Publicado: 24.09.2015 20:09 |Actualizado: 25.09.2015 07:00

"El activismo es bueno para la salud"

Pere Joan Ventura dibuja el mapa de los movimientos sociales surgidos a raíz del 15-M en España en la película documental “No estamos solos”, una producción de Gran Wyoming y Pere Portabella, presente en la Sección Oficial del Festival de San Sebastián

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no estamos solos

Un instante de la nueva película de Pere Joan Ventura.

SAN SEBASTIÁN.- “El activismo es bueno para la salud”. Un hombre mayor que hace no mucho apenas podía caminar, recorre ahora unos cuantos kilómetros en las manifestaciones con sus compañeros los yayoflautas. La vuelta a la vida de algunos de estos ancianos que quisieron “ayudar a los jóvenes del 15-M” es una de las cosas que más ha “impresionado” a Pere Joan Ventura, director de la película documental “No estamos solos”, último título español en la Sección Oficial del Festival de San Sebastián.
Fuera de competición, en proyecciones especiales, la película –una producción de Gran Wyoming y Pere Portabella- dibuja el mapa de los movimientos sociales surgidos en este país a raíz del 15-M. “Rodada durante 2014, retrata la fuerza y la imaginación de estos movimientos para denunciar la degradación de la democracia. Una etapa de rebelión espontánea que marcará, sin duda, el futuro de la vida política en nuestro país”.



De Barcelona a Sevilla

Con el testimonio del historiador Josef Fontana como hilo conductor, el director propone un viaje en el que se van descubriendo colectivos y plataformas más o menos organizados de Madrid, Barcelona, Valencia, Gijón, y Sevilla, y con los que se inició la lucha para exigir un cambio radical en la forma de hacer política.

Marea Blanca, Marea Verde, La PAH (Plataforma afectados por la hipoteca), FLO 6x8, yayoflautas, la Solfónica y las comadres de Gijón y mujeres de Barredos son los nombres de los protagonistas principales de esta película, en la que Pere Joan Ventura ha querido subrayar los altos niveles de creatividad con los que trabajan muchos de estos colectivos y con los que marcan el gran punto de diferencia respecto de los movimientos nacidos durante el franquismo.

Una película musical

“Desde la humildad, podría decir que esta es casi una película musical”, dice el director, que comienza su viaje con los miembros de la Solfónica ensayando. “Hubo un momento en que se dio por finiquitado el 15-M, pero lo cierto es que todo son referencias a lo que ocurrió entonces. La gente empezó a moverse y ahora parece que todo el mundo canta. Los movimientos del fin del franquismo no tenían ese componente, fue mucho más dramático”.

Mucho menos lúdico hubiera resultado, por cierto, el rodaje de este documental solo un tiempo después con la Ley Mordaza en acción. “Con esa ley parece que queramos volver a lo de antes, a aquellos tiempos del franquismo. Si esta película la hubiéramos rodado ahora, sería un delito. Es una involución y con ello se quiere frenar lo que está en la calle”.

La fuerza de la gente

“Por todas partes se intenta fomentar el individualismo”, añade el director, que coloca a los medios de comunicación en el mismo lado que a los políticos y los identifica como “el penúltimo muro de contención”. Frente a todos ellos están los ciudadanos, sobre todo cuando se encuentran organizados en plataformas y colectivos como los que él retrata en su película. “La gente no es consciente de la fuerza que tenemos”.

“La película es un canto al activismo. Hay que actuar, no quedarse en casa”, afirma Pere Joan Ventura, que explica que uno de los objetivos de este trabajo, “No estamos solos”, es el de llegar a una mayoría silenciosa, “gente que desconoce todos estos movimientos y que se van a sorprender mucho al verlos”.

Efecto contagio

También reconoce el director que le gustaría conseguir con el documental un efecto contagio. “Espero que la película sea una manera de contribuir a que cambien las cosas. Vivimos una situación complicada, pero ahí están los cambios en muchos ayuntamientos y ahora se trata de cambiar los hábitos. Yo confío en la gente. Las cosas pueden cambiar. Creo que los políticos han sido desbordados por la solidaridad de la gente”.

Las acciones de las diferentes mareas y plataformas han sido, en palabras de Pere Joan Ventura, “espectaculares”, tanto que abren un espacio clarísimo a la esperanza. “Sí, se puede estar esperanzado. Además, se ha demostrado que el activismo es bueno para la salud…” Y beneficioso para la convivencia y la solidaridad, la tolerancia… “Un día, en una manifestación, había un hombre en una silla de ruedas que no podía llevar el ritmo, se iba quedando atrás. Cuando el resto se dio cuenta, le dejaron pasar delante. Él marcaba el ritmo, nadie se quedaba en desventaja”.