Ricardo Piglia: "La literatura resiste porque su arma es la insinuación"
El escritor Ricardo Piglia recibe un homenaje en la Casa de América por su innovación en la novela
El escritor Ricardo PigliaMónica Patxot
"Envejecido". Éste es el adjetivo con el que se define el escritor Ricardo Piglia (Adrogue, Argentina, 1941) cuando se le señala el homenaje que hasta el dÃa 19 le brinda la Casa de América de Madrid. Pero también sabe recular a tiempo: "Hombre, es una alegrÃa que se hable de literatura en una época en la que todo va tan rápido. Eso sà hay que valorarlo".
Finalmente, dos adjetivos con sus respectivos adverbios: más viejo, pero muy agradecido.Sin embargo, a pesar de estas connotaciones, una conversación con Piglia demuestra que sigue bastante de cerca el estado actual de la literatura. Y que no se ha quedado en reminiscencias del pasado. Para empezar, conoce bien al nuevo escritor: "Hasta no hace mucho eran tipos solitarios, ya que éste es un oficio muy individualista. Por el contrario, hoy hay mayor interacción, hay más encuentros y se tienen más influencias", afirma.
Tampoco se le escapa la figura del tipo que lee libros en el siglo XXI, algo que ya dejó entrever en El último lector, su ensayo más reciente (Anagrama): "Estamos ante el lector salteado, es decir, alguien que lee y a la vez tiene la tele encendida y a la vez contesta el móvil". Y que, acabáramos, va leyendo a retazos y haciendo acopio de lo que se podrÃa llamar el discurso polifónico (noticias, crónicas, monólogos, conversaciones, pitidos de coches). En definitiva, de una realidad fragmentada que no pocos escritores han querido plasmar en la actualidad.
La cuestión es saber ahora si este tipo de novela -donde Piglia se ha movido como pocos, asà lo afirman los crÃticos- está aquà para quedarse y qué es lo que representa. En este sentido, el escritor argentino se muestra más cauto y a la vez más tajante, ya que, según él, si hay algo que define a la novela, por encima de experimentalismos o realismos decimonónicos, son los personajes. Si están bien trazados y desarrollados, habemus novela. Y si no, no.
La novela nunca muere
Otro debate que Piglia considera bastante irrelevante es el de si la novela ha muerto, o incluso puede ser sepultada por las nuevas tecnologÃas como Internet. "La novela siempre está en disputa con otros géneros. Yo no soy nada apocalÃptico con el tema de Internet. Valoro muchÃsimo esta nueva circulación de información, pero nunca se habla de que el tiempo de lectura siempre ha sido y será el mismo. Y ésa es la razón por la que va a sobrevivir la novela", apostilla.
Y hay algo más: la literatura siempre tendrá la capacidad de insinuar. En unos tiempos donde lo explÃcito es la mejor moneda de cambio, lo que se dice entre lÃneas cobra mucho mayor interés. Asà lo ve Piglia, quien numerosas veces ha echado mano de este recurso (Respiración artificial): deja la puerta entreabierta, pero no entres en la habitación. Ahora bien, el propio Piglia no reniega de los nuevos tiempos.
Al contrario, para él "la novela gráfica y los blogs, fotoblogs, etc., están renovando la literatura. Queda por ver si se produce algún cambio en la forma de narrar. TodavÃa nos falta un nuevo Joyce", finaliza.Â
5 Comentarios
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Lean "Respiración artificial". Un novelón.
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Este escritor ha tenido en Argentina diversas acusaciones por plagio y trampas en concursos literarios. Juicios que ha perdido. ¿De qué innovación me hablan?
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Nadie le preguntó cómo ganó un premio por Plata Quemada cuando esta novela no se habÃa presentado a concurso? Editorial Planeta y quien la dirigÃa en Argentina ahora vive en Barcelona y es agente de este mentecato de prosa brillante.
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La Justicia argentina emitió un fallo sin precedentes en la historia de la literatura argentina, policial y no tanto, lo que generó un género muy atractivo para condenar a los impostores que usan a Borges como escudo de su mediocridad
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Un escritor estupendo, y de una ética y dignidad notables. Es una pena que entre los comentaristas ya aparezcan personajes de la calaña de Nielsen, y el otro acólico que quiere decir una agudeza sobre la prosa de Piglia, y le sale una estupidez.

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