tenemos claro que el aborto es una decisión de la mujer"
Aparte de la trama policiaca, como buena descendiente de la novela negra sueca, Larsson también trata en sus libros temas particularmente espinosos, aunque ella insista en que "no querÃa mostrar ideas polÃticas cuando empecé la novela, lo que ocurre es que mis ideas sobre lo que pienso sà están en la novela".
El primero de estos asuntos peliagudos es la Iglesia. Como secta, no sale bien parada; sin embargo, ella reconoce que la Iglesia luterana en su paÃs "está mucho más modernizada que en otros paÃses". Como ejemplos, habla de la posibilidad de que los homosexuales tengan un matrimonio religioso o incluso que haya sacerdotisas y obispas.
Otro de los temas que toca el libro es el del aborto. Uno de los personajes ha abortado y la secta fanática se lo recrimina. Pero para el lector, la crÃtica quedá ahÃ, en el fundamentalismo. "Es que en Suecia no tenemos ninguna controversia con el aborto. No recuerdo hasta qué semana, pero es legal. Y, en cualquier caso, lo que tenemos muy claro es que es una decisión de la mujer", afirma.
Sin embargo, igual que otros escritores de su paÃs desde el ya clásico Henning Mannkell a otros más jóvenes como Jens Lapidus, Asa Larsson también resalta que los paÃses nórdicos no son ningún paraÃso. "Es muy interesante cómo las novelas están destapando historias que estaban ahà y no se hablaba de ellas", señala Larsson. Y añade con un guiño sobre la idealización de los escandinavos: "No es sano hacerse ilusiones con respecto a cómo son las cosas".
"No es sano hacerse ilusiones con respecto a cómo son las cosas"
Contradice asà a las palabras del escritor mexicano Jorge Moch, que afirmó hace unos meses que los nórdicos se inventan la violencia porque no la han vivido de primera mano. "No estoy de acuerdo. Hasta no hace mucho, la vida ha sido bastante difÃcil. Sobre todo en el norte. Tenemos bastantes casos de violencia doméstica. Y tenemos un pasado como colaboradores de los nazis en la II Guerra Mundial del que nadie habla", apostilla.
¿Pueden ayudar a cambiar las cosas la nueva hornada de tÃtulos policiacos en Suecia? La autora no lo tiene tan claro. Lo que sà ha captado es el interés que los suecos tienen en España: "¡No sé por qué será! Somos sociedades muy diferentes, pero supongo que tratamos temas que interesan a cualquier ser humano".
7 Comentarios
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Lo de inspirarse en la Biblia para plasmar la violencia me parece fantástico, no hay en la literatura universal mejor instrumento que ese.
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el cine y la tv está lleno de violencia de mujeres, pero parece que nadie cae en la cuenta. Hay tolerancia absoluta incluso a las asesinas de niños.
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LO QUE HAY QUE LEER DE NUEVO ES A MARX,ENGELS,Y BAKUNIN.
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Leer a los clásicos siempre es necesario, ilustrativo e interesante, llámense Aristóteles, Rousseau, Saint Simon, Hobbes, Marx, Engels, Bakunin o Rosa de Luxemburgo. Mas, el problema no es la falta de teorÃa sino la adecuación de la teorÃa a una sociedad totalmente distinta de la de los clásicos. En este sentido, Assa Larson y la mayorÃa de los grandes autores de la novela negra, especialmente el genial Dassiel Hamet, ilustran mejor de la sociedad actual que los clásicos citados.
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¿Bakunin?¿Un terrorista? Marx y Proudhon son otra cosa, pero Bakunin...Y creo que tampoco hay que olvidar a Locke o a Tocqueville, que nos vienen muy bien para entender los fundamentos del Estado y la sociedad en que vivimos. Ese Estado que, no lo olvidemos, ha logrado un bienestar para millones de personas sin precedentes en la historia de la humanidad y que sólo hace un siglo era impensable. Nuestras quejas suelen ser quejas de señoritos, como bien dicen todos los que han visto cómo se vive ahà donde este modelo de Estado está en crisis o no existe.
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En el cuadro de autores falta K.O. Dahl.
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Hubo un filósofo francés de origen obrero, y asesinado por los nazis que también merece la pena leer, se llamaba Georges Politzer

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