Publicado: 07.10.2014 16:21 |Actualizado: 07.10.2014 16:21

La búsqueda de Cervantes, un camino lleno de trabas

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La búsqueda de los restos de Miguel de Cervantes en la iglesia madrileña donde se cree que está enterrado se ha topado con frentes abiertos en el Arzobispado, en la Comunidad de Madrid (que reclama un nuevo informe) y el Ayuntamiento, que aún no ha pagado a los investigadores por los trabajos de la primera fase.

El Arzobispado dice que "la decisión no está tomada" y sigue sin emitir el permiso que posibilitaría continuar con la búsqueda, un tropiezo derivado de que una familia amenazó a la iglesia madrileña con emprender acciones legales en el caso de que se abriesen los nichos donde reposan sus allegados, según han informado fuentes cercanas al proyecto. Ante esta traba, la empresa encargada de identificar las posibles ubicaciones de los restos de Cervantes elaboró, a petición del Arzobispado, un informe sobre las consecuencias que podría tener esa advertencia, documento que reitera que los restos se tratarán con sumo cuidado y respeto.

El equipo que se lanzó a buscar la tumba del escritor confía en que este primer escollo se salvará y se obtendrá el permiso, pero en ese momento se abrirá otra brecha: habrá que esperar al visto bueno de la Comunidad de Madrid, que ya ha pedido a los investigadores otro informe con más garantías de que no dañarán la iglesia donde se busca a Cervantes, la de las Trinitarias, catalogada como bien de interés cultural (BIC).

Hay más. Aunque el Ayuntamiento asegura haber presupuestado 50.000 euros para la siguiente fase, reconoce que "por temas internos de la tramitación municipal" aún no ha desembolsado a los investigadores los 12.000 euros que costaron el informe y la fase de localización de las zonas de enterramiento con georradar. "Esto es como una lucha en la que avanzar cada centímetro cuesta tal esfuerzo, tiempo y dinero que es incomprensible, sobre todo si se piensa que la cuestión de Cervantes es de interés nacional y que localizarlo es relativamente sencillo y barato", se queja el historiador y responsable del proyecto Fernando de Prado, preguntado por estas cuestiones.

También su compañero Luis Avial, el georradarista que en junio logró señalizar los posibles lugares de enterramiento de Cervantes, pide "celeridad" en los permisos -primero se requiere el de la Iglesia y después el de la Comunidad de Madrid- y reitera que la actuación no dañará el templo, declarado bien de interés cultural (BIC).

Aunque un poco cansados y desanimados, en el equipo que busca a Cervantes -donde también participa el prestigioso forense Francisco Etxeberria- esperan ir superando los baches del camino para comenzar cuanto antes con el rastreo de la iglesia.

Si se logran todos los permisos, la búsqueda comenzará por una cripta de unos 30 nichos, un lugar donde se podría trabajar sin demasiado intrusismo (es de fácil acceso y gran tamaño) y donde, además, sería "lógico" que estén los restos del autor de El Quijote si en alguna de las modificaciones de la iglesia se trasladaron de lugar. Habrá que recuperar restos óseos (y es probable que estén muy disgregados) y analizarlos para ver si alguno corresponde con los del escritor, que fue enterrado junto a su esposa Catalina Salazar con un modesto hábito de la orden terciaria y sin objetos personales o adornos.

Son muchos los que confían en que la búsqueda pueda retomarse cuanto antes, en unos meses, porque la idea era hacer coincidir el hallazgo con dos aniversarios muy próximos: el cuarto centenario de la publicación de la segunda parte de El Quijote, en 2015, y los 400 años de su muerte, en 2016.