Publicado: 24.11.2013 07:00 |Actualizado: 24.11.2013 07:00

¡Assassin al abordaje!

La nueva aventura de 'Assassin's Creed: Black Flag' traslada al jugador a la edad de oro de los piratas, llevando lo mejor de esta asentada saga un paso más allá

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Corre el año 1715. Mientras las grandes potencias firman tratados de paz con las Indias Occidentales, los piratas controlan el Caribe e incluso han llegado a crear su propia república donde reina la corrupción, la codicia y la crueldad. En este escenario Edward Kenway, entrenado en su juventud por los assassins europeos decide dejar Inglaterra y embarcarse rumbo al nuevo mundo en busca de riqueza y aventuras. Sin embargo, Kenway acabará viéndose envuelto en el conflicto que desde hace siglos enfrenta a assassins y templarios.

Este es el escenario al que nos lleva una de las sagas de videojuegos más exitosas de los últimos años, Assassin's Creed en su nueva entrega, Black Flag.

Después de haber explorado la época de las cruzadas, el renacimiento en su esplendor y decadencia, y la independencia norteamericana, con esta Bandera Negra nos trasladamos a la época de las batallas navales en el Caribe, la búsqueda de míticos tesoros y tambén las borracheras de ron.

En esta aventura llegaremos a codearnos con el archiconocido pirata 'Barbanegra'

Durante esta aventura, Kenway -abuelo de Connor, el héroe de Assassin's Creed III- se debatirá entre sus ansias egoístas de riqueza y su papel en el conflicto con los templarios. Durante sus peripecias, llegará a conocer y a tratar como iguales a los grandes piratas de la época, como el archiconocido Edward Tatch 'Barbanegra'.

La acción transcurre dividida entre la tierra y el mar. En ambos casos, Ubisoft ha conseguido mejorar la experiencia de mundo abierto, cercana a la del género sandbox. De este modo, a las inesperadas aventuras que podemos experimentar surcando las aguas caribeñas al timón de nuestro barco pirata y comandando a nuestra tripulación, podremos sumar la exploración de casi cualquier isla y ciudades como La Habana, Nassau o Kingston.

Aunque este cuarto capítulo ya da signos de agotamiento en aspectos de jugabilidad, el nuevo escenario acuático, sumado al tamaño del mundo a explorar y a la gran variedad de misiones, hace de este un Assassin's renovado, que engancha a nuevos jugadores y no decepciona a los más experimentados.

Desde cazar ballenas (lo que ha motivado quejas de la ONG animalista PETA), hasta embarcarse en la búsqueda de un tesoro, atacar a cañonazos a otro navío o directamente abordarlo... Muchas nuevas acciones son posibles. Además, las misiones de sigilo tan características de la saga siguen siendo abundantes, pese a que a algunos jugadores les resulten tediosas.

En el apartado gráfico no se ha repetido el gran salto que hubo entre Assassin's Creed II y III. Sin embargo, sí que destaca el buen uso del motor gráfico para reproducir las inclemencias meteorológicas, geniales en algunos momentos ya que inciden en la propia jugabilidad.

Muy llamativa es también la posibilidad de añadir una segunda pantalla con un dispositivo móvil como una tableta. A través de una app, podremos interactuar en tiempo real con el juego en la pantalla principal, sirviendo este dispositivo para ver el mapa del juego, controlar nuestros progresos o, por ejemplo, administrar nuestra flota naval. Un verdadero acierto en cuanto a innovación.

Su apartado multijugador repite la acertada experiencia de la anterior entrega, mejorando las opciones de personalización a través de Game Lab, una nueva característica que permite al usuario modificar a su gusto casi todos los detalles de las partidas.

Pese a alguna flaqueza fruto de la longevidad de la franquicia, Assassin's Creed: Black Flag eleva un nivel más la experiencia de sus precuelas, sin decepcionar a los abonados a la saga, sorprendiendo a los recién llegados y convirtiéndose en uno de los últimos grandes títulos para la generación Xbox 360 y Playstation 3 que ya expira.