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Cuando Barcelona tuvo su Jack el Destripador

Javier Calvo publica Corona de flores', una novela gótica, alucinada y criminal ambientada en el siglo XIX español

JESÚS ROCAMORA

La Barcelona del último tercio del siglo XIX, la que una vez pudo convertirse en una ciudad de fábricas, industrial, apestosa, radiactiva, es el escenario elegido por Javier Calvo (Barcelona, 1973) para ambientar su última novela, Corona de flores (Mondadori), un artefacto extraño y difícil de atrapar como un mal sueño: es un relato criminal a la vieja usanza, con elementos de novela gótica y victoriana, donde magia y ciencia entran en conflicto, y que tiene también su punto steampunk: su Barcelona parece superviviente de un colapso mundial, con una nube de química verde sobre su cielo como una huella, como un cruce entre el horror de From Hell de Alan Moore y la encantadora promiscuidad industrial de La ciudad de los niños perdidos de Jeunet y Caro.

Allí, dos personajes que parecen la respuesta en plan barraca de feria de Holmes y Watson, el comisario enano Semproni De Paula y el científico agorafóbico y fotofóbico Menelaus Roca, unen fuerzas para dar con el Asesino de la Esperanza en unos años en que la urbe duda si tomar el progreso o dar vuelta atrás.

'Me he valido de una época que ya era sórdida de por sí', confiesa Calvo

'La reconstrucción histórica es bastante fiel', confesó Calvo ayer, de visita en Madrid. Para escribir Corona de flores se documentó como manda el género: era un periodo que le interesaba para narrar una historia de asesinatos en callejones y, sobre todo, el conflicto entre ciencia y religión a las puertas de la ciudad moderna. Calvo contextualiza: 'La restauración borbónica para Barcelona fue lamentable. Fueron años tétricos, de represión cultural y política. Era una ciudad vigilada y ocupada militarmente. Ni es la época de la revolución liberal ni la del renacimiento de la cultura catalana moderna. Era una época sin horizonte, más allá de la industria'.

Unos años sucios y salvajes, ideales para una historia de crímenes y misterios, pero cuya violencia no debería sorprender al lector de hoy. 'Hoy puede parecer extrema, pero es típica de la época. Y personajes como el comisario De Paula pueden resultar psicóticos, violentos, paranoicos, pero en realidad tiene la conducta estándar de un comisario de policía de entonces. He usado en mi beneficio una época que ya era sórdida de por sí', confiesa. El autor de Mundo maravilloso (2005) ha potenciado esa violencia escribiendo una novela sin mujeres, donde se impone la 'masculinidad old school' y la ambigüedad moral. ¿Hay algún espejo entre aquella época y esta? 'Como conflicto, es universal. Hay quien me ha dicho que esto se asemeja a lo que pasa ahora contra la ciencia en EEUU. Pero pasa en todas partes: no hay un pulso racional sin una reacción irracional', asegura.

El autor se plantea continuar la novela con un cómic y una trilogía

La extraña pareja formada por De Luca y Roca nació en realidad como un encargo, como un relato para una editorial americana especializada en relatos urbanos noir que nunca se publicó. La idea inicial era que Calvo le diera continuidad, 'incluso en forma de trilogía'. Ahora no lo tiene tan claro, aunque hay una editorial de cómic detrás de él para convertir en viñeta otra historia paralela. 'A lo que he dicho que sí, claro'.

En cualquier caso, habrá que esperar: Calvo también es el traductor al español de la obra de David Foster Wallace (1962-2008) y ahora tiene entre manos la traducción de su novela inacabada, The Pale King: 'Imagino que saldrá para 2011'.

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