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Álex de la Iglesia se desconecta

El presidente de la Academia de Cine dejará su cargo después de los Goya por su desacuerdo con la 'ley Sinde'

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El pasado 21 de diciembre, mientras el PSOE buscaba a contrarreloj un apoyo a la ley Sinde que finalmente no llegó, el presidente de la Academia de Cine, Álex de la Iglesia, entraba en antena en la cadena Ser para defender con vehemencia la aprobación del texto al grito de 'salvad esta votación'. Al salir de la emisora siguió tuiteando de forma frenética, tanto que cuando este periódico le llamó para tomarle una declaración, De la Iglesia respondió: 'Siento no poder atenderte, pero ahora mismo el debate está en internet y tengo que contestar a 4.000 personas'.

Ayer, un mes más tarde, De la Iglesia anunciaba que tras la gala de los Goya dimitirá por su desacuerdo con la enmienda que el lunes salvó la ley Sinde en el Senado. El cineasta envió ayer por la mañana a este periódico una carta titulada Aprender a encajar para comunicar la decisión: 'Lo coherente es dejarlo. Acabaré lo que he empezado, eso sí, no quiero decepcionar a los compañeros de profesión, y prometo no empañar la ceremonia [de los Goya] con este asunto. El debate continuará, pero en un lugar adecuado. Después de la gala, dimito como presidente'.

Ángeles González-Sinde le pide que 'siga trabajando para la Academia'

Ya lo había dejado claro la misma noche del acuerdo entre PP, PSOE y CiU: 'El PP ha enfangado una cosa de por sí enfangada. Lo hemos intentando, y no ha habido respuesta. Cero. Han pactado una ley que no conviene a nadie. ¿Dos intervenciones judiciales? Desastre'.

Su anuncio fue seguido por una avalancha de peticiones desde todos los ámbitos y sectores para que siguiera en su puesto. Empezando por la ministra Sinde, que le pidió que reconsidere su dimisión y 'siga trabajando para la Academia', y terminando por compañeros de profesión como José Luis Cuerda, Agustí Villaronga y Gerardo Herrero.

El director mantuvo al menos tres reuniones con expertos de la red

Desde el propio Partido Socialista también se instó al cineasta a seguir en el cargo: 'Me gustaría que se uniera a esa reflexión de futuro que tenemos que hacer entre todos. Álex de la Iglesia tiene mucho que decir y queremos que siga estando para que pueda decir lo que tiene que decir', afirmó Carmela Silva. El lunes, De la Iglesia ya le había dicho al PSOE lo que pensaba a través de Twitter: 'No estoy de acuerdo en la manera en que habéis planteado esto. No dialogáis en la red. No es mi trabajo, debería ser el vuestro'.

¿Qué había ocurrido? ¿Cómo se explica un cambio de postura tan radical? En sólo un mes, De la Iglesia pasó de decir una cosa a decir la contraria. El motivo no es otro que la serie de reuniones que ha mantenido con los expertos en internet que se oponen a la ley. 'De pronto descubrí que había muchos puntos en común. Nadie estaba a favor del todo gratis, estaban de acuerdo en reconocer los derechos (y obligaciones) del autor frente a su obra, y a todos les parecía correcto buscar una manera ágil y eficaz de hacerlo. Yo, por mi parte, reconocí que el modelo de mercado necesitaba ser ampliado y corregido, que la oferta legal no era suficiente, y que compartir archivos con libertad era algo inamovible y deseado por todos', escribió De la Iglesia.

En su aventura de cruzar a la otra orilla, De la Iglesia estuvo apoyado en todo momento por Pedro Pérez, presidente de los productores de cine (Fapae), que ayer aseguraba a Público desde Miami: 'Voy a intentar por todos los medios posibles que siga al frente de la Academia. Álex ha hecho algo importantísimo: sacar la Academia de Cine a la calle, reducir la gran distancia que había entre el cine español y los espectadores españoles'.

De la Iglesia: 'Lo coherente es dejarlo, después de la gala, dimito'

Al menos tres reuniones cambiaron la forma de ver las cosas del director. La primera, de sobra conocida porque al cineasta se le escapó al anunciarla en Twitter ('algunos que también estaban convocados no fueron por la prensa', dijo hace unos días), se produjo el día 30 de diciembre en la Academia de Cine. 'Conocí a David Bravo, a Julio Alonso, a Josep Jover, a Francisco George, del Partido Pirata; a David Maeztu, hablé con Enrique Dans, y muchísimos más, por Twitter. Teniendo posturas absolutamente divergentes, el diálogo era fluido y sobre todo, constante. Soy un tipo con el genio fácil y dado a la respuesta rápida y poco meditada. Esta gente me dio una lección', detalló ayer De la Iglesia.

Las otras dos reuniones se produjeron en un hotel el 12 y 16 de enero. Según el abogado Josep Jover, uno de los asistentes, 'se parecía más a una reunión de amigos que a una reunión de trabajo'. Y desde luego, no tenían nada de secreto. Todos estaban conectados a Twitter y mandaban y recibían mensajes a los usuarios que se conectaban. Incluso, crearon una lista, 'Reunión academia de cine', tan pública que cualquiera puede seguirla y ver los asistentes. A ellas asistieron también empresarios de internet como Eudald Domenech, Ángel Badía y Juan Carlos Tous.

Los encuentros se basaron en los nuevos modelos de negocio del cine en internet. Según Jover, Álex de la Iglesia recalcó que para Los crímenes de Oxford tuvo 'ocho millones de presupuesto y para la última sólo tres', mientras Pedro Pérez subrayaba que 'en estos momentos no es negocio hacer cine en España'.

Uno de los puntos centrales que se abordaron fue el de que sólo las películas en cartel tienen descargas. A partir de ahí, se vio que el estreno en internet tenía que situarse lo más cerca posible del estreno en salas. De la Iglesia entendió que la tecnología tenía que ser su cómplice. 'Tanto él como Pedro Pérez adoptaron una postura inteligente. No vencerán a la tecnología, así que la utilizarán para hacer más negocio', apuntó Josep Jover.

La dimisión del cineasta provocó una reacción de simpatía hacia él de grandes proporciones en internet. El mismo Santiago Segura afirmaba en su Twitter, medio en serio medio en broma, que 'si Álex dimite de la Presidencia de la Academia, yo como miembro también dimito'. En Twitter se creaba un grupo pidiendo el nombramiento de De la Iglesia como ministro de Cultura.

En la otra orilla del río, la plataforma Actuable reunía más de 5.000 firmas exigiendo la dimisión de Ángeles González-Sinde por haber promovido una ley que no convenció completamente ni siquiera a la SGAE. Como dice De la Iglesia en su carta, Sinde tendrá que aprender a encajar: 'La cosa fluye y las ideas entran'.