Un pasaporte hacia el olvido

El consumo de opio se popularizó en Europa en el siglo XIX, primero con fines medicinales y después por su uso recreativo

JESÚS CENTENO 18/02/2008 19:41 Actualizado: 19/02/2008 16:25

Así eran los fumaderos de opio a principios del siglo XX en Hong Kong, colonia de Reino Unido hasta 1997.

Así eran los fumaderos de opio a principios del siglo XX en Hong Kong, colonia de Reino Unido hasta 1997.AFP

En las madrugadas del Londres victoriano, la ciudad dormía su particular siesta. La lluvia y la niebla inundaban las aceras, y los farolillos se echaban a temblar. Los establecimientos públicos cerraban, pero algunos hombres insomnes ya abarrotaban las tabernas. De sus paredes, no saldrían las únicas carcajadas de la noche.

Un poco más lejos, a las afueras de la urbe, varios cocheros abandonaban a su suerte a extraños individuos a la entrada de una callejuela en sombras. Uno de ellos se dirige al muelle, donde llama a la puerta de una pequeña casa oculta entre las fábricas. Dentro, recostados sobre los brazos, ve a otros que, como él, habían decidido "comprar el olvido y destruir el recuerdo de los antiguos pecados con el frenesí de los recién conocidos".

Así describió el escritor británico Oscar Wilde los fumaderos de opio, esos lugares tan fascinantes como inhóspitos, en los que se podían ver "mugrientos colchones, bocas abiertas, miradas perdidas y ojos vidriosos". Antros espantosos de olvido y perdición, sueños y vigilias, enfermeras compasivas y alucinaciones. En ellos, abunda el compuesto del láudano -una especie de jarabe fabricado a base de vino y opio, entre otros componentes-, las prostitutas de segunda, y los vasos de absenta y brandy derramados por el suelo.

Uso medicinal... y adicción

Durante el siglo XIX, el opio fue usado en varios países europeos como calmante y quizá fue el más eficaz de todos los disponibles en aquella época. Por entonces, no pesaba sobre esta sustancia ninguna condena social o moral, y los boticarios londinenses lo vendían over the counter: es decir, sin necesidad de receta.

En los casos de adicción, el opio se convertía en un objeto de culto y veneración. En aquel Londres del XIX, pero también en ciudades como París, los parroquianos habituales llenaban cada noche estos lugares. También fueron visitados por escritores e intelectuales. De Quincey, Rimbaud o Baudelaire narraron con belleza y precisión sus efectos, que incluían delirios, sueños y visiones, pero también tormentos y "angustia cegadora". Se dice que Coleridge, otro opiómano, contrató matones para que asesinara a quienes le impedían entrar a los fumaderos.

El efecto de la adormidera

Algunos lo tomaban por puro hedonismo. Otros, agobiados por la culpa, abusaban de él como evasión. "No deseas moverte de donde estás, ni siquiera deseas pensar. Así es el opio", escribió Richard Heffern. Aunque para Pablo Neruda, que lo probó cuando vivió en Rangún (Birmania), "no hay sueños, ni imágenes, ni paroxismo. Sólo un debilitamiento melódico, como si una nota infinitamente suave se prolongara en la atmósfera". De hecho, muchos casos acababan en la degeneración moral del consumidor.

La parafernalia utilizada en Europa para el consumo de la Papaver somníferum era sumamente elaborada y cada pieza era una exquisita obra de arte. Los objetos eran importados de China, donde la mayoría de las pipas eran adornadas con incrustaciones de piedras preciosas y delicados grabados.

Con el tiempo, el uso recreativo del opio se popularizó en toda Europa y los médicos lo llegaron a intercambiarlo por objetos de valor. Pero, como dijo Jean Cocteau en Opio, "Todo lo que se hace en la vida, como el mismo el amor, se hace en un tren expreso que se dirige hacia la muerte. Fumar opio es abandonar el tren en marcha,  es ocuparse de otra cosa que de la vida: de la muerte".

A pesar del tráfico que lo alimentaba y de los pernicioso para la población, los fumaderos no se prohibieron en Londres hasta 1908. En París, siguieron existiendo unos 1.200 clandestinos hasta 1916. D

De analgésico a censurado por sus efectos nocivos

1. En la antigüedad

Los historiadores han fechado en torno al 3.200 a. C. las primeras constancias del cultivo del opio, en Mesopotamia. Sus efectos los podemos encontrar en imágenes y estatuas de varias civilizaciones, desde los cilindros babilónicos hasta los bajorrelieves del palacio asirio de Ashurnasirpal II. Los jeroglíficos egipcios lo recomendaban como analgésico y calmante, y también se usó en Roma, donde acuñaron monedas con la figura de la adormidera,  y en Persia, como anestésico.

2. Edad moderna

Siglos más tarde, portugueses y holandeses se apoderaron de las rutas del comercio del opio, e incluso inducían a los campesinos asiáticos a producirlo. Ya en 1750, los holandeses exportaban más de 100 toneladas de opio al año hacia Indonesia. Sin embargo, pronto vieron los efectos colaterales de la sustancia, que "quebrantaba la resistencia moral" de las tropas. Siete años después, la Compañía de las Indias Orientales entró en el negocio después de que Bengala se convirtiera en colonia del Reino Unido. Desde entonces, se convirtió en uno de los renglones de subsistencia del Imperio.

3. En las zarpas del imperio

El poder capitalista británico estableció un mercado de redes subsidiarias que exportaban el opio de India a China, donde era ilegal, para mayor gloria de los traficantes. Sus comerciantes amasaron fortunas y aumentaron las presiones sobre el Gobierno chino, pues era necesario abrir nuevos puertos para facilitar la llegada de los productos. El tráfico de opio creció con la llegada de EEUU, que lo compraba en Turquía, y lo vendía a China y otros países de su entorno. Hacia 1830, el número de cajas importadas a China se cuadruplicó. Una vez abolido el monopolio de la Compañía de las Indias Orientales, la cantidad de contrabandistas se disparó y los historiadores estiman en más de 2.000.000 los adictos a la droga.

4. China se rebela

Los chinos se dieron cuenta de las consecuencias de "este veneno" que hacía a la gente abandonarse "y no respetar las leyes del cielo". Un obrero chino que se volvía adicto gastaba dos tercios de su sueldo en opio y dejaba a su familia en la miseria. Además, era un factor de desorganización social que podría volverse contra el poder. En 1839, el emperador Tao-Kuong prohibió traficar con opio en China bajo pena de muerte. La Reina Victoria respondió mandándole la Armada, provocando las dos guerras del opio (1839-1942 y 1856-1860), un estímulo para que más mercaderes fueran a China a enriquecerse. Las derrotas chinas permitieron el comercio del opio y el Reino Unido obligó al emperador a firmar los llamados Tratados Desiguales, abriendo más puertos al comercio exterior. De esta forma, China entregó Hong Kong al Reino Unido. No la recuperarían hasta 1997.

7 Comentarios
  • ejem...
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    1 i ejem... 18-02-2008 22:18

    Que se lo digan a Gaudi...

  • poliket
    #2 Vota Vota

    1 i poliket 19-02-2008 10:47

    Curioso que fueran los ingleses, frances y americanos que vendieran el opio a china (al principio, para compensar la fuga de capital causada por el mercado de especies). Y que incluso hubieran dos guerras contra la resolución del Gobierno chino, para poder seguir traficando... Y una pregunta: El comercio del opio tuvo mucha repercusión en la economía de Gran Bretaña (potencia mundial en el siglo XX). ¿Creeis que ese tráfico de opio ha tenido algún peso en el hecho de que China ha sido un pais pobre durante todo el siglo XX? ¿Creeis que los paises que se enriquecieron de ese comercio compensarán, o deberían, de alguna forma todo el daño realizado?

  • luis
    #3 Vota Vota

    3 i luis 19-02-2008 13:18

    muy buen articulo, vincular el comrercio de drogas con el liberalismo economico es esencial

  • Pablo Heredia Alonso
    #4 Vota Vota

    -1 i Pablo Heredia Alonso 19-02-2008 15:58

    pues amigos yo pagaria por disfrutar de una experiencia de fin de semana .....y os garantizo que no morire sin catarlo....Por cierto tengo 33 años ,mi familia no está desarraigada, tengo trabajo fijo, no tengo problemas con las drogas modernas....pero esto es otra cosa, ya os digo yo pagaria por perseguir al dragón

  • http://www.fac.cc
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    1 i http://www.fac.cc 28-02-2008 12:37

    Lo de la opiomanía en China es más bien mítico. Escohotado hacía pedazos esta leyenda urbana a lo largo de varias páginas de su "Historia general..." Un fragmento de un artículo de escohotado.org "Es interesante subrayar el divergente resultado que suscita un régimen de prohibición si se compara con el de indiferencia legislativa. Los usuarios chinos cotidianos de opio (unos tres millones, aproximadamente el 0,5% de la población) eran en una alta proporción personas desnutridas y laboralmente nulas. Durante el mismo periodo, en cambio, los usuarios indios cotidianos de opio (otros tantos, pero un porcentaje mucho más elevado de la población) no presentaban síntomas de degeneración física ni incapacidad laboral, hasta el extremo de que el ingente informe conocido como Royal Commission on Opium (1884-1896) concluye diciendo: “El opio en la India se parece más a los licores occidentales que a una sustancia aborrecible”." http://www.escohotado.com/articulosdirectos/toxicomanias.htm En concreto, el consumo per capita en La India era diez veces superior al de China, y es curioso que no exista una percepción del grave problema de la toxicomanía asociada al opio en India. dado que Escohotado es uno de los autores que más a fondo han estudiado esta cuestión, encuentro que el artículo cojea bastante.

  • y?
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    -5 i y? 27-03-2008 01:27

    El problema es que Escohotado no es nadie. Las cifras de venta de China (India también) están ahí, y todos sabemos quién sacó tajada de aquello. Las repercusiones sociales serán más discutibles, pero el daño es irreparable, por mucho que ahora algunos lo quieran ocultar.

  • Seid
    #7 Vota Vota

    -2 i Seid 20-07-2008 02:07

    No copies los titulos [Pasaporte hacia el olvido] es una invencion de los unreal concept buscate un poco de imaginacion aparte de informacion

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Generado: 2012-02-11 14:22:49