Fruta prohibida

En tan sólo unas semanas llegará a España la novela gráfica erótica de Alan Moore y Melinda Gebbie que escandaliza a Francia y triunfa en los EEUU

MARION DUMAND París 25/03/2008 13:33 Actualizado: 25/03/2008 15:25

Wendy, Alicia y Dorothy protagonizan ‘Lost Girls’, un cuento algo subido de tono.

Wendy, Alicia y Dorothy protagonizan ‘Lost Girls’, un cuento algo subido de tono.

Reservado a los adultos. Prohibido a los menores". El adhesivo, discreto y también disuasivo, está pegado sobre el celofán que sella la portada del gigantesco tomo de Lost Girls, el cómic erótico (festivo) más esperado de los últimos años en Europa, que acaba de salir en Francia y llega en abril a España.

El celofán encierra la fruta prohibida de 300 páginas que ha aparecido en las librerías francesas. ¿Para contener el perfume sulfuroso que rodea esta obra? ¿Para evitar nuevas peripecias editoriales como las que han retrasado su publicación? Quizá, más banalmente, sólo para apartar al curioso no cliente, tentado por el contenido carnal y más que carnal, y por la celebridad de los autores de la obra.

Quince años de trabajo

Alan Moore es el guionista de Lost Girls y uno de los grandes, tal y como demuestran en las últimas décadas obras como V de Vendetta, Watchmen o From Hell, con las que ha recogido premios y prestigio e incluso algún guión de Hollywood adaptado al cine. Melinda Gebbie, dibujante del mundo underground norteamericano que tiene en su currículo haber creado un cómic prohibido y destruido en Gran Bretaña, ahora ilustra la historia publicada en Francia por Delcour y en España, por Norma.

Quince años les ha llevado este cómic a Moore y Gebbie, que arrancó como un simple encargo de cuento erótico para la revista Taboo.
Con tanto dibujar e inventar historias de placer y dolor durante años y años, Moore y Gebbie acabaron casándose en 2007. Y, sobre todo, acabaron creando una obra sublime, en el sentido literal de la palabra.

Cómic inteligente y excitante, tan matizado y sutil como explícito, Lost Girls pilla a tres mujeres en pleno encuentro erótico en vísperas de la Primera Guerra Mundial, en un hotel propiedad de un libertino. Ellas bucean en sus pasados y relatan sus primeros descubrimientos carnales de niñas y adolescentes. Y así revelan sus verdaderas identidades: la Alicia del País de las Maravillas, la Wendy de Peter Pan y la
Dorothy del Mago de Oz.

A punto estuvieron Lost Girls de perderse definitivamente en Francia. La publicación tuvo que ser retrasada un año porque el personaje de Wendy era propiedad intelectual del hospital británico Great Ormond Street (al cual James Barrie, autor de Peter Pan, había cedido los derechos como regalo). El copyright caducó en un primer momento en 1987, 50 años después del fallecimiento de Barrie. Pero la patente del tinglado editorial fue restablecida por una directiva europea en 1995.

Contra la censura, lo que sea

La editorial francesa Delcourt esperó hasta 2007, momento en que llegó la segunda sorpresa del culebrón comercial y político. Ese año, el Parlamento francés reforzó su legislación sobre menores. Difundir "la imagen o la representación de un menor cuando éstas presentan un carácter pornográfico es castigado con cinco años de cárcel y 75.000 euros de multa". Pánico a bordo en el buque editor de Lost Girls: en sus flash-back, Alice, Wendy y Dorothy, recuerdan sus primeras experiencias cuando tenían menos de 18 años.

Un comunicado de prensa de Delcour, de hace unos meses, marcó el paso atrás de la editorial: "La presencia de imágenes de ese tipo en Lost Girls, pese a que se inscribe en una lógica literaria y artística desprovista de cualquier intención iniciativa, nos impide publicar esta obra. Lo lamentamos, especialmente porque Lost Girls es un libro importante, escrito por uno de los autores más importantes del cómic actual.

La Editorial Delcour no lo lamentó mucho tiempo. Poco después, sus abogados se dieron cuenta de que las Perdidas no entraban en el marco de
la ley. Por si acaso, la editorial, algo novata en cosas de pornografía, optó por el celofán y el adhesivo de advertencia.

"Como soy una madre de familia, sé que no dejaré que este cómic ande dando tumbos de una mesa a un sofá en mi casa", explica la responsable de comunicación de la editorial francesa, Emmanuelle Klein. "Si fuera una película, estaría prohibida a los menores. Es un libro o sea que no tiene clasificación, pero hemos preferido tomar ciertas precauciones para evitar juicios con las asociaciones que dicen defender
a las Familias", añade.

Aunque esas disposiciones penales han caído en desuso, nada impide que en momentos precisos algunos remilgados las pongan sobre
la mesa para lanzar juicios espectaculares.

Ante todo, discreción

Esa situación compleja permite comprender la estrategia de discreción de Delcour, que no tiene ningún interés en verse envuelto en una polémica de moralina, cuando su objetivo es difundir una obra de arte
de calidad extrema, y además ganar dinero.

Y ahí reside el éxito de la estrategia. Publicado está. De construcción narrativa brillante, este relato tiene una gracia floral que renueva el Art Nouveau, fuente de inspiración de la ilustradora Melinda Gebbie. Lost Girls explora ese momento crucial de la vida, entre infancia y adolescencia, en que se descubre el gran universo del sexo. Un universo que contiene tentación, perturbación y algo más turbulento que El País de las Maravillas.

Alan Moore y Melinda

Gebbie han construido una obra total, incomparable a nada que exista ya sobre el sexo y su pensamiento único. "No hacemos nada de manera aislada", explica la dibujante. "El sexo no es una habitación de hospital en la que se pueda entrar dejando fuera tu estómago. Cuando entramos, llevamos también nuestra alma".

Almas y miembros, juntos y revueltos, entrañables y preo-cupantes. Lost Girls despiertan, con la lectura, el recuerdo de las primeras emociones y así, abre la perspectiva de un sexo maduro y risueño. Sin moralismo ni obscenidad.
8 Comentarios
  • gorza
    #1 Vota Vota

    -14 i gorza 25-03-2008 15:53

    Alan Moore es una garantía.

  • Wolfero
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    -8 i Wolfero 25-03-2008 17:23

    Cuanto melindre y cuanto pusilánime a la hora de publicar ARTE. Est

  • Julián
    #3 Vota Vota

    -8 i Julián 25-03-2008 19:09

    Alan Moore oscila entre obras maestras indiscutibles (Watchmen, From Hell, Swamp Thing, V for Vendetta)...) y trabajos alimenticios olvidables (sus obras en Image...). Eso sí, no suele cortarse un pelo, ni siquiera en los segundos.

  • Iván Lasso
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    -2 i Iván Lasso 26-03-2008 00:58

    Lo he leído (maravilla de Internet) y suscribo lo que se dice en el artículo palabra por palabra. Pero me parece que se le da más peso a Gebbie que a Alan Moore, y la mano de éste se nota en toda la obra.

  • Publico
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    -2 i Publico 26-03-2008 11:19

    La fama precede a este título, pero cuando crecen las espectativas es probable que llegue el desencanto. Respecto a la garantía de éxito de una obra de Moore, no estoy de acuerdo. Tiene de todo, como todos y solo los fans, tanto de él como de otros, hablan de garantías. WWW.CERCADETI.ORG - Foro de psicología en Internet.

  • lector sincero
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    -4 i lector sincero 26-03-2008 12:05

    que pesaítos estáis con los cómics últimamente!!! Aunque nadie duda de que son un producto cultural tan digno como cualquier otra expresión artística y blablalba (va de eso el rollo, no?) no os olvidéis de otras artes menos "cool" como, yo qué sé, la literatura, la música, la fotografía (aunque no salgan primeras damas en bolas), las artes plásticas.. cosas de viejos, vaya :)

  • Sin0
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    0 i Sin0 26-03-2008 18:55

    La estulticia ahora es esquivalente a la sinceridad.

  • Julián
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    0 i Julián 27-03-2008 09:47

    "Lector sincero": si no te gusta el comic, pero quieres leer a Moore, siempre puedes acudir a alguna de sus novelas, como p ej "La voz del fuego". Asistir a sus "performances" ya es un poco más complicao.

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Generado: 2012-02-13 16:06:58