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De Bruselas a Alejandría

Ofrece desde hoy acceso gratuito a más de dos millones de libros, cuadros, vídeos y otros documentos digitalizados procedentes de centros culturales de toda Europa

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Haga la prueba. Teclee “Mozart” en Europeana.eu . Encontrará varios cientos de elementos como conciertos de obras del autor, retratos o cartas manuscritas del genio del clasicismo. Todos estos archivos forman parte del nuevo portal que nace con la vocación de convertirse en una biblioteca de Alejandría a la europea. Europeana reúne ya dos millones de elementos y aspira a indexar 10 millones en dos años.

El proyecto, puesto en marcha por la Comisión Europea en 2005, consiste en ofrecer al ciudadano un sencillo motor de búsqueda de las obras en formato digital de las 1.000 instituciones y asociaciones europeas integradas en el proyecto. Los archivos permanecen en los servidores de origen y los museos, bibliotecas o administraciones públicas deciden en qué medida colaboran con el proyecto.

Haga una segunda búsqueda. Pruebe con “Quevedo”. Se sorprenderá al encontrar solamente archivos holandeses y franceses. El motivo, la escasa aportación española, que colabora con el 1,4% del total de los fondos, lejos de Francia (52%) o Países Bajos (10%). Javier Celaya, socio fundador del Portal Dosdoce, lo atribuye “al miedo inicial a la piratería, sobre todo en el sector editorial, que hace que sólo estemos en el comienzo de la digitalización, muy lejos de ingleses o estadounidenses”.

No obstante, Celaya asegura que en último año se ha dado un impulso a la conversión de fondos culturales y que “la piratería se puede controlar por otros medios”. En el mismo sentido se pronuncian fuentes del ministerio de Cultura, que aseguran que “aunque no estén todavía a disposición de Europeana, el Gobierno está haciendo grandes esfuerzos, contando con empresas privadas, que nos colocan mucho mejor que los datos de la Comisión”.

Entre las entidades españolas que sí colaboran se encuentran la Biblioteca Nacional, la Biblioteca Dixital de Galicia o la Biblioteca de Catalunya. “Pero faltan muchas importantes como el Museo del Prado o la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, con quien se está trabajando para incluir su patrimonio”, asegura Javier Hernández-Ros, jefe de unidad del departamento de la Sociedad de la Información de la Comisión Europea.

El proyecto está financiado por Bruselas, con un presupuesto de 2 millones de euros al año para mantener la web y la docena de personas que trabajan cada día en el proyecto. Por otra parte, la UE inviertirá en ayudas a la digitalización 119 millones de euros en los próximos dos años, un proceso en colaboración con los estados miembros que permitirá nutrir a esta biblioteca de millones de archivos.

Un hueco en el siglo XX

Inténtelo una última vez y teclee el nombre de su artista favorito de las últimas décadas. ¿Aparece algo? Aunque la vocación del proyecto es “ofrecer al ciudadano una manera simple de acceder al conocimiento europeo”, en palabras de los propios responsables de Europeana, la web no aspira a albergar obras bajo copyright, lo que deja “fuera del portal la parte más reciente y dinámica de nuestra historia cultural”, en palabras del consultor de medios Juan Varela. Los derechos de copia y distribución, fuertemente protegidos por la legislación comunitaria, dejan “en manos exclusivamente privadas la explotación de estos recursos, incluso muchos financiados con fondos públicos”, asegura Varela.

El proyecto europeo mira de reojo a Google Books, la biblioteca del gigante tecnológico que ha recibido como “buenas noticias” el lanzamiento. Para Santiago de la Mora, responsable a nivel europeo del proyecto, es “una señal fuerte para autores y editores para trabajar juntos y democratizar el acceso al conocimiento” y no lo ve como una amenaza. Google opta por distintas vías para la digitalización, como los acuerdos con editores y la publicidad para sacar rendimiento económico de los contenidos. La Comisión rechaza utilizar mecanismos parecidos y cualquier comparación con Google Books. “No somos una empresa comercial y nuestro proyecto abarca además vídeos, audio e imágenes”, señala Jonathan Purday, portavoz de Europeana.

Para Celaya, la idea sería contraproducente. “Nunca es bueno dejar exclusivamente en manos de empresas privadas el patrimonio cultural, como nos demuestra el ejemplo de Microsoft”, recuerda. La empresa, que tenía un proyecto parecido, lo paralizó por problemas económicos.

Sea cual sea el futuro de Europeana, fuentes de la Comisión están convencidas de que será “un éxito” y que “los dos millones de elementos disponibles hoy sólo son el principio”. En la mente de muchos internautas todavía está el proyecto franco-alemán Quaero, concebido como un buscador multicultural europeo que cayó en el olvido desde que se anunciase hace tres años. El proyecto, que sigue adelante, pretende colaborar con la nueva biblioteca.

Para evitar que experiencias amargas se repitan, Europeana incorpora servicios para el usuario, como un espacio personal en el que guardar búsquedas, un sistema de tags o etiquetas para facilitarlas o propuestas de los propios usuarios. Para los blogueros en particular o los internautas en general, Europeana permite descargarse y utilizar la mayoría del contenido, libre de derechos de autor.

¿Qué puedo encontrar en Europeana?

Fotos, vídeos, libros y sonidos en formato digital, con sus descripciones en la lengua del país donde hayan sido digitalizadas.

¿Está mi artista favorito?

Si ha vivido en el siglo XX, probablemente no. Al menos, no estarán s sus obras originales. Europeana alberga obras de dominio público a las que no afectan los derechos de autor y el ‘copyright’.

¿Quién participa en el proyecto?

Toda la UE, a través de sus museos, asociaciones culturales y bibliotecas. Las obras, digitalizadas por los 27 junto con Bruselas, no están alojadas en el servidor europeo, sino en las web de origen.

¿Cuál es su presupuesto?

La Comisión destina alrededor de dos millones al año al equipo a cargo de la web. Además, ofrecerá 119 millones de euros en los próximos dos años para digitalización de ejemplares, para lo que también aportan fondos los Gobiernos centrales y autónomos o las empresas.

¿Hay muchas obras de españoles?

De momento pocas. Del total de fondos disponibles a través de Europeana, sólo el 1,4% procede de España. No obstante, otros museos y bibliotecas fuera de España con obras españolas contribuyen al proyecto.

¿Puedo usar en mi blog contenido de Europeana?

A priori sí, puesto que es de dominio público. La Comisión recuerda que cada institución tiene sus reglas y que, en caso de pinturas a muy alta resolución, puede ser necesario pagar al museo para su obtención.