Abramovic se ha inspirado para realizar el proyecto en la vida de Santa Teresa de Ávila y uno de los textos que ha usado como referencia para este proyecto son las siguientes notas de Santa Teresa de Ávila sobre sus experiencias de levitación:
"Aunque el éxtasis nos trae el gozo, la debilidad de nuestra naturaleza al principio nos asusta y necesitamos ser resolutivos y valientes de alma... Ocasionalmente he podido resistirme, pero a coste de un gran agotamiento, por lo que luego me sentiría como si hubiera estado luchando con un gigante poderoso.
Otras veces, la resistencia ha sido imposible: mi alma se ha ido, es más, como una norma mi cabeza tampoco sin mí puede evitarlo; a veces mi cuerpo entero ha estado influido hasta el punto de ser elevado desde el suelo. Parecía que cuando intentaba resistirme una gran fuerza me levantara. Confieso que me metía de lleno un gran miedo, un gran miedo es más al principio: viendo un cuerpo que se eleva de la tierra, aunque el espíritu se detiene (con gran dulzura como sin resistencia), los sentidos no se pierden; al fin era tanto yo como poder ver que estaba siendo elevada... Después el éxtasis se terminó, Tengo que decir que mi cuerpo parecía a menudo flotar, como si todo el peso hubiera ido, tanto que de vez en cuando apenas supe que mis pies tocaban el suelo..."
Este proyecto, producido por el Teatro de la Laboral y el Gobierno del Principado de Asturias consta de nueve fotografías en color y blanco y negro que la artista realizó este año en Gijón durante su estancia en el Teatro de la Laboral con motivo de la inauguración de la videoinstalación "8 Lessons on Emptiness with a Happy End". La exposición permanecerá abierta al público del 6 de noviembre al 12 de diciembre.
El eje de la producción de Marina Abramovic (Belgrado, 1946) se halla en su propio cuerpo, un territorio para la experimentación y el cambio, soporte de su trayectoria artística. La artista concibe sus acciones como un espacio para la liberación de sus fantasmas personales, pero también como un modo de relacionarse con la realidad. Para Abramovic, el cuerpo humano es "a la vez condición, oportunidad e impedimento; un punto de partida existencial para cualquier desarrollo espiritual".
Los trabajos más conocidos de Marina Abramovic (León de Oro a la mejor artista de la Bienal de Venecia, 1997) son sus performances, objetos, vídeo-instalaciones y acciones registradas para dramatizarse en escenografías de fuerte barroquismo conceptual.
El éxtasis más explícito que presenta Abramovic está en un vídeo de 12 minutos en el que la santa derrama leche sobre su falta hasta formar un pequeño charco blanquecino a sus pies.
La serie presenta guiños a bodegones de Zurbarán y al tenebrismo de Caravaggio.