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Alberto García-Alix: "Todavía me fascina el bromuro de plata"

Alberto García-Alix (León, 1956) ha sido galardonado este jueves con el Premio PhotoEspaña 2012 como reconocimiento al "valor artístico" de su obra, de "inigualable estilo".

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A Alberto García-Alix le abruma recibir premios. Cada vez que es distinguido con un galardón siente un “ataque de timidez”. “¿Me merezco este premio?”, se pregunta. Este jueves, García-Alix se ha visto obligado a repetir la pregunta. Ha sido galardonado con el Premio PhotoEspaña 2012 como reconocimiento al 'valor artístico' de su obra, de 'inigualable estilo'. Su timidez, no obstante, no se debe a falta de costumbre. En 1999 fue galardonado con el Premio Nacional de Fotografía. (Ver galería adjunta) .

P: En primer lugar, enhorabuena por el premio PhotoEspaña que reconoce su trayectoria. La primera pregunta es casi obligada. ¿Qué se siente al recibir un Premio que en años anteriores ha recaído en artistas como Robert Frank, Thomas Ruff o Graciela Iturralde?

R: Me siento muy halagado aunque cuando me conceden un premio lo primero que siento es timidez y me pregunto si yo me lo merezco o no. Es un ataque de timidez, pero obviamente me siento muy halagado también. Llevo muchos años haciendo fotos y este premio significa un reconocimiento a toda la carrera.

P: Cuando se pregunta si merece el premio, ¿qué se responde?

R: Nunca me respondo. Más que responderme a la pregunta es una timidez escénica y las dudas habituales ante el reconocimiento.
Usted principalmente ha hecho retrato. (Ver galería adjunta) .

P: ¿Cuándo se planta delante del modelo cómo enfoca la fotografía?

R: Lo primero que hago es pararme a reflexionar ante el modelo sobre lo que estoy viendo, sobre la persona que estoy intentando retratar. Cualquier fotografía es un proceso de búsqueda, un camino hacia la fotografía deseada. Pero no intento transmitir nada. Busco emocionarme a través de lo que estoy mirando. Pero no comienzo el proceso desde el interrogante habitual de qué quiero transmitir. Empiezo a pensar cuando miro por la cámara. Ni siquiera cuando miro con mis propios ojos. Cuando cojo la cámara y me meto dentro es el momento en el que, verdaderamente, empiezo a mirar y a pensar. Sus modelos no suelen ser modelos al uso. Siempre tienen un toque característico. 

P: ¿Cómo los elige y qué relación tiene con ellos?

R: Mis modelos suelen ser gente con la que tengo cierta relación, con la que me encuentro. La magia de la fotografía es el encuentro. La vida me los pone enfrente. Normalmente, les  suelo pedir lo que quiero. Les digo que pongan la cara así, los hombros de tal manera, la mirada, la luz, etc., pero sin llegar al límite de estar todo preparado porque aún tengo que coger la cámara y ver qué quiero.

“Con los años todo cambia y la la manera de mirar con la cámara también'

P: Cuando uno recibe un premio a la trayectoria, implica que el que lo recibe lleva ya muchos años haciendo bien su trabajo. ¿Cómo recuerda aquel joven que empezó haciendo fotos por El Rastro?

R: Un hombre enamorado de la fotografía, con una mirada muy ingenua y con muy poco conocimiento. El ojo se educa. Educamos la manera de mirar a través de la cámara. En aquella época no tenía conciencia fotográfica, eso es algo que se aprende muchos años después. Entonces, era más un juego.

P: ¿Y cómo ha evolucionado su fotografía?

R: Es una evolución hacia una obra más abstracta. Una obra más consciente y más madura. No se mira igual con 30 que con 50 años. Todos cambiamos y nuestro ojo también cambia. Miramos con más profundidad. Afecta lo que uno ha vivido, lo que leído, la formación que ha tenido, sus referencias, etc.

“El Photoshop y las nuevas tecnologías pueden robar realidad a la obra”

P: Quería preguntarle también por el papel de las nuevas tecnologías en la fotografía actual. ¿Qué opinión tiene del Photoshop?

R: Yo no lo empleo. Sigo anclado en el analógico y sólo utilizo el digital para hacer vídeo. Tampoco me interesa mucho. Todavía me fascina el bromuro de plata, pero creo que cualquier cámara es un gran cuarto de juguetes. El problema es que Photoshop puede robar la realidad. Primero, porque soy un eterno insatisfecho y eso de volver a mirar lo que hecho para corregirlo no me gusta. Luego que necesito un tempo para poder soñar lo que vi. El tiempo de revelar me permite volver a revivir lo que hice. El móvil de última generación ha puesto la fotografía de moda. En cualquier lado se hace una foto y con el propio móvil se retocan, se arreglan y se suben a Internet.

P: ¿Cree que esta implosión favorece o perjudica a la obra artística?

R: El laboratorio digital falsifica un poco la fotografía. Ya no es sólo lo que uno ve por cámara y revela. Se vuelve a hacer una remirada con el ordenador y su tecnología. Las emociones ya no son sólo la toma. Hay un cambio que se hace evidente. Con todo se puede hacer un gran trabajo, pero todo el mundo hace fotos hoy en día.

P: Que todo el mundo haga fotos, ¿lo valora como algo positivo o negativo?

R: No hay vuelta atrás. El mundo actual con el que vivimos es este. Es cierto que en algunas cosas hemos mejorado. Las cosas se hacen más rápidas, tienen más calidad. Se pierde la vida de la cocina de la fotografía, esa cosa artesanal.