"Le cantaba a mi madre para que me diera la paga"
Miguel Ríos. Rockero. Se va. Y recuerda quién fue ese benjamín que sólo deseaba hacerse mayor para dejar de ser el chico de los mandaos'
Miguel Ríos, en medio de un paso de cebra de la Gran Vía madrileña. - Mónica Patxot
En la placita granaína en la que se crió, todos los niños jugaban al fútbol. "Corrían detrás de la pelota como un signo de liberación". Pero ninguno quería ser futbolista de mayor. "Nosotros no veíamos el fútbol, ni conocíamos a los futbolistas. El fútbol no era un deporte ni una profesión, era jugar", asegura Miguel Ríos (Granada, 1944), a quien le preocupaba más andarse con ojo con la pelota que pensar en su futuro. "Romper los cristales de los vecinos estaba altamente penado en casa; mi madre nos dejaba la marca del dibujo ondulado de la suela con sus zapatillas".
Colocar a Miguel Ríos en medio de la Gran Vía de Madrid para hacerle una foto es como soltar un balón en su plazoleta llena de críos. Amable y cariñoso, atiende al revuelo de gente que le besa, abraza, toquetea, pide fotos o saluda de lejos. Y el viejo rockero demuestra estar bien despierto cuando pasan dos jovencitas en shorts: "Qué lindas, las princesitas madrileñas". Es un hombre especialmente dedicado estos días a rebuscar en el baúl de los recuerdos. Le toca, porque que se retira (con una gira de conciertos), y todos le preguntan por aquél Mike que aterrizó en Madrid para conquistar las radiofórmulas.
"Granada era una ciudad narcótica, bella y oscura al mismo tiempo"
Le toca, pero le cuesta, porque ha llovido mucho. Llegó al mundo el Día D+1, un día después de que el general Eisenhower desplegara con éxito sus tropas por las playas de Normandía. "Recuerdo con bastante satisfacción mi infancia, pero está en una nebulosa; hasta que entré en los salesianos, con 9 años, los recuerdos son muy borrosos".
Frente al colegio había un hospital psiquiátrico, desde el que los internos hacían señas a los niños mientras jugaban en el patio: "Asomaban las manos por las ventanas de aquel edificio medieval. No nos daban miedo, porque no sabíamos qué significaba estar loco. En aquella España, esas cosas estaban ocultas, no se sabían. Granada era así, narcótica: por un lado era una ciudad bella y muy luminosa, pero al mismo tiempo se notaba el sustrato oscuro de una guerra reciente, de las barbaridades que se habían perpetrado. Y eso flotaba en la ciudad, como un manto negro", rememora.
Allí, en el coro, descubrió que "cantar era muy placentero físicamente si se hace bien". Miguel se recuerda cantando desde muy crío, mucho antes de descubrir a Elvis: "Ya entonces le cantaba a mi madre Granada, de Agustín Lara, para que me diera la propina de los domingos". Era el pequeño de siete hermanos, en una casa que era "una juerga continua gracias a mis cinco hermanas, que siempre estaban inventado juegos, montando teatrillos...".
"Mi padre me dijo: El nombre de los tontos está escrito en todas partes'"
No obstante, era el benjamín de la familia, lo que implicaba más obligaciones que privilegios. Miguel era el chico de los recados de todo el mundo, y no podía negarse: "Me perseguía una frase recurrente: Niño, ve a por esto, ve a por lo otro'. Y me tocaba ir a la tienda o a donde fuera a hacer el mandao. Para mí era terrible. Al ser el menor, no tenía arte ni parte". Era un crío que no tenía objetivos en la vida: "Eso es una cosa moderna. Yo sólo sabía que no iba a estudiar, porque en casa no había posibilidades. Sabía que iba a trabajar en alguna cosa, pero no en qué, salvo de mecánico, que les veía con las manos muy sucias y no me gustaba nada", evoca.
Al contrario de lo que pudo imaginar, su madre le ayudó mucho a cumplir con su sueño: "Era muy sensible, y siempre hizo todo lo posible por facilitar mi vocación, en lugar de frenarla, que era lo típico entonces. Y eso que sufrió mucho por el miedo a que me echara a perder con la vida disoluta y las malas compañías".
Su madre hizo de madre y de padre, ya que este aserrador y tasador de choperas murió cuando todavía era adolescente. "Era una persona muy recta y seria, de pocas palabras pero muy sentencioso". Un día, le señaló la cantidad de carteles que anunciaban la actuación en Granada de un cómico de la época, Emilio el Moro: "El nombre de los tontos está escrito en todas partes", respondió su padre. "Una sentencia que se me quedó para toda la vida, porque él se llamaba Miguel Ríos Qué pensaría si levantara la cabeza, si hasta la calle donde él nació, en su pueblo, se llama Miguel Ríos".
11 Comentarios
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Hola, hoy es un día triste para mi Miguel Rios se va, tengo 42 años y recuerdo (hace ya unos 20 años) cuando lo ví en directo por primera vez yo estaba con mi novio y estabamos en la 2ª o 3ª fila del concierto en una de tantas ferias del sur, disfruté mucho con su música y su simpatía pero lo que mas recuerdo es que por un instante el me miró y me guiñó un ojo ese momento de pocos segundos fue para mi.... Miguel eres grande.
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Hola Miguel, que pena tu retirada pero sera ley de vida, llegue a estar contigo en el mismo Colegio Academia San Isidro en Cartuja con Don Miguel que como arreaba caña, luego u te fuistes a los Salesianos, tengo 61 años mañana te he seguido siempre, Granada esta presiosa cuando me jubile volvere a Granada desde Torrejon, en el correo de vuelta en vacaciones cantaba tus canciones en la mili, hable contigo en Torrejon de Ardoz hace creo dos o tres años en un concierto en la casa de la cultura, te recorde tu paso por la Academia .
Nada mas claro que eres grande MIGUEL.
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Siempre estaréis en mi recuerdo, Granada y tú.
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MIGUEL ERES GRANDE!!!!!!!!!!!!!!
SIEMPRE HAY QUE TENER CLARO EL MOMENTO DE RETIRARSE Y SIEMPRE POR LA PUERTA GRANDE COMO TU!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
TE VI EN VARIAS OCASIONES Y TIENES DUENDE!!!!!!!!!!!!!!!UN ABRAZO Y GRACIAS POR LOS BUENOS MOMENTOS!!!!!!!!!!AMIGO!!!!!!!!!!!!!
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Gran tipo este granaíno.
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Un personaje poco original -casi toda su 'obra' es copiada de otros- pero bastante inteligente, porque pese a no tener talento, se ha mantenido en candelero hasta ésta, su enésima retirada.
Hemos coincidido un par de veces, una fumando unos cigarritos de la risa en Valencia, con unos amigos, y otra en el concierto de Frank Zappa en Badalona, bastánte más psicodélica la cosa. La última vez fue también en Valencia, pero bastante mas vergonzoso: el famoso Rock& Ríos en el que utilizó a uno de los mejores estudiosos e intérprete de música andalusí para ridiculizarlo haciéndose el 'salvapatrias', algo que le fascina bastante al ancianito Mike y que cuenta con bastantes seguidores en eso de 'darle caña al moro'.
Pero no creo que se retire. Mientras hayan 'eternos adolescentes', seguirá fingiendo que canta...
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Bien por Miguel Rios, eres grande tío!
Hay muchos momentos de mi vida que llevan tu música. Ahora mismo recuerdo Santa Lucía y alguien que apareció en mi vida en aquellos momentos.
Disfruta de tu retiro.
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Me parece a mí, o es la enésima vez que dice que se va?
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Para más de una generación, el hermano mayor que hubiésemos querido tener, un colega al que pedirle ayuda y consejo.
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¿Por qué no hay ninguna referencia en el artículo sobre lo que quería ser de mayor? ¿Mator? ¿"Mataor" de toros?

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