Un anarquista entre el placer y el dolor
Se reedita 'El jardín de los suplicios' más de un siglo después de su publicación
El escritor Octave Mirbeau aspiraba a una revolución espiritual antes de política.
El libro arranca con esta dedicatoria: "A los sacerdotes, a los soldados, a los jueces, a los hombres, que educan, dirigen, gobiernan a los hombres, dedico estas páginas de asesinato y sangre". La ironía del autor, el francés Octave Mirbeau, no oculta su intención: despertar la llama anarquista y acabar con la moral burguesa. Más de un siglo después de su publicación, en 1899, dos editoriales españolas (Impedimenta y El Olivo Azul) rescatan El jardín de los suplicios, un libro descrito en su época como "un monstruo literario", como "la obra más desagradable del siglo XIX".
Octave Mirbeau (Trévières, 1848 - París, 1917) "dedicó toda su energía a sus combates personales: el anarquismo, la lucha contra el colonialismo; luchaba por lo que consideraba grandes valores éticos como la verdad y la justicia", explica Pierre Michel, biógrafo del escritor. Autor de obras de teatro, ensayos y novelas, Mirbeau firmó con El jardín de las delicias su testamento político, aunque la obra se quedó mucho tiempo en el olvido, como si el estilo y el contenido fueran un exceso permanente.
"Para Mirbeau, lo que puede cambiar el mundo es una revolución moral"
El jardín de los suplicios narra la historia de un hombre −el narrador siempre es anónimo− que, tras ser involucrado en escándalos de corrupción política, huye de Francia a Oriente. Convertido en naturalista, conoce a Clara, una mujer inglesa que pretende abrirle los ojos a la realidad de los instintos humanos −el placer no tiene límite−, que le llevarán al llamado "jardín de los suplicios", un lugar de China donde la muerte y el placer se confunden. "Es un viaje a las raíces del placer y del dolor, que en último extremo son la misma cosa", explica Eduardo Moreno, de El Olivo Azul.
"El homicidio es la mayor de las preocupaciones humanas y todos nuestros actos derivan de él. [...] Esta necesidad de matar nace en el hombre con la necesidad de comer y ambos impulsos se confunden. Esta necesidad instintiva, motor de todos los organismos vivientes, se desarrolla por la educación en vez de anularse, y las religiones la santifican en vez de maldecirla", escribe Mirbeau.
La lección política que el lector saca es que se puede llegar a un mundo distinto. "El mundo es malo según Mirbeau y, a través de los excesos sexuales, se puede conseguir destruir la moral burguesa y alcanzar una moral nueva. Lo que puede cambiar el mundo no es la revolución política, sino la revolución moral", analiza el crítico literario Luis Antonio de Villena. "Para Mirbeau, la moral burguesa era hipócrita y había que tirarla", añade Pierre Michel.
"El escritor francés convirtió lo desagradable en lo sublime"
Más que un texto de crítica política y social, El jardín de los suplicios también rompe con el roman del siglo XIX, que encarnaba Zola. El texto está fragmentado en tres partes, la narración no es continua. "Era un monstruo literario porque reunió tres partes que no estaban hechas para ir juntas, hizo como un collage", explica Michel.
Mientras Villena y Michel coinciden en que es fundamental leer a Octave Mirbeau en la actualidad, Marta Peinaro, la instigadora de la traducción en Impedimenta, compara la obra del francés con la de James Graham Ballard: "Ambos convierten lo desagradable la enfermedad, la tortura, la muerte, en resumen lo decadente en lo sublime, en lo poético".
11 Comentarios
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El redactor de la noticia debería penitenciarse públicamente. ¿Qué redacción es ésta, por Dios? Antes de publicar en un medio con la seriedad de Público, deberían leer el texto al menos una vez <blockquote>El jardín de los suplicios narra la historia de un hombre <ul>el narrador siempre es anónimo</ul> que, tras ser involucrado en escándalos de corrupción política, huye de Francia a Oriente. Convertido en naturalista, conoce a Clara, una mujer inglesa que pretende abrirle los ojos a la realidad de los instintos humanos <ul>el placer no tiene límite</ul>, que le llevarán al llamado "jardín de los suplicios"</blockquote>
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Maravillosa noticia y maravillosa novela. P.S. El código estaba bien.
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ke esa revolucion moral está en marcha,pero la batalla puede durar decadas, y no hay tanto tiempo.........
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Quizás haya sido la traducción, pero sintácticamente se deshilvana. Pero el fondo de la cuestión es el pensamiento de Mirbeau de que lo que puede (y debe) cambiar al mundo es una revolución moral... El cambiar el sistema financiero (que no cambiará) el económico (tampoco) o ser más competitivos (que no más solidarios) vienen siendo utopías progres chocantes directamente con las líneas y directrices de los poderosos, que si es preciso llevan entre placeres al homicidio, como en la novela... ¿Problema de la revolución moral? Que como todas costaría miles de litros de sangre. ¡Salud, Libertad, Utopía...! ¡Hasta el río la sangría...!
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La revolución francesa fracasó en lo social porque devino en una revolución política, relevo en el poder de la aristocracia por la burguesía. La revolución de octubre rusa fracasó igualmente porque igualmente devino en una revolución política, relevo en el poder de la aristocracia por el partido bolchevique. Sólo espero y deseo que sea realidad aquello de....... "a la tercera, la vencida"..... un adelanto de la misma se produjo de nuevo en Francia y si cabe destacar en algo la experiencia, es que en ese ensayo, por decirlo de alguna forma, su espíritu era antiautoritario, la revuelta estaba impregnada de espíritu libertario. SALUD Y ANARQUÍA PARA TODOS.....
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no es una utopía, sería la salvación para la raza humana. ¡¡ que viva la anarquía y la libertad !!
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¡¡Se necesita ser sado-masocas!! para aguantar tanta mierda en nuestras vidas. Ir a votar es el acto más extremo de nuestro masoquismo ¿ tiene sentido poner nuestras vidas en manos de otros? Desde que nacemos nos condicionan como esclavos, siempre al servicio de alguien, incluso al nuestro propio. Nos auto-flagelamos y machacamos al contrario de manera continua por los miedos atávicos que nos han inculcado y que nosotros mismos sembramos en los que nos suceden. Salud y Anarquia.
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' Cualquier bala perdida te puede encontrar - inquilino de la clandestinidád. Que la tierra te sea leve como el azafrán - en los jardines de Anarkistán.' ( de ' Anarkistán ' - dedicado a Buenaventura Durruti. Escucharló: www.myspace.com/sleekmystique
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Tranquilos abuelos, ya estamos aquí, por cada anarquista muerto, naceremos MIL
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no me parece que coger como idiotas sea una sublimacion moral. tal vez en su tiempo, pero no ahora. Y si de dar amor se trata, no hay para tanto.
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Las crónicas de Octave Mirbeau eran inigualables. Sostenían tesis de gran envergadura de índole social y política que lo hacían una expresión auténtica del anarquismo francés finisecular. Una expresión original del decadentismo de fines del siglo XIX. Por ejemplo su libro Les 21 jours d´un neurasthénique, sostiene la tesis de que la pobreza es una neurosis probada mediante rayos X. http://interraignota.manuel.blogspot.com

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