Publicado: 23.02.2012 06:16 |Actualizado: 23.02.2012 06:16

Ahora sí: Franco fue un dictador

Prestigiosos historiadores como Ángel Viñas, Paul Preston o Julián Casanova lanzarán en abril 'En el combate por la Historia', un 'contradiccionario' para responder a la visión revisionista del '

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No se trata de una cuestión de orgullo, sino de rigor profesional. Un historiador debe contar la historia para iluminarla, pero también estar al acecho de quienes quieren oscurecerla con visiones interesadas o directamente erróneas. El santo revisionismo. Y el Diccionario Biográfico Español de la Real Academia de la Historia (RAH) era una mancha demasiado grande y gruesa para aquellos historiadores que, por encima de todo, aman su profesión. "Hemos tragado mucho polvo, pateado muchos archivos y gastado mucho dinero para permanecer impasibles ante el Diccionario Biográfico, que es una provocación a la Historia, a los historiadores y a la sociedad española", declaró ayer a Público Ángel Viñas, coordinador de En el combate por la Historia, un "contradiccionario" elaborado por 33 expertos en el periodo 1931-1975 que viene a arreglar el desaguisado histórico provocado por la RAH el año pasado.

Viñas recibió este mismo lunes el último texto de la obra, que publicará a mediados del mes de abril la editorial Pasado & Presente. En poco más de medio año, han armado un libro de mil páginas llamado a convertirse en la obra de referencia del periodo que cubre la II República, la Guerra Civil y el franquismo. "Los historiadores tenían ganas, supongo que por el cabreo con la Academia", relató el editor, Gonzalo Pontón. "Es difícil poner a trabajar a los grandes de la Historia en este país y que reaccionen con tanta rapidez y cumplan con los plazos como lo han hecho", añadió.

No son precisamente gente con mucho tiempo libre, pero el reto de devolver las aguas del siglo XX español a su cauce motivó especialmente a firmas como Julián Casanova, Enrique Moradiellos, Josep Fontana, Antonio Elorza, Julio Aróstegui, José Carlos Mainer o Carlos Barciela. "Los que escriben aquí son los mayores expertos en su tema, o como mínimo gente muy avanzada y al tanto de las últimas investigaciones", dice Ángel Viñas.

Y para bajar a Franco del altar al que le subió Luis Suárez (un medievalista que fue amigo personal del dictador y en la actualidad preside la Hermandad del Valle de los Caídos), Ángel Viñas eligió al que se considera el mayor experto en su figura, Paul Preston. Por si a alguien le asaltaban las dudas a estas alturas de la partida: el dictador vuelve a ser un dictador.

La vida de En el combate por la Historia comienza el día que Público reveló que el Diccionario Biográfico de la RAH, subvencionado con 5,8 millones de euros, decía que Negrín era un dictador y que Franco era un valeroso militar que "montó un régimen autoritario, no totalitario". Aquello hizo daño a la vista del editor Gonzalo Pontón: "Toda la mierda del Diccionario me cabreó muchísimo y decidí que había que hacer algo sólido, científicamente irreprochable. Esa misma noche me senté a la mesa y pensé 50 voces para un nuevo diccionario. Franco, Azaña, Negrín, Golpe de Estado, Guerra Civil... y a la derecha iba escribiendo los grandes especialistas en cada tema".

Pontón encargó la coordinación del contradiccionario a Ángel Viñas, que en julio dirigió un curso de verano en El Escorial en el que se analizó a fondo la falta de rigor histórico de la obra de la RAH. "Muchas entradas eran infectas. Examinamos aleatoriamente un centenar de ellas, que estaban llenas de errores de principiante. Esto es algo que Gonzalo Anes [el presidente de la Real Academia de la Historia] nunca ha reconocido. Siempre recuerdo el mismo ejemplo, aunque hay cientos. Una señora que no conoce nadie, y cuyo nombre no recuerdo, escribe en el Diccionario que Santiago Casares Quiroga fue el último presidente de la República española", denuncia Viñas.

Y recuerda: "Los ocho historiadores que participaron en el curso estaban indignados con la obra porque había errores a punta pala. Trabajé todo el verano en la selección de los temas y los autores siguiendo dos principios: que fueran los mayores expertos en cada periodo y que fueran de diferente procedencia geográfica, ideológica y generacional".

Al historiador no le convenció la idea de hacer un diccionario de biografías y prefirió hacer una división por temáticas: desde la reforma agraria republicana a la política represiva del franquismo, pasando por el exilio, los nacionalismos, la violencia, el Ejército popular... "Ahora bien, para dar en el morro a los señores de la Academia elegí 14 personajes imprescindibles de ese periodo, entre ellos Franco. Porque Luis Suárez miente. Esto no es un ataque personal, es algo constatable, está demostrado. Por mucho que se diga que todo es discutible, no es verdad: técnicamente, legalmente y jurídicamente, el régimen de Franco fue una dictadura de principio a fin", exclama Viñas.

El historiador Julián Casanova se encarga de las entradas referidas al anarquismo. "La idea de fondo era contrarrestar el debate que se había originado por la publicación del Diccionario Biográfico, pero también una excusa para poner al día una serie de conocimientos y nuevos documentos. Se trataba de expresar cómo han avanzado estos temas frente al revisionismo", explicaba ayer a este periódico Casanova.

Ángel Viñas se encontraba ayer terminando un texto de presentación para el libro, en el que relatará las motivaciones que lo han alumbrado. "Explicaré a los lectores la génesis de la obra. Creemos que el Diccionario de la Academia presenta una visión deformada del pasado que hay que rectificar. Si ellos no rectifican, allá ellos, pero los contemporaneístas no podemos dejarlo pasar", revela antes de destacar que en la Real Academia tan solo hay tres especialistas en Historia Contemporánea.

En el epílogo también afina la puntería para alcanzar en el centro de la diana. Viñas ha elaborado junto a Alberto Reig un escrito sobre la pervivencia de los mitos franquistas con un apéndice titulado Residuos y desviaciones franquistas. "Habrá ejemplos concretos, por lo que algunos autores se van a coger un berrinche importante: Suárez, Ricardo de la Cierva, César Vidal...", avanza el historiador.

La obra estará dividida en tres grandes bloques: ocho artículos sobre la Segunda República, 20 sobre la Guerra Civil y 13 sobre el franquismo. No habrá notas a pie de página y el perfil de su lector natural no será el de un especialista. Entre otros temas, Josep Fontana escribirá sobre el Frente Popular, José Carlos Mainer hará un recorrido por la evolución de los intelectuales a lo largo de los tres periodos, Ricardo Robledo abordará la reforma agraria, Enrique Moradiellos se encargará de las políticas de no intervención, José Luis Ledesma y Francisco Espinosa profundizarán en el tema de la violencia y Antonio Elorza hablará de la década de los sesenta.

El título del libro, En el combate por la Historia, se decidió este mismo martes. "Hay que combatir por la Historia científica, basada en documentación y en el estudio riguroso, no como hacen divulgadores de medio pelo como César Vidal", señala Gonzalo Pontón. Tanto Pontón como Viñas creen que el libro se convertirá en una obra referencial en el estudio del siglo XX español. "No hay nada similar en el mercado, ni en España ni fuera. Con esta perspectiva que mezcla diccionario biográfico y eligiendo temas concretos, yo no conozco nada", señala Viñas.

Mientras tanto, una comisión sigue revisando el Diccionario Biográfico Español en la RAH. Nueve meses después de su presentación por los reyes de España, la obra sigue en el almacén. Sin embargo, ya se puede reservar desde la web de la Academia, pese a que el Congreso exigió en julio que no se difundiera hasta que se corrija. El Partido Popular, que votó en contra, no se ha pronunciado.