El arte de jugar
Hoy se clausura en Madrid ArsGames, un festival de cinco dÃas dedicado a reflexionar sobre la condición artÃstica de los videojuegos a través de exposiciones, talleres, conciertos y conferencias
Braid (2008) - Su aspecto arty es instantáneo: aunque sus gráficos están generados por un ordenador, imita un estilo de "hecho a mano", como un cuadro.
Donde una vez el arte estuvo en el centro de la existencia moral, ahora parece posible que el juego, considerado desde sus múltiples significados e imaginarios, ocupe ese papel central". Quien dice esto es Patricia Gouveia, teórica e investigadora de los medios interactivos y del videojuego como lugar de convergencia entre diferentes artes.
Gouveia es una de las ponentes que estos dÃas ha pasado por ArsGames, primera edición de un festival que desde el pasado martes y hasta hoy quiere reflexionar sobre el componente artÃstico en el videojuego, a través de exposiciones, talleres, charlas, tertulias y conciertos en La Casa Encendida, el Instituto Cervantes y el espacio Off Limits de Madrid.
No es el único acto que durante este 2009 se plantea un diálogo similar. Sólo dos ejemplos: estos dÃas se puede visitar Estación Futuro, una "experiencia jugable" en Intermediæ/Matadero, comisariada por Javier Candeira, quereúne una selección de video-juegos independientes que buscan demostrar que "el arte cinético del videojuego va más allá de la pura descarga de adrenalina".
Fuera de la capital, en Gijón, la exposición Arcadia, comisariada por José Luis de Vicente, quiere ser un "observatorio de la cultura lúdica contemporánea, desde el diseño de juguetes al desarrollo independiente de videojuegos, pasando por el gameart".
Con los videojuegos plenamente consolidados en nuestra cultura, disfrutando cada vez de mejor prensa, con estudios que analizan sus aplicaciones en otros campos y exposiciones que lo acercan a una interpretación más profunda, no hay duda de que ahora, y no hace una década, podemos hablar de su posible condición de arte.
"Más que considerar el videojuego como arte habrÃa que considerarlo un medio para crear obras artÃsticas", dice Flavio Escribano, presidente de la asociación ArsGames. "Es un matiz, pero igual que no se puede decir que todas las cosas que se hacen en cine son arte, está claro que es un buen medio para presentar trabajos artÃsticos".
Redefiniendo el juego
Más allá del ocio electrónico
El lema de ArsGames apela a una necesidad: "Redefinir el videojuego". Asà que quizá lo primero que hay que hacer es cuestionarse el propio término de videojuego, un concepto que está contaminando su entorno tanto inmediato como lejano, "dejando de ser videojuego como tal. Siempre he creÃdo que es un término que se queda un poco corto para hablar de sus implicaciones y que dentro de poco se va a empezar a hablar de otro término: el postvideojuego. Ya no es una cosa jugada en consola por una franja limitada de edad, sino que influye en otras disciplinas, como la ingenierÃa industrial, la medicina, la educación, incluso la industria militar. Considerarlo una especie de juego electrónico para un público infantil es una concepción completamente obsoleta", dice Escribano.
Para Candeira, además, "afortunadamente, gracias a los desarrolladores independientes, las grandes producciones comerciales no son la única opción. Hay videojuegos de 40 horas y de 5 minutos; de amor y de venganza; de pensar y de moverse fÃsicamente; videojuegos narrativos y abstractos".
Otro problema con los términos radica en la propia palabra "arte" y lo que representa. No todos los libros publicados pueden considerarse arte, aunque la poesÃa y la literatura son consideradas como tal, por ejemplo. Aún asÃ, según Candeira, "el videojuego es un arte segun varias de sus definiciones. Duchamp decÃa que "arte es aquello a lo que el artista llama arte". Y cada vez hay mas artistas (como entendemos las Bellas Artes) trabajando con el medio como forma expresiva".
Por si hubiera duda sobre si lo comercial quita lo valiente, para Candeira, "también están las artes populares, como pueden ser la literatura y el cine y, en este sentido, los juegos comerciales tienen distintos niveles de logro artÃstico, como pasa con las novelas o las pelÃculas".
Fijando al artista
Tras Cahiers du Cinema
Pero, ¿quién es el artista? En el lanzamiento de un video-juego participan muchas personas (distribuidores, productores, programadores), y no un único autor, como en el caso de la literatura, por ejemplo. "Yo creo en la teorÃa del autor que propusieron los crÃticos de Cahiers du Cinema al afirmar que el autor de una pelÃcula era su director. En el caso de los videojuegos, este tÃtulo tiene distintos nombres, de Director Creativo a Diseñador. Preguntarse hasta qué punto los editores de videojuegos son autores es como preguntarse hasta qué punto el Papa Sixto IV era autor de la Capilla Sixtina", ironiza Candeira.
En este contexto, Escribano establece dos tipos de artistas de videojuegos. Por un lado, artistas plásticos, que llegan a él "como medio para exponer sus ideas o experimentar plásticamente". SerÃa el ejemplo del grupo de programación Tale of Tales, "que vienen del mundo del arte, y tras instalaciones y piezas interactivas, han sacado The Path, un videojuego".
Por otro, están los desarrolladores, "gente que viene de la ingenierÃa o programación, que conocen muy bien el lenguaje del videojuego y que, aunque no introducen elementos diferenciadores, sà que consiguen experiencias fuera de lo común".
Una vez establecida su condición de arte, ¿con qué disciplinas puede emparentarse el videojuego? ¿Con el net art, el software art? ¿El cine? Según Escribano, "para mà es una hibridación. Cada vez hay menos barreras y todo es más promiscuo". ¿Y sirven para el videojuego los parámetros utilizados para analizar otras artes? Para Candeira, cada arte requiere un conjunto distinto de herramientas para su análisis, igual que "el soneto requiere distintos criterios que la novela, y ambos que la canción ligera o que el libreto teatral".
Arte interactivo
No sólo contemplar
En este punto, quizá quede aislar algunos elementos que hacen único al videojuego. El principal es la interactividad. Y "el videojuego es el arte interactivo por excelencia", afirma Candeira. Asà que, si quiere ser arte, no sólo debe esforzarse en parecerlo estéticamente, sino también en permitir que se juegue como arte. El problema, dice Escribano, poniendo como ejemplo The Night Journey, el videojuego para PS3 de Bill Viola, es que lo jugable "tiene unas normas muy definidas, y a los artistas las normas les joden bastante. A veces las rompen y sale algo interesante, en otras, un coñazo".
Como otras artes antes, el videojuego es utilizado hoy para describir lo que nos rodea. "Antes se decÃa es de pelÃcula para situaciones increÃbles. Ahora decimos es como un videojuego para referirnos a interfaces complejas pero efectivas. De hecho, el videojuego se esta convirtiendo en la metáfora principal con la que encarar el mundo moderno", apunta Candeira.
Una última aproximación al videojuego como arte es concebirlo como una suma de todas las disciplinas. Para un sólo juego son necesarios diseñadores, músicos, guionistas y dibujantes, entre otros. "Absolutamente", remata Escribano. "El arte monumental imaginado por Kandinsky es el videojuego".
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Del surrealismo a la guerra frÃa
Cojamos una corriente artÃstica: el surrealismo. Esta ha salpicado todas las artes, desde la literatura al cine y la pintura. ¿Puede el videojuego también verse empapado por ella? "Los videojuegos participan de la estética de su tiempo, y no podrÃa ser de otro modo. Influyen en las demás artes y viceversa: ahora estamos en un movimiento ‘retro' en el que vuelve la música de los ochenta y los videojuegos también adoptan una estética de 8 bits. No existe ninguna experiencia humana aislada de todas las demás".
Asà pues, el videojuego es hijo de su tiempo, dice Escribano: "Nace en el contexto de la Guerra FrÃa y sigue con esa paranoia de la dualidad de la que no hay quien le saque: el miedo a la invasión, al otro, el hipermilitarismo... la mayorÃa de juegos ‘mainstream' tiene esta herencia, porque tecnológicamente proceden de la experimentos de la Guerra FrÃa".Â
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Por qué los videojuegos no deberÃan ser (según qué) arte
Por John Tones
Desde hace tiempo (no mucho: me cuesta recordar reivindicaciones de este calibre en los tiempos del modesto pero honesto Spectrum 48k), los aficionados a los videojuegos vemos periódicamente cómo se intenta ensalzar el medio del entretenimiento digital como un arte más, a la altura de la pintura, la fotografÃa o el cine. Es una corriente de opinión a la que le agradezco las buenas intenciones, pero con la que no termino de comulgar. Sobre todo porque el concepto de arte que se esgrime es rancio, caduco y algo necio: el que identifica "arte" con "lo que cuelga en los museos".
Por eso, cuando se ponen ejemplos para esgrimir que los videojuegos son arte, se habla de grafismo pictórico o clásico; de argumentos comparables a los de una novela-rÃo; de madurez narrativa en términos de complejidad estructural, pero no de construcción de mundos intraducibles a otros medios (de los laberintos de Pac-Man a los campos de batalla de Quake). No se tiene en cuenta que los videojuegos son la industria más poderosa del mundo porque son sencillos de consumir, un detalle que no deberÃa jugar en su contra... pero tampoco en su favor.
En definitiva, los videojuegos son, según sus propios defensores, un arte derivativo y de segunda categorÃa. Un ejemplo diáfano de esta especie de complejo de inferioridad: las horrorosas versiones orquestales que se hacen de bandas sonoras clásicas de videojuegos. Intentos de dignificar por la vÃa del arte clásico lo que es un lenguaje propio, que merece interpretarse bajo sus propios códigos.
Los videojuegos son arte, sÃ. Pero no nos demos prisa en colgarle la etiqueta al medio hasta que este, para empezar, no haya aprendido cómo matar a sus padres. Â
8 Comentarios
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No creo que hagan ningún favor a los videojuegos al considerarlos arte. El videojuego ahora mismo es algo más vital, real, activo y creativo que el arte. No demos un paso atrás.
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Cuando la fotografÃa empezaba a dar sus primeros pasos, los "gurús" de las artes la menospreciaban e incluso ridiculizaban. Lo mismo ocurrió con el cine, que se consideraba una mera curiosidad. Qué decir del cómic y cómo se trataba hasta hace bien poco, incluso ahora se oyen voces contraria a su vocación artÃstica. Y ahora toca a os videojuegos, pero dentro se unos años la gente se reirá de los que ahora niegan su condición artÃstica. Veamos. En un videojuego hay grafismo, modelado, música, guión, diálogos, emociones... y todo ello haciendo al jugador partÃcipe de manera interactiva. Los mejores artistas digitales están en los videojuegos, los mejores animadores, modeladores... etc. Y también músicos y escritores. En Outcast tenÃamos la banda sonora de la Filarmónica de Moscú, por ejemplo, y qué maravilla. Entonces... ¿por qué no va a ser arte un videojuego?. Negarlo es una estupidez, aunqye ya es estúpido de por sà intentar buscar una definición de arte cuando tenemos miles de exposiciones estilo Tate Gallery con obras de dudoso, y me quedo corto, gusto. La mayorÃa de videojuegos tienen un componente comercial y de negocio que supuestamente lo alejan del arte... ¿y no ocurre eso mismo con las demás ramas del arte?. Lo que habrá que buscar es donde está la calidad, que la hay, y saber apreciar lo artÃstico del medio. Es un medio con unas posibilidades de comunicación enorme, sólo falta que se aproveche. Y eso, como en el cine, es minoritario, pero cuando se logra, tenemos auténticas maravillas. Decir que el diseño de los escenarios de Bioshock no es arte es ser un ignorante. O la puesta en escena de The Void, que es fascinante. O la historia de The Witcher, la ambientación de Stalker, el System Shock 2 y los delirios de Shodan... ¿Cómo que no es arte?.
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Me expresaré en otros términos: decir que los videojuegos son arte es menospreciar a los videojuegos.
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Me extenderé un poco más. Hoy en dÃa se le ha aplicado la etiqueta de 'arte' a casi todo. Como consecuencia, el término 'arte' se ha devaluado enormemente. Para el común de los mortales, 'arte' es algo antiguo y canónico, cierto. Pero también es la basura del arte plástico actual. O el ruido insufrible de la música contemporánea. En resumidas cuentas, algo hecho por y para pedantes, sin conexión con la realidad, con unos precios altÃsimos y por supuesto, aburrido de solemnidad. No nos interesa para nada que los videojuegos sean considerados arte.
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Cuanta chorrada. Yo cuando estoy pegando tiros con el Modern Warfare 2 no estoy analizando las corrientes dadaistas que han llevado a conseguir que lo que lleva el personaje al lado mio en cuestion de estetica sea asi por una cuestion artistica. Arte es todo en esta vida. La vida es arte. Los videojuegos son parte de la vida, ergo, los videojuegos tienen y son arte.
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Esta polémica de qué es arte o no, aparte de ser mas vieja que la raña, es sumamente cansina, aunque por lo que se ve bastante jugosa a nivel medÃatico. Desde Duchamp (y ya antes) hemos llegado al consenso de que el arte es lo que se cuelgue en un museo. Esta es la interpretación institucional (reduccionista) y es la que funciona en el dÃa a dÃa de las programaciones de los museos, galerÃas e incluso en el quehacer diario de los artistas. Uno puede tomar cualquier cosa del espectro social que sea creativa y recubrirla con el "prestigio" de lo artÃstico. Tenemos hoy los videojuegos, como hace poco lo fue la cocina, y hace más tiempo el graffiti. Se me ocurre una idea para que algun comisario listillo aproveche el tirón mediatico de este debate pesadito, por ejemplo, los deportistas extremos (el cuerpo y la acción performática)Ah, que no son arte? SÃ. Todas estas cosas son arte desde que las presentemos en el contexto institucional, pero la cuestión es: Es arte bueno o malo? Es pertinente en este momento social o no? Son sus contenidos ricos y generan debate más allá de las meras formas? Crean estéticas o modelos a imitar? O decimos que un videojuego es arte porque a alguien le dio por programar un juego de monstruitos con fondos de van gogh?
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Apoyo a Jose
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Un videojuego es la máxima expresión de la creatividad humana, mucho más incluso que el cine, porque el videojuego comprende un arte adicional que no dispone este séptimo arte, y es la interacción, la interacción hizo al videojuego algo más que unos pÃxeles en el tubo de rayos catódicos. El arte es complejo, como complejo es el videojuego, precisamente por eso el videojuego es arte, y más que un arte.

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