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Arte y música reprimidos

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'La tradición es un acto de resistencia'

Aida Nadeem lleva fuera de Irak desde 1991, cuando se marchó de su país por 'motivos personales y políticos'. Bajo la influencia de artistas tan dispares como Nina Hagen, Stockhausen o Transglobal Underground, Nadeem rescata los sonidos tradicionales y los recicla con beats electrónicos para crear lo que ella llama ‘arabatronic'.

Nadeem ha estado en Madrid, en el ciclo que Casa Árabe ha programado para dar a conocer la cultura de un país invadido y sometido. 'El país ha ido de mal en peor desde la invasión por los norteamericanos', explica en un encuentro con ‘Público'. 'Irak era históricamente conocido por su arte y su cultura y ahora lo que hay es destrucción y muerte', asume. Nadeem está empezando a colaborar con Ishtar, una banda exclusivamente de mujeres que se dedica a rescatar la música tradicional iraquí.

'Recuperar la cultura de los ancestros se ha convertido en un acto de resistencia', estima, 'porque está desapareciendo y es la única manera de enfrentarse a la destrucción imperante', dice. Ella misma ha incluido en su nuevo álbum dos de esas canciones de sus antepasados, interpretada por ritmos electrónicos. 

Nada Shabout es la presidenta de la Asociación para el Arte Moderno y Contemporáneo del Mundo Árabe, Irán y Turquía (AMCA). Shabout es profesora en la University of North Texas, desde donde estudia 'la destrucción total de la cultura iraquí'. La comisaria de arte ha impartido en Casa Árabe una conferencia en la que, bajo el título ‘Del sueño a la pesadilla', retrató el declive de la cultura de un país que durante los años cuarenta, cincuenta y sesenta era referente en el mundo árabe.

'Durante los años de Saddam la actividad artística continuaba con todas las restricciones que existían. Pero desde la invasión norteamericana, la mayoría de artistas se ha exiliado, muchos académicos han sido asesinados y el arte iraquí ha sido saqueado', explica. 'Dentro de Irak ahora mismo hay una escena artística muy dispersa y ‘amateur', asegura. 'Grupos de artistas como Al-Najeen, que instalaron una escultura donde estuvo la de Saddam, trabajan bajo amenaza', asegura.

Para Shabout, el paisaje es desolador. 'La censura se ha intensificado y se ha radicalizado en términos religiosos'. Lo mismo ocurre para las mujeres. 'Tuve que ayudar a la artista Hanaa Malallah a conseguir un visado en EEUU, porque en Irak estaba en el punto de mira de los islamistas'. ¿Los norteamericanos? 'Los culpo de haber permitido el expolio como venganza a Saddam'.