Rossend Torras, el fotógrafo que nunca quiso ser periodista
Sale a la luz el archivo de un aficionado catalán con 25.000 instantáneas de principios del siglo XX
La viuda de Torras, Carmen Arnal.
Unas cajas de cartón con más de 25.000 imágenes en su interior han estado viajando de garaje en garaje durante diez años. El material, inédito hasta ahora, es de Rossend Torras (Barcelona 1907-1996), el nombre de un fotógrafo, que quiso pasar de incógnito y que retrató lo que ocurrÃa en la Barcelona de los años veinte, treinta y cuarenta. El padre de Rossend Torras arreglaba relojes y su madre vendÃa gafas. Creció aprendiendo óptica y relojerÃa, de la mezcla apareció el interés por la imagen.
Cuando Rossend cumplió los 17 convirtió el negocio familiar en una tienda de fotografÃa que mantuvo abierta hasta su jubilación. Nunca quiso ser periodista, pero no pudo evitar capturar los cambios que le tocó vivir. "Aprovechaba cualquier ocasión para tomar fotos y siempre iba cargado con tres o cuatro cámaras", recuerda Carmen Arnal, segunda esposa y viuda de Torras.
No se relacionó ni con Agustà Centelles ni con Pérez de Rozas ni con ninguno de los fotoperiodistas que trabajaban en la prensa escrita de la época. "Él se ganaba la vida con su negocio, su responsabilidad de padre de familia no le empujó nunca a cambiar de vida", apunta su hija Isabel delante de un armario lleno de objetos fotográficos de Rossend. "Lo que más me impresiona es la técnica y el material que utilizaba. Miras una de sus fotos del año 26 y tiene una nitidez increÃble", apunta Francesc Sans, yerno del fotógrafo.
Hace un par de años que las cajas de cartón llegaron a casa de Francesc e Isabel. Desde entonces tenÃan ganas de curiosear las fotografÃas, pero no se animaron a ordenarlas hasta este verano. "Estuvimos un mes y medio con la mesa del comedor inundada de fotos y tenÃamos que comer en la terraza", cuenta Isabel.
Del esplendor de la Exposición Universal de 1929, que retrató con todo lujo de detalles -prueba de ello son las 200 placas estereoscópicas que se conservan en perfecto estado-, Rossend Torras saltó a las calles para retratar los cambios polÃticos que marcarÃan la historia de España. TenÃa 28 años cuando estalló la Guerra Civil y el POUM lo utilizó como conductor. Cuenta Carmen que estuvo en la cárcel porque una mañana se negó a conducir un camión cargado de jóvenes con dirección a la batalla del Ebro.
"Finalizada la guerra destruyó muchas imágenes porque tenÃa miedo a las represalias, no querÃa saber nada ni con unos ni con otros", afirma su viuda, que está apunto de cumplir 82 años. "Aunque de la proclamación de la Segunda República se ha salvado una caja de fotos", añade Francesc.
Un seductor inquieto
Dicen que era un hombre que seducÃa por su labia y que era de talante inquieto. Viajó con frecuencia a Francia y a Alemania para comprar material con el que capturó a los primeros veraneantes de la Costa Brava, a los actores y cantantes que visitaban la ciudad condal, pero también a la cara menos amable de Barcelona. "Aunque lo que le gustaba era fotografiar lo bello, cuando le dio por los castillos, todos los domingos nos Ãbamos de excursión", cuenta Isabel.
"Repasando su archivo uno se da cuenta de que tenÃa obsesión por estar a la última. Hemos encontrado fotos coloreadas de 1926", explica Francesc. "Practicaba su propio Photoshop, retocaba las fotos de los clientes con pintura y un pincel", detalla Isabel, que considera que su padre era un inventor. "Era un manitas muy perfeccionista. Se lo fabricaba todo, incluso los marquitos de aluminio para conservar las diapositivas", explica mientras muestra el armario donde guardan las 5.000 placas estereoscópicas. Esa parte del archivo ya está digitalizado, pero todavÃa falta por escanear los 20.000 negativos de 35 milÃmetros y las 110 pelÃculas de nueve milÃmetros y medio, algunas filmadas el dÃa de la proclamación de la República en 1931.
Abriendo cajas, Isabel descubre una bobina y le enseña a Francesc. En una etiqueta diminuta se lee "Interiores y playas". Se miran y rÃen. TodavÃa se preguntan por qué no abrieron las cajas el dÃa que las recibieron en casa.
5 Comentarios
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Buen articulo del periodista.Esas fotos deberian estar expuestas en algun museo porque son parte viva de la historia de nuestro pais, lo unico que puedo decir que es una lastima que las fotos de esa guerra absurda nuestra guerra civil no se hayan conservado, seria otro testimonio impagable de aquel momento cruento en nuestra historia, el miedo siempre callando bocas y decisiones.
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espero que se dé por enterado publio lópez mondejar y nos deleite con un libro con criterio, apunta bien ese archivo.
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Este nombre me suena, ¿no se han expuesto fotos suyas hace poco en el Mnac? ¿En la exposición de fotos de particulares que se mostraron durante una semana junto a la exposición de Gerda Taro? Si son las fotos que me parece recordar, en un principio parecÃa que el fotógrafo hubiera estado del lado de los fascistas, ya que no habÃa fotos suyas de los republicanos. Si él mismo destruyó las fotos como dice el artÃculo ahora queda claro que mi primera impresión fue equivocada. La exposición me supo a poco, deberÃan de haber adjuntado más información además de las fotografÃas.
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Desgraciadamente esto es muy común y nunca, salvo con cuentagotas, el público se entera. Los archivos rezuman colecciones, que a nuestros ojos serÃan brillantes, y están en lista de espera de décadas para ser siquiera catalogadas y clasificadas, ni hablar de digitalización o exposición. Seguro que cualquier trabajador de fondo patrimonial que lea esta nota se enojará al saber que por algún motivo se le dé prioridad a esta colección. De todas formas la nota es apenas una anécdota, no brinda ningún tipo de información tangible (si la colección fué comprada, donada, y a dónde, quién la administra, cómo, con qué fin...). Aunque está bien que se hable de vez en cuando del patrimonio cultural y no tanto de pajas mentales de polÃticos.
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Las fotografÃas fueron descubiertas a raÃz de la exposición que organizaron conjuntamente el MNAC y El Periódico, tal y como apunta HollÃn. La investigación posterior realizada por El Periódico en colaboración con la familia reveló la importancia del archivo, tal y como se publicó en su dÃa. Hasta entonces, ningún archivo se interesó por las fotos, a pesar de que el yerno de Torras, Francesc Sans, contactó con varias instituciones.

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