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Avances tecnológicos "El fin del mundo tal y como lo conocemos"

Marta García Aller explica en su nuevo libro las grandes innovaciones que van a transformar nuestra vida, vaticinando el fin de las cosas y el fin de las ideas: desde el trabajo o el dinero, hasta la privacidad, la conversación o la muerte.

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La autora Marta García Aller en la presentación del libro 'El fin del mundo tal y como lo concemos' / Fundación Telefónica

"El siglo XX despidió países que parecían eternos, preceptos morales que habían durado mil años y dogmas científicos que resultaron no serlo tanto. Y en el XXI también diremos adiós a muchas de esas tecnologías, costumbres e ideas que nos han rodeado desde que nacimos" comienza así su libro la autora y periodista Marta García Aller. El fin del mundo tal y como lo nacemos trata de esto: de lo que estuvo y ya no está, de lo que está y desaparecerá, y de lo que no existe pero llegará.

¿Cómo afectarán todos los cambios a nuestras vidas y a nuestro mundo? García Aller cuenta a Público que los avances tecnológicos producen cambios en nuestras vidas que las modifican casi por completo. Dividido el libro en dos partes: El fin de las cosas y El fin de las ideas, la periodista nos sumerge en el mundo de las innovaciones digitales para investigar sobre los cambios culturales, tecnológicos y económicos que nos esperan en el siglo XXI a través de conversaciones con expertos de prestigio mundial de todos los campos. 

"Estamos montados en un tren y no podemos ver el paisaje en el que vamos" utiliza la autora como símil para hacer referencia a nuestro mundo: todo cambia tan rápido que no nos da tiempo de ver cómo es ni de reflexionar sobre dónde estamos. La autora recuerda aquellos tiempos en la que no existía una hora común y los horarios se regían por el campanario de la iglesia de los pueblos al no existir una forma de comunicarse. O aquellos en los que no había electricidad en las casas, o en los que conectarse a Internet era tan aparatoso que hasta hacía ruido. La vida actual, en esos tiempos era impensable. La vida futura en nuestro tiempo también lo parece. 

Por esto, la autora recorre varios aspectos que llegarán a su fin, porque parece más sencillo entender el futuro si pensamos en lo que acaba que en lo que va a llegar. 

En dos partes: El fin de las cosas y El fin de las ideas, García Aller nos acerca a una reflexión de cómo será el futuro / Fundación Telefónica

El fin de las cosas y el fin de las ideas

Entre las cosas que acaban, acaba el trabajo. "¿Cuántas profesiones habrán desaparecido ya a lo largo de nuestra vida sin que apenas nos hayamos parado a echarlas de menos? ¿Y por qué nos cuesta tanto creer que las nuestras también van a esfumarse?", son algunas de las preguntas que plantea la autora. 

"La automatización del empleo va a provocar grandes cambios, y puede acabar con la desigualdad"

"La automatización del empleo va a provocar grandes cambios, y puede acabar con la desigualdad", aclara García Aller. Hay proyectos que ya se plantean cómo sería este mundo con las nuevas tecnologías que vendrán y cómo sería la nueva organización social. Países como Finlandia o empresas como Sillicon Valley están estudiando cómo se comportaría nuestro mundo si se implantase la renta universal básica: "No sabemos que ocurriría si le damos 2.000 € a las personas a cambio de nada. Pero imaginemos una sociedad en la que el mundo robotizado realice la mayor parte del trabajo actual, podemos tener en el mejor de los casos un mundo en el que las personas utilicen ese tiempo para estudiar lo que realmente quieren, pasar tiempo con la familia, aprender música... o, en el peor de los casos, un mundo peor en el que la gente pase su tiempo solo viendo la televisión, comiendo pizza". 

Portada de 'El fin del mundo tal y como lo conocemos'

En el fin de las cosas, la autora también plantea como lo material irá desapareciendo y ya no se pagará por tener, sino por usar: se acabará el dinero, los volantes, las tiendas, el petróleo, la fotografía y hasta los camellos de droga. 

Sin embargo, es el fin de las ideas el que parece que tendrá un mayor impacto en nuestras vidas, cambiando cómo nos relacionamos e incluso cómo nos enamoramos: desde el vaticinio del fin del reloj biológico que dejará de limitar la maternidad a edades determinadas, al fin de la comunicación, de la privacidad o de la globalización con nuevas fronteras. 

Hay otros temas que también llegan a su fin. La gran quimera del ser humano y el acabado más ambicioso: el fin de la muerte. Los expertos pronostican que podremos vivir más de 100 años siendo jóvenes, afirmando que la vejez es algo que tiene cura, aunque todavía no la hayamos encontrado. Esto marca otra conclusión común: "Lo imposible ya no existe, y la historia lo demuestra".

La infinita necesidad de aprender

"El libro esta lleno de cosas que no acaban, pero hay algo que no acaba nunca: la necesidad de aprender", resalta la autora. Que el mundo esté llegando a su fin no tiene por qué ser malo explica: "El título es una idea optimista. Que el mundo acabe tal y como lo conocemos no es malo porque nuestro mundo puede ser mucho mejor. La tecnología no es ni buena ni mala, es una herramienta. No podemos cambiar la importancia que tiene, pero sí incidir en los cambios".

El libro está siendo todo un éxito, y la periodista señala que está siendo "una pequeña revolución que demuestra que la gente necesita una brújula que nos ayude a decir a dónde vamos. Una parada en el tren en el que estamos montados para saber dónde vamos". Esto es justo lo que hace el libro: hacer que nos paremos a reflexionar en qué punto estamos y prepararnos para ver dónde vamos.