Público
Público

Adele hereda el trono del pop en el velatorio de los Grammy

La cantante británica se corona como la voz del año tras llevarse seis galardones en una ceremonia que rindió tributo a Whitney Houston, fallecida la noche anterior. Amy Winehouse y Etta James también recibieron sendos homen

ISABEL PIQUER

Adele y Whitney Houston protagonizaron en la noche del domingo la 54 edición de los premios Grammy. La primera, por triunfar y llevarse seis galardones, entre ellos los de mejor canción, Rolling In The Deep, y mejor álbum, 21. La segunda, por aparecer muerta en trágicas circunstancias el día anterior, en su suite del hotel Beverly Hilton.

La desaparición de la diva del pop supuso un tremendo quebradero de cabeza para los organizadores de la velada. Al final la ecuación se resolvió con un homenaje de Jennifer Hudson, que cantó el emblemático I Will Always Love You, una melodía que escribió e interpretó Dolly Parton en 1973 y que luego se incluyó en la banda sonora de El guardaespaldas. Hudson, sin llegar a las cimas vocales de Houston, consiguió resumir la emoción causada por la muerte de la intérprete a los 48 años.

Los otros grandes galardonados de la noche fueron Foo Fighters

'Esta noche nos preguntamos cómo podemos hablar de este momento, de este día', dijo el maestro de ceremonias LL Cool J al empezar la retransmisión de la gala. 'No hay forma de evitar el tema: tenemos una muerte en la familia', añadió el rapero, antes de pedir una oración por la cantante desaparecida: 'Whitney, siempre te querremos'.

La muerte de Houston no consiguió empañar del todo la 'fiesta más importante de la música', como los Grammy se autodefinen, una mezcla de estilos e intérpretes no siempre armoniosa, dictada en gran parte por los gustos del mercado y las expectativas, siempre fallidas, de audiencia.

'Hay una hermosa banda de mujeres en el cielo', dijo el padre de Amy

Fue, como estaba previsto, la gran noche de Adele (Adele Laurie Blue Adkins, nacida en Tottenham, al norte de Londres), la cantante británica difícilmente clasificable, que a sus 23 años se llevó los seis premios a los que estaba nominada. Con un vestido extremadamente conservador, de señora bien de los años sesenta, Adele usó todos los matices de su voz para entonar su gran éxito Rolling In The Deep. Era su primera aparición en escena desde que se operara de la garganta tras una hemorragia que el año pasado le obligó a cancelar parte de su gira. Entre sollozos, al recoger su último Grammy, Adele recordó que 'una relación desastrosa' era el origen del álbum.

También se llevó otros tres gramófonos por la mejor actuación solista en pop con Someone Like You, mejor álbum vocal pop con 21, y mejor vídeo musical de corta duración. 'Todo lo de la operación fue un poco traumático pero estar en silencio en un mundo tan ruidoso fue realmente una bendición del cielo. Gracias a dios mi voz se curó', comentó Adele a la prensa al término de la gala.

Los otros grandes galardonados de la noche fueron Foo Fighters, que lograron cinco galardones y dominaron en las categorías de rock; Kanye West, que obtuvo cuatro premios en rap (y no asistió a la ceremonia); y DJ Skrillex, que se alzó con tres premios de música dance.

En las categorías latinas, entregadas en la ceremonia previa a la gala televisada por la cadena CBS (sólo se entregaron en pantalla diez de los 78 Grammy), el grupo Maná se llevó el premio de mejor álbum latino de pop, rock y urbano con Drama y Luz, Pepe Aguilar triunfó con Bicentenario como mejor álbum de regional mexicano y Los Tigres del Norte ganaron en la categoría de mejor álbum norteño.

Como era de esperar, hubo actuaciones para todos los gustos. Bruce Springsteen abrió la velada con We Take Care of Our Own, una canción protesta a favor de los desfavorecidos, los que más han sufrido la crisis económica. Springsteen también tuvo una breve mención a Houston al hablar de 'nuestra hermana caída'. Le siguió el muy energético Bruno Mars con un peinado casi tan voluminoso como el de Alicia Keys, que interpretó junto con Bonnie Raitt Sunday Kind of Love, en honor a la recientemente fallecida Etta James.

Tonny Bennett, que cada vez tiene menos voz, se llevó un Grammy por Body and Soul, su dueto con Amy Winehouse, que murió de sobre-dosis de alcohol el verano pasado. Le acompañaron los padres de la cantante, Mitch and Janis. 'Dios bendiga a Whitney Houston, Etta James y Amy Winehouse. Hay una hermosa banda de mujeres en el cielo', comentó Mitch Winehouse.

En un dúo inesperado, Rihanna cantó con el líder de Coldplay y marido de Gwyneth Paltrow, Chris Martin. Momentos más tarde, Stevie Wonder sacó la armónica y durante un par de segundos entusiasmó a la multitud antes de presentar a Paul McCartney. 'Te queremos Withney Houston', dijo Wonder. El antiguo Beatle, rodeado de violines, entonó un nuevo tema My Valentine, dos días antes de la fiesta de los enamorados. Otro tributo nostálgico, los Beach Boys, que a su venerable edad, interpretaron su gran éxito Wouldn't It Be Nice.

El momento de exceso fue para Nicki Minaj, que interpretó Roman Holiday como una parodia de El exorcista, con cadenas y bailarines vestidos de curas. Este año no tocó Lady Gaga, sentadita en la audiencia, con un atuendo que incluía una especie de rejilla en la cabeza.

¿Te ha resultado interesante esta noticia?