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Balcells rechazó representar 'Tercer Reich' de Bolaño

El archivo también incluye ilustraciones de Rafael Alberti

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Entre las partes más interesantes del interminable archivo Balcells, que todavía catalogan y clasifican los bibliotecarios, se encuentran los manuscritos que la agente literaria fue rechazando para representar, sin tirar ninguno de ellos. Creíamos que en 2008 Andrew Wylie se había hecho con los servicios de Bolaño, muerto cinco años antes, para publicar su novela inédita Tercer Reich. Sin embargo, tanto esta como Monsieur Pain, publicadas ambas por Anagrama, figuran en sus documentos como obras rechazadas. ¿Por qué la dejó escapar?

Ernesto Sábato (1911-2011) fue otro de los autores que no tuvieron buen trato con ella. Le escribe, desde el Hotel Colón de Barcelona, en 1979: 'Pienso, estimada Carmen, que nuestras relaciones nacieron bajo un signo astrológico funesto [] Fíjese que en casi dos años de esta nueva relación no he obtenido ni un solo contrato por ninguno de mis libros, que, de modo espontáneo ya han alcanzado casi una veintena de traducciones. Quiero decir que algo marcha mal y que no tiene remedio'. Y el autor de El túnel pone fin a la relación, pero 'sin resentimientos'.

Otra de las miles de joyas que se encuentran entre los documentos son las ilustraciones que Alberti le pintaba a su agente en sus cartas. Salvo en 1987, todavía convaleciente del accidente automovilístico: 'Mi queridísima Carmen: no tengo a mano mis lápices de colores para los dibujos eróticos (siempre necesarios en las cartas que te escribo)'. En el dibujo que reproducimos, le pide el autor perdón por sus 'infinitas faltas' y 'numerosos olvidos'. 'Se acerca mi centenario. No quisiera convertirme en caracol antes de publicar todo lo que aún tengo', escribe a 'Madame Carmen'.

La correspondencia levantará muchas ampollas en los próximos días, inevitablemente, porque deja al aire las vergüenzas más ocultas de un sector que acostumbra a trabajar con toda la cautela posible. Por ejemplo, Carmen Fernández de Blas, editora en 1996 de Espasa Calpe, procura restarle trabajo y preocupaciones a Ana María Matute, que vive el auge de Olvidado rey Gudú. Le escribe para proponerle al escritor granadino José Manuel Fajardo para que le haga su discurso de ingreso en la Real Academia de la Lengua Española, donde Matute ocupa el sillón K, puesto que este, según la editora, 'profesa cariño y admiración por su obra'. No hay carta de respuesta, pero En el bosque, que así se titula la alocución ante los académicos, se la recuerda como una pieza memorable.