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Agatha Christie vuelve al lugar del crimen

Torquay, la localidad del sur de Inglaterra donde vivió y ambientó sus novelas, celebra en septiembre el 120 aniversario del nacimiento de la escritora más vendida

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La estancia está vacía. Es el sótano de una casita-embarcadero, donde antiguamente se guardaban piraguas. Ahora no hay nada, sólo una luz tenue y olor a humedad. Pero Betiel y Emmanuela, dos treintañeras de Eritrea que trabajan en Londres, están absortas, con cara iluminada, mientras contemplan... ¿Nada? Lo que visualizan no está a la vista de cualquiera. 'Aquí es donde matan a Marlene Tucker en El templete de Nasse-House. En principio iba a ser un juego en una fiesta, pero luego la matan realmente. Hércules Poirot descubre el cuerpo', relata Betiel.

Por un estrecho camino entre árboles y matorrales que circula paralelo al río Dart, se llega a Greenway House, la casa donde Agatha Christie pasaba sus vacaciones, reabierta al público desde el año pasado como Museo de la reina del crimen. Allí no solía escribir, pero sí le sirvió de escenario para algunas de sus novelas más famosas, lo que la convierte en uno de los destinos de peregrinación favoritos de sus lectores más devotos. Este septiembre, del 12 al 19, será uno de los escenarios más concurridos del Festival Agatha Christie, que se lleva a cabo cada año en la zona, pero que esta edición desplegará un programa especial con motivo de la celebración del 120 aniversario del nacimiento de la escritora.

Entre 1930 y 1940 publicó 24 libros y comenzó a escribir novelas románticas

La riviera inglesa se transformará en una gran libro de Agatha Christie, a medio camino entre la ficción y la autobiografía. La autora, que nació en Torquay el 15 de septiembre de 1890, vivió allí la mayor parte de su vida y se sirvió de su entorno más inmediato para recrear las misteriosas historias protagonizadas por Hércules Poirot y miss Marple. Empezando por el tren a vapor en el que Poirot desentrañó la clave del asesino del abecedario en The ABC murders (traducido al español con el desafortunado título de El misterio de la guía de ferrocarriles), que todavía hoy llega hasta Churston, donde se cometió el último de los asesinatos en la novela, y que será escenario de dos funciones teatrales a lo largo del festival.

El evento estará apadrinado por Mathew Prichard, nieto de la escritora, que cada año viaja a Torquay en septiembre. Los herederos de Christie cuidan con mimo el millonario legado de la autora (es la escritora que más libros ha vendido después de Shakespeare y todavía despacha cuatro millones de ejemplares al año). No permiten, por ejemplo, que se levanten estatuas ni se realicen bustos con su imagen. Por ahora, sólo hay dos: una en el centro de Torquay, justo enfrente de la tienda con su memorabilia, y otra en Tenerife, donde Christie se refugió en 1927 para superar una fuerte crisis emocional tras haber sido abandonada por su primer marido.

El tren a vapor de ‘The A.B.C. Muders’ todavía circula desde Torquay hasta Churston

La infidelidad de su esposo fue el momento más duro de su vida. Además, coincidió el mismo año en que se había muerto su madre, a la que estaba muy unida. Tras estos acontecimientos, se escapó de su casa dejando una nota a su secretaria y la encontraron 11 días más tarde en un hotel de Harrogate. No se acordaba de nada de lo que había pasado en ese lapso de tiempo y los médicos le diagnosticaron amnesia. Fue entonces cuando se trasladó a Tenerife junto a su hija Rosalind.

Su otro refugio fue la casa de verano, que estuvo ocupada por militares norteamericanos durante la II Guerra Mundial (en una de sus paredes se puede ver aún una pintura dibujada por los propios soldados). En ella todavía se conserva su mobiliario original, parte del cual procedía de países como Turquía o Irak. Su segundo marido, Max Mallowan, era un arqueólogo que viajaba con asiduidad a Oriente. Christie le acompañaba y trabajaba con su máquina de escribir portátil, que también se puede contemplar todavía en la casa. De esa época procede una novela como Asesinato en el Orient Express, publicada el 1 de enero de 1934.

Christie y Mallowan se casaron en 1930, lo que supuso una revolución en la carrera literaria de la ya por entonces prestigiosa escritora. Además de publicar 24 novelas sólo en la década de los treinta, escribió sus primeros libros románticos bajo el pseudónimo de Mary Westmacott. Con el inicio de la guerra, Christie trabajó en el hospital universitario, donde entró en contacto con otra de sus grandes aficiones: la química. De joven, iba para pianista, pero la farmacia se cruzó en su camino, gracias a la cual conoció todo tipo de plantas venenosas que más tarde empleó en sus novelas como arma del crimen.

Los herederos de Agatha no permiten que se realicen estatuas ni bustos con su imagen

A las afueras de Torquay, en Torre Abey, la horticultora Alison Marshallha creado todo un jardín de plantas venenosas con los ejemplares utilizados por Agatha Christie. 'Me propusieron el proyecto y en mes y medio me leí todos los libros en los que se emplea el veneno como arma mortífera. Era el método favorito de Agatha para sus asesinatos: en la mitad de sus novelas, alguien muere envenenado', explica Marshall. En El truco de los espejos, publicada en 1952, uno de los personajes deja clara la predilección de la escritora por este tipo de muertes: 'El veneno cuenta con un atractivo especial. No tiene la crudeza de la bala del revólver'.

A pocos metros de allí está el Grand Hotel, inicio de la conocida como Milla de Agatha Christie, que recorre las calles principales de Torquay. En los victorianos Jardines de la Princesa, Agatha Christie pasó muchas tardes en su juventud, especialmente en la época en que estuvo casada con su primer marido. Por sus caminos practicaba uno de sus deportes favoritos (el patinaje) y en uno de sus bancos situó a Alexander Cust, el personaje que narra The ABC murders.

Cerca de los jardines se levanta con elegancia eduardiana The Pavillion, que en la época de Christie fue una sala de conciertos. La escritora era muy aficionada a la música clásica (tras la II Guerra Mundial, viajaba a Austria y Alemania sólo para asistir conciertos), al igual que su primer marido, quien le propuso matrimonio después de asistir a un recital con obras de Wagner en The Pavillion. Enfrente se encuentra el busto de la autora, inaugurado el 15 de septiembre de 1990 durante su centenario.

La riviera inglesa se transformará en una gran novela de Agatha Christie

El Yacht Club era frecuentado por su padre antes de morir a los 55 años, cuando la escritora tenía sólo 11. Christie acudía allí para jugar a las cartas y bañarse en una pequeña cala situada enfrente, Beacon Cove. De niña estuvo a punto de ahogarse y fue rescatada por uno de los marineros que vigilaban con prismáticos desde el Yacht Club. 'Hay gente que dice que cuando estás a punto de morir, escuchas una música maravillosa. Yo sólo pensaba que no podía respirar y que me sacaran de allí cuanto antes', dijo en una ocasión recordando el mal trago.

Justo encima de Beach Cove, dominando la bahía, se levanta el hotel Imperial, el antiguo Majestic que Hércules Poirot frecuentaba en sus vacaciones. Es uno de los escenarios de Peligro inminente, la novela publicada en 1932, en la que Poirot sospecha que alguien quiere matar a la joven Nick Buckley después de que sufra tres accidentes en pocos días. El hotel Imperial, que conserva su estilo clásico, también aparece en la parte final del relato Un asesinato dormido: miss Marple explica la solución del crimen en la terraza.Desde esa terraza se contempla una espectacular vista de la bahía de Torquay, pero la pareja que ocupa una de las mesas prefiere mirar hacia la galería acristalada del hotel. No se dirigen palabra y no se sabe muy bien qué miran. Quizás está pasando algo por sus mentes...