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La aventura de ser un 'slamer'

Las competiciones de 'spoken word' ganan terreno a los recitales poéticos convencionales

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Los recitales tradicionales de poesía tienen un primo nacido en los Estados Unidos llamado spoken word. Un género de poesía oral que nació en la calle, al igual que el rap, y en el que se enlazan escritura y performance. El primo en cuestión aterrizó hace un par de años en España en forma de slam, una competición de poesía oral en la que el público se convierte en jurado y parte activa de lo que escucha. Considerado por muchos una de las formas más vivas y revolucionarias de la poesía contemporánea, el spoken word vive al margen de los circuitos artísticos tradicionales. Es el caso de festivales como el Palabra y Música, que el pasado abril cumplió su cuarta edición.

Para ser un slamer no es necesario dominar la gramática o la ortografía, pero sí tener facilidad para las rimas. En el spoken word no hay demasiadas reglas, aunque los textos deben ser propios y no basta con leerlos. La puesta en escena es casi tan importante como lo que se dice.

“Floto en la estratosfera, entre dos caderas y unas vistas de primera. Ando sin trayectoria, pero siempre es mejor que dar vueltas en una noria”. La rima es de Feo1, el ganador del segundo campeonato de slam celebrado en España. La cita fue en Barcelona en el marco del Kosmopolis, en el mismo escenario en el que Lou Reed o John Giorno recitaron sus textos un par de semanas atrás.

Feo1 es el nombre artístico de Albert Casals. Un diseñador gráfico de 28 años que tiene pasión por las palabras.  “Lo más interesante de los campeonatos de slam es que sales solo. Recitas tus textos sin estar ligado a una base musical. La gente está pendiente de cada palabra que dices”.

Feo1 habla de sus vivencias personales y de la vida en general, y aunque escribe versos, para leer prefiere las novelas: “Me gusta la literatura rusa, Truman Capote, Milan Kundera, Kafka y Cortázar. Leo poesía para aprender métrica”.

Marc Levin trasladó la vida del músico Saul Williams a la gran pantalla. El resultado fue Slam, una película que se ha erigido como referente de los practicantes del spoken word. Un chico de Girona llamado Arse, cuando vio la cinta, se dijo: “¿Por qué no lo montamos aquí?”. Y en 2006, en colaboración con el equipo que organiza el festival de hip hop Hipnotic, realizó un sueño: organizar el primer campeonato de slam en España.

Ahora el objetivo de Arse es  organizar encuentros mensuales de spoken word en el Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona. Un objetivo en el que también trabaja José Luis Cabeza. El poeta manchego, como se hace llamar en el escenario, creó el spoken word de Santa Coloma de Gramenet. Un grupo integrado por personas que aúnan su pasión por la poesía y la actuación. No todos los slamers proceden del mundo del rap, ni visten pantalones anchos. El caso de José Luis es un buen ejemplo de ello. Americana y gafas de sol son sus elementos indispensables antes de participar en un campeonato de slam.

“Las presentaciones de poesía son aburridas. Con el spoken word intentamos que el poema viva y que el público lo disfrute con toda su sonoridad”, cuenta sin poder evitar soltar una rima: “Fuiste tan rápido que dejaste tu alma atrás. Tú que habías bebido de las siete fuentes de los siete paraísos, tú y sólo tú, decides ser rey o peón”.