Silencio: Auschwitz se está gestando

Karl Kraus es un periodista austriaco que dejó sin publicar su crónica del nazismo

BRAULIO GARCÍA JAÉN MADRID 19/07/2010 08:00 Actualizado: 19/07/2010 08:39

Karl Kraus en 1917.

Karl Kraus en 1917.

La pregunta sobre si se podría seguir escribiendo después de Auschwitz no se había formulado todavía, porque Auschwitz, en 1933, no había tenido lugar. A Karl Kraus, sin embargo, ya le había invadido esa pregunta, porque pudo imaginárselo. La tercera noche de Walpurgis, quizá la más clarividente crítica del nazismo escrita antes de que se materializara el infierno que su fraseología informaba, fue su respuesta, pero no la publicó. El lector en español dispone ahora de una reedición de este libro que desde su primera frase "No se me ocurre nada sobre Hitler" está arrancado al silencio.

De Karl Kraus (1874), poeta, dramaturgo y periodista austriaco, tres veces candidato al Nobel, apenas había traducciones disponibles en castellano. "Había una deuda pendiente con Kraus, que es una figura muy relevante del siglo XX", dice Sandra Santana, autora de una tesis doctoral sobre su obra, y que da por restituida parte de la deuda con esta reedición, junto con la también reciente de Escritos (una selección de artículos) y otras tres obras que se imprimirán en el próximo medio año.

Kraus, fundador y director de Die Fackel, la revista de la que publicó 922 números entre 1899 y 1936, año en que murió ("demasiado pronto", según Walter Benjamin), y que a partir de 1912 no tuvo otro redactor, ni corrector ni editor que él mismo, ya había optado por el silencio al comienzo de la Primera Guerra Mundial. A finales de 1914, lo rompió con un artículo, En esta gran época, escrito para anunciar cuán pequeña, bajo las bombas, acabaría siendo: "En esta época ruidosa que retiembla con la sinfonía estremecedora de acciones que provocan noticias y noticias que disculpan acciones, en una época así no esperen de mí una sola palabra propia. Ninguna salvo ésta, justamente la que protege aún al silencio de ser malentendido".

"Su revista fue la única que siguió publicando cartas de los soldados y artículos muy críticos con la guerra. Es verdad que pudo hacerlo gracias a su independencia económica y a sus amistades en la primera plana política, administrativa y militar", explica José Luis Arántegui, traductor y compilador de Escritos (Visor). Acantilado publicará a principios de 2011 una selección de mil páginas de Die Fackel, además de un ensayo de Santana sobre su autor.

El silencio de La tercera noche de Walpurgis (Hiru), sin embargo, es otra cosa. No se trata de "esa estrategia retórica" que subraya Santana, utilizada otras veces como "estrategia de expresión frente a lo que está ocurriendo: por ejemplo, frente a la represión de una huelga, interrumpe la publicación de su revista". Tampoco de su repentina muerte, aunque es verdad que había estado corrigiendo las galeradas de este libro (y las correcciones podían ocupar a Kraus durante meses y años), sobrevenida poco después de que lo atropellara una bicicleta en abril de 1936.

No. Respecto a las circunstancias históricas, él mismo dedicó un número de su revista, en julio de 1934 y titulado ¿Por qué no se publica Die Fackel?, para explicarlo: "Está el peligro de que por actos polémicos cuya utilidad no se podría demostrar se produjeran sacrificios humanos por la mera sospecha de que estas personas sean partidarios del polemista", se lee al principio de ese ejemplar, según traducción simultánea y telefónica de Adan Kovacsics, traductor de la versión para teatro de Los últimos días de la humanidad, que publicará también Hiru en otoño.

Metáforas encarnadas

La tercera noche de Walpurgis, sin embargo, incluye el silencio como argumento y no sólo por motivos prácticos. Es, en parte, la impotencia de la sátira que sobreviene porque la realidad ya es una sátira, y sangrante, resume Arántegui. "El nazismo lo supera, de ahí que el libro sea algo abierto, porque sigue llegando material, cada vez más y cada vez peor", añade Kovac-siscs.

El hitlerismo fue antes que nada una forma de hablar: "Un discurso que materializa las metáforas", según el mismo Arántegui escribe en su epílogo a Escritos. El regreso a las esencias a través de una retórica incendiaria intuyó Kraus se iba a demostrar metiendo fuego a Alemania y Europa hasta reducirlas a ceniza. "La versión de que a ningún judío se le ha tocado un solo cabello' ha podido ser mantenida porque está comprobado que es la única forma de tratarlos que no se ha puesto en práctica; mientras que a muchos se les ha cortado todo el pelo al cero", se lee en este libro escrito poco después de la llegada de Hitler al poder, en 1933.

De su aparato propagandístico, ayudado involuntariamente por todos los que repiten sus mensajes sin entender lo que implica repetirlos, Kraus sabe (como Goebbels) que es así como el nazismo devora cualquier discurso que quisiera resistírsele. Frente, por ejemplo, a las detenciones preventivas por motivos políticos: "A esos insatisfechos les toca en suerte la prisión preventiva, la desintegración de sus agrupaciones, e incluso la constatación a través de la oficina Wolff de que dicha desintegración no tuvo lugar". La agencia de noticias Wolff informaba puntual y eficazmente de las bondades del nazismo, según puede comprobarse todavía consultando la hemeroteca, por ejemplo, de La Vanguardia .

No deben confundirse, sin embargo, las dudas de Kraus, con ninguna mistificación del exterminio de los judíos como si fuera algo inexpresable. Él mismo detestó esa mistificación por adelantado. No hay que atribuir a la lengua la impotencia e irresponsabilidad de los que la usan. Karl Kraus: "Si uno consigue ganarse a la lengua, ni siquiera un acontecimiento como el de Hitler podría usurparle el pensamiento".

"Antes que Hitler, cualquier cosa", fue, según Arántegui, la razón por la que él, más o menos socialdemócrata, acabó apoyando al canciller socialcristiano Dollfuss, ante la incapacidad de los socialdemócratas para comprender aunque no le faltaban indicios entre sus militantes torturados lo que Hitler suponía. "Nada más fatídico que la actitud de un liderazgo que con un nuevo aliento avanza veloz hacia la ruina pero no logra recobrarlo para decir la verdad", escribió Kraus, judío, sobre los que eran sus compañeros de viaje (al campo de concentración, se entiende) sin saberlo. "Cuando su época alzó la mano contra sí misma, él era esa mano", escribrió sobre él Bertold Brecht.

Una cosa es el silencio y otra la fatalidad. El libro de Kraus reconforta al menos porque, mirando de frente al desastre, no le concede en ningún momento el carácter de inevitable. ¿Cómo enfrentarse a él? Es a eso a lo que Kraus se niega a responder, porque habría sido liberar de su responsabilidad a cada uno de los lectores. "Sobre la responsabilidad personal, no hay nada que decir", repite Arántegui, su traductor. Karl Kraus perdió la voz tras ser atropellado por un ciclista. Murió el 12 de junio de 1936.

11 Comentarios
  • ZHU DE
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    28 i ZHU DE 19-07-2010 09:29

    El mal llamado Holocausto, nombre de claras reminiscencias sionistas, y el universo concentracionario fue un gran experimento de control de población. En primer lugar es preciso recalcar que toda la operación era ILEGAL, incluso para la leyes del Reich. Los asistentes a la conferencia de Wannsee así lo expresaron en boca del propio Eichmann:"El Führer negara todo conocimiento". El experimento comenzó con la exterminación de los subnormales y mongólicos, pero en este caso, los organizadores se encontraron con la resistencia de las iglesias reformadas, que en un alarde de valentía se enfrentaron al Estado, las autoridades implicadas cedieron y buscaron una muestra de población para continuar con el experimento. La encontraron en una comunidad perfecta para sus planes, los judíos eran un grupo que sufría los prejuicios de la Europa dieciochesca, fácilmente separable del resto. El experimento funciono a la perfección. Ni siquiera los aliados, conocedores de la existencia de los campos y de su ubicación exacta desviaron un solo avión para el bombardeo de las líneas férreas que los abastecían ni de los propios campos. Dado que era una operación ilegal, se procedió en la derrota a ocultar las pruebas. Los responsables, excepto una minoría, fueron convenientemente quitados de la vista y ocultados, unos por los aliados, otros por el Vaticano. Luego el Sionismo se apodero del evento como bandera propia, aunque el experimento tenía previsto incluir a otras muestras de población.

    ¿Quién ordeno el experimento? Para responder a esta pregunta habría que responder antes a otra, ¿Quién financio, apoyo y consiguió que el movimiento nazi en Alemania pasase de ser un partido de cuatro generales y un pintor a controlar una de las potencias mundiales?

    La perfecta organización de la "Fabrica de la Muerte", donde siguiendo un perfecto esquema industrial se "trataba" a miles de personas diariamente es un perfecto método de eliminar "sobrantes". Imaginemos que "alguien" en la actual situación de crisis sistémica, con millones de expulsados del sistema, buscase un método rápido y efectivo donde liberarse de los "no económicamente viables". El experimento nazi seria el perfecto método para alguien sin escrúpulos, que solo buscase la "rentabilidad" social. Una posibilidad aterradora ¿verdad?

  • fariseo
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    48 i fariseo 19-07-2010 09:54

    "ayudado involuntariamente por todos los que repiten sus mensajes sin entender lo que implica repetirlos, Kraus sabe (como Goebbels) que es así como el nazismo devora cualquier discurso que quisiera resistírsele"

    Una y otra vez, hemos podido comprobar como esta técnica ha sido utilizada y repetida desde el fin de la II Guerra Mundial para eliminar cualquier resistencia al avance del Imperio. Latinoamérica es claro ejemplo de ello, con Chile y Argentina como ejemplos más claros.

  • patufet
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    -56 i patufet 19-07-2010 10:14

    Comentario oculto por la valoración de los lectores
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    ......ante la incapacidad de los socialdemócratas para comprender aunque no le faltaban indicios entre sus militantes torturados lo que Hitler suponía..... Lo de siempre con los sociatas.

  • quevedo
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    40 i quevedo 19-07-2010 10:15

    A ZHU DE: Antisionismo aparte, estoy de acuerdo con Ud. en lo referente al auge del nazismo, a partir de "cuatro generales y un pintor"; como Ud. bien dice, es, al menos "sospechoso" el que los aliados no bombardeasen las vías férreas por donde transitaban los "trenes de la muerte" y que la "mayoría de los responsables fuesen "substraídos" a la acción de la justicia por los propios aliados -rusos incluídos- y El Vaticano. De hecho, gracias a pasar clandestinamente de convento en convento, muchos "altos cargos" nazis se refugiaron en España y Sudamérica, como todos conocemos. Es éticamente imperdonable que El Vaticano, conocedor "de primera mano" de todo lo que estaba ocurriendo, (¡menudo sistema de espionaje tiene: ríase Ud. de la CIA, el MOSAD y el KGB juntos!) callara cobardemente ante tantos asesinatos, por temor a que Hitlter, "maldito entre los malditos", le echara abajo "el chiringuito"; en ningún documento, ni oral ni escrito, figura la más mínima frase de condena contra los nazis y sus "medios" de limpieza. Naturalmente, y sin connotaciones racistas, estoy de acuerdo en que se han convertido en el "pueblo víctima", para tener el pretexto de hacer en Palestina casi lo mismo que hacían los nazis en Alemania. ¡Fuera Israel de la ONU ya!

  • Ludwig Magnicus
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    -16 i Ludwig Magnicus 19-07-2010 10:36

    Los aliados sí bombardearon algunos campos. Es más, Mafalda di Savoia murió víctima de un bombardeo aliado sobre el campo de Buchenwald (en realidad, víctima de una dudosa operación desarrollada para curar las heridas producidas por el bombardeo, a través de la cual los nazis ocultaron el hecho de haber mantenido en un campo de concentración a la hija del rey italiano).

    Lo que a veces parece que algunos hubieran querido que la Shoah se extendiera más allá de las fronteras europeas...

  • Puigdendolas
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    14 i Puigdendolas 19-07-2010 10:46

    No estoy de acuerdo que el programa para eliminar a deficientes mentales, locos, y minusválidos, entre otros, fuera un fracaso por la intervención de ninguna iglesia. En realidad, si no recuerdo mal, ya en 1940 se dio orden de destruir toda la documentación sobre esta operación, que además fue realizada por médicos incuestionablemente nazis y creyentes de la eugenesia social. Cierto que hubo quejas, pero en un estado como el nazi esto no fue habitual y sí muy peligroso, podían acabar en un KZ. En realidad el programa fue un éxito y se estiman en 100.000 las personas asesinadas.

  • kaskandril
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    14 i kaskandril 19-07-2010 10:49

    No sirven para nada, tal vez para recordar lo burros que somos, no sirve el comentar a toro pasado que hubo un hombre que vió el futuro, pero no hubo uno, hubo millones y miraron a otro lado, entre ellos todas las potencias, es terrible leer como salían los ministros de exteriores de todos de la reunión con el representante del Fhurer, acongojados y acojonados, porque les habían dicho lo que había y no se atrrevían a decir ni pío, sabían lo de Polonia y sabían lo del exterminio y lo sabían porque nadie lo ocultaba y lo sabían porque Hitler se lo dijo. Tal vez esto explica el terrible ridículo al que está condenado Rajoy, que sabe que sin pacto escrito todos se espantan y parodiando el artículo se podría decir "Antes que el PP, cualquier cosa", es según yo, la razón por la que él PNV acabó apoyando al socialcemócrata ZP con la , ante la incapacidad de los nacionalismos recalcitrantes para comprender, aunque no le faltaban indicios, lo que Aznar y Rajoy, lo que el PP supone. Esperemos que dentro de unos años y pasado el desastre al que nos puede llevar el PP no escriba alguien que hubo un tal Carrillo y un tal Llamazares que ya advirtieron que plegarse al capitalismo no era el camino....

  • sstalosegs
    #8 Vota Vota

    20 i sstalosegs 19-07-2010 10:49

    Al hilo de este estupendo artículo, recomiendo el visionado de una película muy ilustrativa al respecto : el título es AMEN . Si os interesa el tema disfrutareis con ella .

  • barea
    #9 Vota Vota

    28 i barea 19-07-2010 12:38

    #1

    Detrás del nazismo y de todos los fascismos históricos estuvo el gran capital financiero que lo aupó (A.Tasca, El Nacimiento del Fascismo). El objetivo era aplastar al movimiento obrero y sus organizaciones.

    Hoy, hay otros que persiguen el mismo objetivo y con los mismos métodos. Son los neocon. En los 70, los Chicago's boys se apoyaron en sangrientas dictaduras para imponer sus ideas en Latinoamérica. Y en cuanto a la mentira sistemática para intoxicar a la opinión pública, sólo hay que leer o ver tantos medios de comunicación que abrazan ciegamente esa doctrina. Y los comentarios de muchos que escriben aquí.

  • erodlop
    #10 Vota Vota

    2 i erodlop 19-07-2010 13:28

    ¡Qué difícil es encontrar las palabras adecuadas para referirnos al exterminio programado de seres considerados inferiores! El ideal de raza superior recreado dentro del romanticismo de un pasado hecho a medida, ajeno a la realidad ha causado un daño irreparable a la Humanidad. No hay nada ni espero que haya nada similar a la Shoah. Es cierto que que el sonrojo sigue con matanzas, genocidios masivos, pero creo que carecen del entramado de organización, planificación y el soporte ideológico del nazismo.

    La película Amén del director Costa Gavras es un ejemplo del papel de la iglesia católica y del Vaticano como institución frente al exterminio

  • poloon
    #11 Vota Vota

    0 i poloon 19-07-2010 15:00

    Para ZHU DE: Interesante su comentario, aunque creo que simplifica en exceso al denominar al partido nacionalsocialista aleman de sus inicios como "un partido de cuatro generales y un pintor". La situación en Alemania tras la derrota en la primera guerra (espartaquismo, crisis económica, etc), ayuda mucho a comprender el auge del NSDAP.

    Para los Aliados los campos de concentarción no eran el problema. El problema era ganar la guerra, y si se bombardeaban las líneas férreas que llevaban a los campos, esas bombas no iban a las fábricas de armamento. La alternativa no era tal.

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Generado: 2012-02-14 20:49:11