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Azcona resucita en un velatorio berlanguiano

José Luis García Sánchez dirige una cinta sobre una novela de juventud del guionista

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Antes de rodar las míticas comedias El pisito (1959) y El cochecito (1960), el director Marco Ferreri y el autor de las dos novelas que dieron título a ambas películas, Rafael Azcona, tuvieron en mente llevar a la gran pantalla otro libro de este, Los muertos no se tocan, nene. 'No se pudo. ¡Imagínate! La historia de un adolescente en revolución hormonal durante el velatorio de su bisabuelo. Eso no se podía permitir. Y se quedó sin hacer. Ya cuando estaba a punto de morir, yo le dije a Rafael que tenía la obsesión de hacerla y le pareció bien', cuenta José Luis García Sánchez (Salamanca, 1941), director y amigo de Azcona (1926-2008) hasta la muerte de este. 'Y le gustaba sobre todo la idea de no participar en el guión. Decía que eso le daba estatus de novelista, que es lo que le gustaba', cuenta con ironía el director.

Los muertos no se tocan, nene, novela de juventud de Azcona y tercera pata de la trilogía burlesca que completan El pisito y El cochecito, ya es una película. El círculo abierto por Ferreri (1928-1997) y Azcona se cierra 52 años después de El pisito. Fallecido el maestro Azcona hace tres años, sus amigos García Sánchez, el también cineasta David Trueba y el dramaturgo Bernardo Sánchez se pusieron manos a la obra con el guión de la cinta, impulsada por el productor Juan Gona. La película abrirá el Festival de Cine Europeo de Sevilla, el 4 de noviembre, anunció ayer la organización del certamen.

'Los muertos no se tocan, nene' abre el Festival de Cine Europeo de Sevilla

Los muertos no se tocan, nene, dirigida por García Sánchez, narra cómo Fabiancito (interpretado por Airas Bispo, de la serie televisiva Amar en tiempos revueltos), un adolescente en el Logroño del 59, asiste a la grotesca organización del velatorio de su bisabuelo, don Fabián, exfuncionario y taurino de pro, que ha gastado los ahorros familiares en un televisor. En tal trance, mientras la familia espera la llegada del alcalde para nombrar a don Fabián 'hijo ilustre', el chico descubre el amor.

La cinta es una mirada corrosiva a la España de los cincuenta. 'Puro Azcona. Es una comedia de costumbres. Lo que llaman, y no sé por qué lo llaman así, humor negro. Yo lo llamo humor de aquí, humor de pobres', cuenta el director. ¿Puro Azcona? Y tan puro que el propio Azcona está ahí, o al menos un trasunto suyo.

La cinta completa la trilogía abierta con 'El pisito' y 'El cochecito'

Según Bernardo Sánchez, biógrafo del guionista de títulos como El verdugo, Plácido o La lengua de las mariposas, en Fabiancito hay apuntes autobiográficos. 'El chico tiene las mismas pulsiones estéticas y sentimentales que Azcona', dice García Sánchez. El dibujante Antonio Mingote, también amigo de Azcona y autor del cartel de la película, va más allá: 'Todos los personajes son álter ego de Rafael... el muerto, el niño, la señora... todo es Rafael', ha afirmado Mingote. Es significativo que la película esté ambientada y en parte rodada en Logroño, ciudad natal de Azcona.

La película tiene una obvia vocación de homenaje a quien fue una de las figuras magistrales del cine español del siglo XX. Es en blanco y negro, el sonido fue doblado a posteriori y la planificación emula esos largos planos-secuencia de sabor berlanguiano que cruzan diversas historias paralelas, a cual más disparatada e incisiva. Y el reparto, con Álex Angulo, Pepe Quero, Carlos Larrañaga, Silvia Marsó y Blanca Moreno, entre otros, también tiene ese 'afán de macedonia' del buen cine de antaño, en palabras de García Sánchez. 'Actores solventes, de oficio, de la risa, no del estrellato', concluye el director.