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Bardem: "Los bancos no saben lo que es realmente un desahucio"

El actor español ejerce de villano en 'Skyfall', la nueva entrega de la saga Bond

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Daniel Craig ha llevado a James Bond a un territorio oscuro y movedizo. Con él han aumentado las dosis de violencia del personaje hasta convertirle casi exclusivamente en una máquina entrenada para matar que apenas se hace preguntas. Tomar conciencia de que se ha convertido en un mero instrumento del poder le deprime, le coloca al borde del alcoholismo y le hace aflorar cinismo y audacia casi a idénticos niveles.

Es, como dice Sam Mendes, el director de la película número 23 de la saga, 'un asesino y lo sabe, pero no conoce otro tipo de vida'. En Skyfall, con la que se celebra el cincuenta aniversario de 007 en el cine (Agente 007 contra el Dr. No se estrenó en 1962), Bond se encuentra atrapado en un juego de poder, en el que asume absolutamente lo que significa para el M16 (servicio de inteligencia del Reino Unido). Su lealtad hacia M (Judi Dench) le enfrenta en esta entrega a Silva (Javier Bardem), un tipo ciego en su afán de venganza. La película, que ya ha recaudado 77 millones de dólares en su estreno, sin llegar aún a las salas de EE.UU. y de varios países europeos, estará en los cines españoles el miércoles.

Más británica que ninguna de las anteriores, Skyfall es también una película más crítica. Aquí, el villano no es más que un agente secreto, un antiguo compañero de Bond, a quien el MI6 dejó en la estacada y que ahora busca venganza. El poder y los poderosos utilizan a las personas, las exprimen y, si es necesario para sus intereses, las abandonan a su peor suerte. De hecho, Bond comienza esta aventura con una espectacular persecución en la que recibe el disparo de otra agente (interpretada por Naomi Harris), acuciada por M a hacerlo. Javier Bardem, que ha fascinado a la crítica con este trabajo, asegura que interpretar el personaje ha sido un privilegio, pero que los auténticos villanos, los malvados de hoy son 'los que hacen que los bancos no piensen qué significa realmente un desahucio'.

Teñido de rubio, con ademanes afeminados y, cuando lo pide el papel, con un gesto intimidante, Silva provoca cierto escalofrío. 'El personaje tenía que crear una situación incómoda al oponente -explicó ayer el actor en Madrid- y eso se tenía que ver también en su aspecto. La caracterización tiene que tener un sentido dramático, si no solo es una muestra de vanidad del actor'.

Un villano de nivel, un 007 cargado de conflictos y una chica Bond moderna e independiente que provoca respeto en los demás, Skyfall es una vuelta de tuerca más a las aventuras del personaje, al que, sin embargo Sam Mendes (American Beauty, Revolutionary Road) ha querido dotar de elementos de los clásicos de Connery. 'Para esta película -dice el director- volvimos a las novelas de Ian Fleming, pero le dimos al personaje cierta oscuridad, hay una razón para que sea así y es parte de ese viaje personal por el que tiene que pasar'. Un viaje en el que, a pesar de la carga psicológica añadida a 007, lo fundamental es la acción. 'El trabajo físico es el más difícil en estas películas', corroboró Craig, quien añadió: 'Además, uno se va haciendo mayor'.

La frase vale para todos y algunos de los periodistas que acudieron a la presentación de la nueva película de James Bond, seguramente, se sintieron ya fuera de estos nuevos tiempos, en que muchos reporteros aplauden como si estuvieran en un circo, fascinados por el espejismo del que creen un espectáculo solo para ellos.

Mientras unos aplaudían la entrada de los actores, el director y los dos productores de la película (Michael G. Wilson y Bárbara Broccoli), otros esperaban pacientemente que llegara el turno de preguntas. Un momento que, sorprendentemente, inauguró una persona de la propia empresa distribuidora, que volvió a intervenir con nuevas preguntas más adelante. Lo que a unos asombra e irrita,  a otros, deslumbra. Lejos quedaron los tiempos en que los periodistas especializados en cine solo aplaudían o pateaban para mostrar su acuerdo o desacuerdo con la decisión de los jurados en algún festival internacional.