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La Academia acata la revisión del diccionario

La institución reconoce errores en varias entradas de su 'Diccionario Biográfico'. El director, Gonzalo Anes, dice que los textos se ampliarán en próximas ediciones

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La Junta de Gobierno de la Real Academia de la Historia (RAH) admitió ayer que el Diccionario Biográfico Español necesita 'una revisión historiográfica y editorial', después de que Público revelara el pasado sábado que varias entradas de la obra tenían una marcada ideología franquista. La obra ha sido financiada con una subvención pública del Ministerio de Educación de 5,8 millones de euros.

Las modificaciones del diccionario, según un comunicado filtrado ayer a algunos medios de comunicación, son 'susceptibles de ser incorporadas de manera rápida a la edición digital y a ulteriores ediciones en papel'.

Cañizares afirma que el texto es 'muy objetivo' y 'los datos son los que son'

Esta posición no será efectiva 'hasta que mañana [por hoy] se apruebe en el pleno de la Academia', declaró ayer a este periódico el director de la institución, Gonzalo Anes. Las revisiones no supondrían, según Anes, una modificación de los textos originales, sino el añadido de 'las consideraciones que la RAH considere oportunas'.

En los planes de la Real Academia no está, por tanto, la retirada de la primera edición del diccionario (1.000 ejemplares de los primeros 25 tomos), algo que ha sido solicitado durante la última semana desde numerosos estamentos de la política, la cultura y la universidad, así como desde el asociacionismo vinculado a la memoria histórica.

La Academia no acepta, en una parte del comunicado, que ha cometido errores y se excusa en la dificultad de hacer el perfil de personajes próximos en el tiempo: 'En los últimos días han surgido críticas legítimas sobre aspectos de algunas entradas concretas de figuras que, por su proximidad histórica y papel desempeñado, generan inevitablemente un debate intenso entre los expertos y en la sociedad en general'. A continuación sí reconoce que hay 'un subconjunto de entradas' que encesitan 'una revisión historiográfica y editorial'.

'La labor de censura no se ejerce en esta casa', dijo ayer Gonzalo Anes

Esta postura no parece ser compartida por algunos académicos, como el cardenal Antonio Cañizares, que anoche, preguntado por Público, realizó una encendida defensa de la obra tras una conferencia en el Club Siglo XXI.

A su juicio, el diccionario 'es muy objetivo, expone datos, y los datos son los que son'. Cañizares insistió en que la obra 'no interpreta los datos' y se posicionó al lado de sus compañeros de la Academia. 'Estoy con los autores', sentenció antes de recibir un cerrado aplauso por parte de un auditorio repleto de responsables de la jerarquía católica, informa Anna Flotats. Un poco antes, en su conferencia, los exministros del PP Federico Trillo y Ángel Acebes siguieron atentamente su intervención.

Un académico revela que a un autor se le rehicieron todas las entradas

La oleada de denuncias sobre el diccionario, que no comparte Cañizares, responde al sesgo franquista de varias entradas del diccionario, empezando por la del propio Francisco Franco, una hagiografía en la que no se menciona la palabra dictador y que le presenta como un militar valeroso que 'montó un régimen autoritario, pero no totalitario'.

Asimismo, el diccionario denomina 'dictatorial' al Gobierno de Juan Negrín y recupera palabras como 'cruzada' o 'guerra de liberación' para recordar la Guerra Civil. 'Puede haber, sin duda, un subconjunto de entradas que necesiten, a la vista del debate, una revisión historiográfica y editorial', añade la RAH en su comunicado.

Uno de los aspectos más criticados ha sido la metodología empleada para la elaboración del diccionario, denunciada por su escaso rigor científico desde la comunidad de historiadores. En el comunicado de ayer, la institución se intenta justificar: 'Se optó por los principios de libertad intelectual y de responsabilidad de los autores, así como por un pluralismo que recogiera distintas sensibilidades'. De esta forma, la RAH no sometió las biografías a un exhaustivo proceso de revisión, como se hizo en el prestigioso Diccionario Biográfico Nacional de Oxford. 'La labor de censura no se ejerce en esta casa', alegaba ayer Anes.

Sin embargo, lo que no se hizo con Franco sí se hizo con otros personajes. Un académico reconocía ayer a este periódico que 'a un autor de Historia Antigua se le rehicieron todas las entradas porque contenían datos erróneos'. 'No lo he leído, pero si a la Guerra Civil se le llama cruzada, también me parece mal, que la quiten', añadió este académico. El resultado de las biografías quedaba a expensas, por lo tanto, de la objetividad de cada uno de los autores.

En ningún punto del escrito de la RAH se hace referencia al convenio que firmó en 1999 con el Ministerio de Educación, donde se establecía la obra deberá 'dar una versión ecuánime' de los personajes e incluir 'los elogios y críticas que pudieran haber suscitado'. Sin embargo, muchas de las entradas sobre figuras vinculadas al franquismo son panegíricos sin rigor alguno.

La RAH justificó sus errores, otra vez, apuntando a los biógrafos: 'Las biografías se deben a sus autores. La Academia no ha querido modificarlas, aunque, a veces, hubiese discrepancias'.

Desde la RAE también llovieron críticas ayer. El académico Víctor García de la Concha afirmó que 'es una pena que una obra tan monumental se quede tachada por biografías que son un error, que son desafortunadas', informa Paula Corroto.

1998 Aznar visita la academia

El entonces presidente del Gobierno responde a la llamada de Gonzalo Anes y, tras visitar la RAH, le promete una subvención para el diccionario.

1999 Rajoy estampa la firma

En julio de 1999, el ministro de Educación, Mariano Rajoy, concede a la RAH cien millones de pesetas al año durante ocho ejercicios para hacer la obra. En total, 4,8 millones de euros.

2007 Cinco prórrogas más

Desde 2007, el Gobierno socialista ha prorrogado la ayuda a la RAH con 200.000 euros anuales.

2011 El balance: 5,8 millones

El diccionario, que incluye más de 40.000 biografías en 50 tomos, le ha costado al erario público 5,8 millones de euros.