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"Al Partido Popular no le interesa la lengua valenciana"

Manuel Miralles, uno de los dos miembros fundadores del histórico grupo folk valenciano, habla del adiós de la banda, que puso punto y final el pasado viernes a 38 años de historia

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Hablar de música valenciana es hablar de Al Tall, al igual que hablar de este grupo de folk es hacerlo de la historia de la música valenciana y de sus raíces. El grupo, fundado en 1975 por Manuel Miralles, Vicent Torrent y Miguel Gil -los dos primeros sustentaron el proyecto en sus 38 años de historia, el tercero decidió desligarse de la formación en los años ochenta-, se ha convertido en uno de los máximos exponentes del género y ha sido conocido y reconocido por renovar y dignificar la música tradicional valenciana. El compromiso político también ha sido otra de las señas de identidad de Al Tall, que ha narrado en sus canciones la crónica social de un pueblo y de sus calles. En el recuerdo queda la letra de su canción más emblemática, El Tio de la Canya, la historia de un hombre de comarca que viaja a la ciudad y tiene problemas para hacerse entender por hablar en valenciano. La problemática de la normalización lingüística contada a través del lenguaje del pueblo. El día 18 de este mes pusieron el broche a una carrera impoluta con un concierto que contó con más de 30 músicos invitados en una cita para la historia. Manuel Miralles, uno de los dos miembros fundadores, que ha permanecido durante las casi cuatro décadas de historia de Al Tall, atiende a ‘Público' mediante conversación telefónica.

¿Cómo fue el adiós? Me imagino que muy emotivo...

Fue muy emocionante, la verdad. Teníamos muchos invitados. En general creo que artísticamente estuvo muy bien, pero claro, podía la emoción y eso lo ha superado todo. En ese aspecto ha sido un éxito absoluto.

¿Qué se os pasaba por la cabeza en esos instantes?

En esos momentos cualquier cosa que pasa en el escenario te recuerda a cosas anteriores. Pero al mismo tiempo estábamos satisfechos de verdad, del trabajo que hemos hecho y del reconocimiento que nos ha demostrado la gente.

¿Cuando empezasteis con el proyecto hace ya 38 años os imaginabais la repercusión y el reconocimiento que ibais a conseguir?

No, y además es una sorpresa para nosotros por dos motivos: por la cuestión reivindicativa. Era más o menos evidente que tendríamos más o menos repercusión porque participábamos de la inquietud del momento y de la historia política del momento. Nosotros formábamos parte de la sociedad y por tanto nos interesaba lo que le interesaba a la gente, evidentemente. Pero aparte de eso lo más importante yo creo que fue la repercusión que ha tenido nuestro trabajo en cuanto a la recuperación de la dignidad de la cultura popular, que había estado durante el franquismo siendo muy despreciada y folclorizada. El hecho de que la gente nos reconociera esa historia para nosotros fue muy importante, que lo entendieran. Y que entendieran que eso formaba parte de la recuperación de la nuestra cultura.

¿Por qué ponéis punto final a vuestra carrera ahora? ¿Por dejarla intacta e inmaculada antes de que sea demasiado tarde?

Ese es uno de los motivos más importantes, eso de: ‘Mirad, chicos, hemos llegado hasta aquí, hemos hecho un trabajo muy importante y ya cada uno que haga lo que quiera después'.

¿Cuál ha sido el secreto para mantener el grupo tanto tiempo activo?

Ha habido varios factores. Uno de ellos ha sido que ha habido dos personas, Vicent Torrent y yo, que nos gustaba tanto este asunto y nos respetábamos lo suficiente como para seguir trabajando juntos durante todo este tiempo. Me gustaría pensar que no ha sido fruto de la casualidad sino del interés de los dos y de toda la gente que ha colaborado con nosotros, porque el grupo se ha formado también con todos los músicos que han aportado a Al Tall.

Y la pregunta después del adiós es ¿Y ahora qué?

Vicent quiere escribir cosas, quiere hacer canciones por su cuenta, no para cantar en el escenario, sino hacer aquello que en Al Tall no cabía. Yo también quiero hacer una historia que estoy pensando y montando. La cosa no se acaba aquí.

¿Cómo veis el panorama musical valenciano actual? Se percibe un auge de la música y la cultura en valenciano.

Es cierto. Yo creo que estamos en el momento más rico en cuestión de cantidad de gente que trabaja en la música y sobre todo la calidad. Las dos cosas. Nunca realmente ha habido tantos grupos tan buenos, tantos cantantes tan buenos, tantos instrumentistas tan buenos, haciendo música en valenciano.

¿Con quién te quedarías de la gente que hay ahora?

Te puedo decir y olvidarme de 40 o 50. Pues comenzando por los Obrint Pas, Pau Alabajos, Òscar Briz, Aspencat, Orxata Sound System, me vienen tantos nombres a la cabeza que es imposible y todos son de una categoría excepcional...La Gossa Sorda, El Diluvi ...este de Algemesí, Joansa Maravilla... hay tantos -risas-.

¿Cómo ves el proceso de normalización lingüística en el País Valencià?

También pienso que es el fruto de la escuela en valenciano. Si no fuera por las escuelas y el enseñamiento en valenciano que ha habido en estos momentos no estaríamos así. Eso es evidente. Y el trabajo que ha hecho l'Escola Valenciana, todos los maestros y todos los padres ha sido importantísimo. De ahí la eclosión de esta cantidad de grupos que hay. Yo creo que es por eso. Esta gente que se ha reencontrado con su cultura viva hace música en valenciano y lucha por el valenciano.

¿Me imagino que aún queda bastante por hacer?

En estos momentos hay un gran peligro que sabemos que es la política lingüística del Partido Popular. A esta gente no le interesa esta historia de la lengua, como siempre ha sido. Menos algunos, que puede ser que sí, pero el partido como PP no le interesa.

Contra eso sólo cabe la reivindicación y la lucha, ¿no?