Valladolid: su origen y destino
El nombre de la ciudad se halla tan íntimamente vinculado a la vida y obra de Miguel Delibes
Miguel Delibes, en una imagen de archivo.
Pocas veces el nombre de una ciudad y una provincia se halla tan íntimamente vinculado a la vida y la obra de un escritor como en el caso de Miguel Delibes, hasta el punto de que resultan ya inseparables y de que aquélla ha sido "origen y destino" de su trayectoria tanto personal como literaria.
En la vieja ciudad castellana nació un 17 de octubre de 1920, aprendió a hablar y, con apenas unos pocos años, ya acompañaba a su padre como morralero en jornadas de caza por la provincia, donde conoció a sus gentes, compartió penalidades, defendió sus intereses en épocas precarias y las hizo protagonistas de sus novelas.
Con escasas excepciones como fueron su incorporación a filas en un buque de la Armada -poco antes y al comienzo de la Guerra Civil- y contadas estancias como profesor invitado en universidades de Sudamérica y de los Estados Unidos, Miguel Delibes situó en Valladolid su epicentro vital y en Sedano (Burgos) el vacacional.
"He aquí un hecho cierto: cuando yo tomé la decisión de escribir, la literatura y el sentimiento de mi tierra se imbricaron. Valladolid y Castilla serían el fondo y el motivo de mis libros en el futuro", dijo el novelista en septiembre de 1986 al recibir el título de Hijo Predilecto de la ciudad de Valladolid.
En las vetustas calles y plazas de su ciudad natal, a través de pregones y conversaciones, educó su oído literario desde muy tierna edad: "Aquellas voces que arrullaron mi infancia fueron el germen de mi expresión futura", explicó el académico al recoger esa distinción honorífica en la Casa Consistorial.
Durante ese mismo acto, el novelista invitó a sus paisanos a reverdecer "los sentimientos que anidaron hace siete lustros en el corazón de mis personajes: solidaridad, ternura, mutuo respeto, amor; el convencimiento de que todo ser ha venido a este mundo a aliviar la soledad de otro ser".
Lejos de sentirse un "ser municipal", como él mismo dijo, Miguel Delibes tuvo en las tierras, gentes y pueblos una de sus principales vías de escape y filones tanto literarios como periodísticos.
"Primero conocí mi provincia, más tarde la amé y, finalmente, cuando la vi acosada por la mezquindad y la injusticia, intenté defenderla", señaló años después, en 1993, durante el discurso que pronunció después de recibir la Medalla de Oro de la Provincia.
El sacrificio de sus pobladores
Su travesía en la dirección del diario El Norte de Castilla, entre 1958 y 1963, le permitió "romper una lanza por su pobre economía", la de Castilla, "y cuando las circunstancias se agravaron y se impuso la ley del silencio (censura), yo trasladé a los libros mi preocupación por lo mío", apuntó entonces.
Surgieron así novelas como Las ratas (1962) y Viejas historias de Castilla la Vieja (1964), y posteriormente títulos como Las guerras de nuestros antepasados (1975) o El disputado voto del señor Cayo (1978), que hablaban, "no sólo de las urgencias de Castilla, sino del sacrificio de sus pobladores".
"Valladolid ha sido, pues, mi origen y mi destino", sentenció el escritor durante esa intervención.
8 Comentarios
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Solidaridad, ternura, mutuo respeto, amor... este hombre no ha vivido en el mismo Valladolid que yo.
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A saber dónde has vivido tú, Orlando. Valladolid es una ciudad como cualquier otra, con sus grandezas y sus miserias. Por si quieres desmontar tópicos, un dato: ayuntamiento PSOE-PCE-(IU) desde las primeras elecciones democtráticas en 1979 hasta 1994. Otro: mientras en otras ciudades veían pasar cómodamente a la UCD, en Valladolid lucha obrera y lucha universitaria, incluso con derramamiento de sangre y mucho dolor. Algunos aprovecháis hasta este triste episodio para destilar el odio hacia lo que no conocéis.
D.E.P. Miguel Delibes. Valladolid está de luto.
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Repito, he vivido muchos años en Valladolid. Precisamente siempre me ha sorprendido cómo una ciudad fundamentalmente obrera se ha convertido en una cuna de soberbia como nunca he visto en otro lugar.
Quizá él conoció una Valladolid distinta, como dice "cuando la vi acosada por la mezquindad y la injusticia, intenté defenderla". Lástima que no lo consiguiera.
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Repito yo también: las mismas miserias que en cualquier otra ciudad. ¿Conoces Madrid, Orlando?, ¿y su cinturón industrial?, ¿y Valencia? Pues exactamente la misma "evolución", reflejo también del país en el que vivimos. Pero no creo que sea el lugar para enzarzarse en una discusión maniquea e interesada.
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por favor,
brandao, orlando... este enzarzarse es indigno, hoy. desconozco -en cualquier caso- qué opinaba don miguel de esta actitud tan propia de las gentes de las dos mayores ciudades del país que tanto amó (madrid y valladolid): zaherirlas, despreciarlas, cargarlas de tópicos excesivos...
es cansino, orlando. MUY cansino el discursito sobre 'facha'dolid. sé un poco más respetuoso, anda.
así nos va como territorio. así nos retrató don miguel...
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Gracias por todo, maestro. Siempre recordaré su silueta de caminante tranquilo y observador por el Campo Grande, la calle Santiago o la Plaza Mayor. "Observa cómo mira ese hombre la vida", me decía mi padre.
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El Norte de Castilla fue, con él como director, un diario castellanista, y bastante libre para lo que se estilaba en la época. Cuando empezó a presionarle la censura, abandonó la dirección con una dignidad envidiable.
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El Norte de Castilla fue, con él como director, un diario castellanista, y bastante libre para lo que se estilaba en la época. Cuando empezó a presionarle la censura, abandonó la dirección con una dignidad envidiable.
El Norte... quién lo ha visto y quién lo ve...

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