Publicado: 11.09.2016 08:32 |Actualizado: 11.09.2016 08:32

Antonio de la Torre: "Por salud democrática, ya necesitamos una presidenta en España"

Uno de los actores más reconocidos de nuestro cine aprovecha su popularidad para decir lo que millones de españoles piensan. Recién llegado de Venecia con ‘Tarde para la ira’, en la cumbre de la fama, ‘pasa’ de cómo afecte a su imagen y suelta todo aquello en lo que cree.

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Antonio de la Torre, en 'Tarde para la ira'.

Antonio de la Torre, en 'Tarde para la ira'.

MADRID.- Antonio de la Torre, uno de los actores españoles más populares, más apreciados y con más prestigio del cine actual, está muy serio hablando de la crisis, la pobreza, la falta de entendimiento de los políticos, de la cultura… y de repente, en un instante, se ablanda. Ha visto su imagen en enormes carteles en la Gran Vía de Madrid. “Perdona, me he emocionado, ¿quién iba a decir…?” Acaba de volver de Venecia donde él y sus amigos Luis Callejo y el director Raúl Arévalo han recibido los aplausos de la crítica del mundo entero por la ópera prima de este último, ‘Tarde para la ira’.

Toronto con esta película y San Sebastián con ‘Que Dios nos perdone’, el policiaco ambientado en plena crisis que dirige Rodrigo Sorogoyen, son sus siguientes citas. Es curioso, pero este Antonio de la Torre que vive en la cumbre de la fama se parece muchísimo al joven periodista que se buscaba la vida en los primeros noventa. Soy testigo de ello. “Yo también he cobrado en negro, cuando llegué a Madrid tenía un trabajo por el que me pagaban 30.000 pesetas, en negro”.

Por sus orígenes, por su trabajo y tesón, por la carrera que ha llevado y, sobre todo, por su coherencia, Antonio de la Torre no ha contraído el virus que ataca al ego y lo inflama hasta casi la demencia. Y tal vez ello sea, precisamente, una de las claves de la credibilidad que concede a todos sus personajes, sean más o menos extravagantes. Él es un actor excepcional y un hombre normal.



¿Cómo un hombre como usted, comprometido, pacífico… se mete en la piel de un tipo como el de esta película, que quiere venganza, pero no en caliente, sino venganza fría, calculada?

La gran preocupación que tenía con este trabajo era la de dar vida a un tipo que lleva a cabo una venganza en frío e intentar empatizar con el público. Yo trabajé con la idea de que era un tipo normal, que ni siquiera había tenido peleas de joven, que era no violento, un poco naif incluso… De repente le sucede algo terrible y… Es un tío normal, pero es verdad que cuando abres una puerta, a lo mejor ya no la puedes cerrar. Era fundamental que el público le entendiera. Pero la violencia nunca nunca es un camino.

¿Y no cree que lo que está ocurriendo en España, en Europa, en el mundo… está poniendo a muchas personas al borde de la violencia?

La violencia es innata al ser humano, somos el mayor depredador del planeta. Lo que tenemos que hacer es neutralizar eso. ¡La civilización! Siempre he tenido muchas ganas de decir esto: una sola vida es mucho más valiosa que cualquier frontera o cualquier bandera. Y lo que está ocurriendo con los refugiados en Europa es el gran fracaso de la civilización.

La película se llama ‘Tarde para la ira’. Hablemos de ira…

Cuando vemos que algunos ven sufrir y muestran indiferencia, eso es el caldo de cultivo para la ira. La indiferencia y el desprecio generan ira.

La violencia no es el camino, ¿cuál es?

El único camino posible es que algunos renuncien a vengar a sus muertos. Eso para el conflicto de ETA y para el de Palestina e Israel…

¿Y para la ira social?

El conflicto de la ira social se arreglaría si fuera ilegal que la gente pasara hambre, que hubiera una gran labor educativa, que todo el mundo dejara la corrupción…

¿Usted siente ira?

Yo estoy en paz con mi vida, no me caigo mal. Tengo una niña de cinco años y un niño de meses, ellos tienen esa oportunidad. Las cosas cambiarían si los que nos están robando se dieran cuenta de que no merece la pena, si algunos dejaran la indiferencia al ver sufrir a los demás… Hay que cambiar todos esos malos valores.

Antonio de la Torre. NACHO LÓPEZ

Antonio de la Torre. NACHO LÓPEZ

Pero…

Yo tengo una teoría. Mi teoría es que tenemos unos niveles de economía sumergida del 20 a 25%, muy grande, y eso debe aliviar a muchas familias. Sin embargo, con todo el respeto a la gente que está sufriendo la pobreza, lo que me preocupa mucho es la consciencia, que parece que no se puede cambiar, de la tolerancia con la corrupción. Alguna vez, algún político, me ha dicho que no pasa nada, que la gente sigue votando.

Bueno, casi ocho millones de españoles…

Sí, cierto ocho millones les han votado. Pero dos de cada tres españoles han votado otra cosa, y eso son 16 millones.

A estas alturas de negociaciones y tras dos elecciones, ¿no cree que en las conversaciones que se están teniendo hay un exceso de testosterona?

Me gustaría pensar que el entendimiento va a estar por encima de los sexos, aunque… Desde luego, es cierto que ya necesitamos una presidenta, por la salud democrática de España.

Usted mostró su entusiasmo con el 15-M, ¿ahora cómo se siente?

Estaba muy ilusionado en 2015, con el 15-M. Abría un espacio de cambio. Pero el sistema lo ha neutralizado y Pablo Iglesias tampoco ha estado muy acertado en algunas de sus intervenciones en el Parlamento. Ahora estoy un poco decepcionado. Sigo pensando que el marco más necesario es el marco ciudadano, los candidatos me dan igual. La única democracia la va a conquistar la gente. Es una frase robada del 15-M. Pero tenemos que atender nuestra ineludible responsabilidad con la democracia.

Un pensamiento que comparte mucha gente.

Sí. Ahora que soy padre, me he hecho colega de otros padres. Hay un técnico del metro, otro que acaba de quedarse en paro… Y hablamos de todas estas cosas. Lo que yo digo no es diferente de lo que otros dicen, solo que yo tengo la posibilidad de decirlo cuando me ponen una alcachofa delante. Pienso en una tarde con Pepe Mujica (ex presidente de Uruguay) que contaba que estaba intentando entender la esencia del ser humano y averiguar si seríamos capaces de vivir en una comunidad social, en el comunismo. Una palabra denostadísima, pero es que el lenguaje también se pervierte.

¿Usted cree en esa posibilidad?

Sí, quiero verme más idealista y saber que el bien de la comunidad es bueno para mí. Una vez un ejecutivo finlandés me dijo que él pagaba el 50% de impuestos, pero es que ganaba mucho dinero, que era normal. A mí ahora me va bien, tengo mucho trabajo y me pasa algo parecido y, por supuesto, me parece bien. Si los que explotan a los demás se dieran cuenta de que eso no les da la felicidad… Pepe Mujica dice que hay un gran objetivo, que es un esfuerzo enorme y es el de intentar ponerse de acuerdo con los demás.

Antes de que fuera actor era periodista, ¿qué ha aprendido de ambos oficios?

Como periodista he aprendido a preguntar y a preguntarme muchas cosas. Ser actor me ayuda a entender que todo el mundo tiene una razón para lo que hace.

Desde el punto de vista del periodista, ¿cómo ve la salud del periodismo español?

Pues veo que hay una enorme dependencia económica. Si el Santander es accionista de un periódico pues no van a salir malas informaciones de ese banco ni de los otros accionistas y sus amigos. Esa concentración implica no hablar mal del que te da de comer. Pero es esperanzador el factor humano. Estoy muy decepcionado con casi todos los medios, pero en todos hay al menos un periodista que es la hostia. Y ahora con los periódicos digitales, con el vuestro, por supuesto, y alguno más, se ha abierto un lugar para la libertad de expresión. Esa es la lucha. Podrán meter miedo a los periodistas con un ERE, pero siempre habrá alguno… No nos detendrán. ¡Estamos vivos, vivamos!

A ser posible, ¿con un poco más de cultura?

Sí. Nos hace falta cultura, cultura como una evolución del pensamiento humano. Que si nos ponemos a hablar de cine, por ejemplo, siempre hay alguien que sale con lo de las subvenciones.

¿Tiene la sensación de que es muy mala la imagen del cine español?

A lo mejor es que no quiero verlo, pero yo creo que la cosa marcha, lo que pasa es que son los que se crispan los que hacen más ruido. Esta noche en el estreno de la película me hace ilusión que van a ir muchos políticos y que todos van a estar apoyando el cine.

He visto en su Twitter que siente cierta nostalgia por el antiguo amor por el cine. Tiene incluso entradas dedicadas a Rocco Sifredi (uno de los reyes del cine porno, conocido como ‘el semental italiano’).

Bueno, Rocco Sifredi hacía cosas súper heavies, de súper macho, pero hay algo en él... Se ve cómo detrás de todo eso está el niño roto que se preguntó ¿cómo podía ayudar a su madre? A mí me apasiona todo esto, amo el cine, pero es verdad que vivimos tiempos excesivos, con una capacidad para el audiovisual inmensa… es difícil centrarse. Y ya acabo. Quiero decir: créeme por mis actos no por lo que te esté enseñando.