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"Canto emociones que perduran"

Raimon, cantautor. Cumple 70 años y en febrero sacará un nuevo disco

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'A l'any quaranta, quan jo vaig néixer' ('En el año cuarenta, cuando yo nací'). Quien escribe estos versos para titular una canción no puede ocultar la edad. No lo pretende, cumple setenta hoy. Pero los hace mirando hacia adelante, con un disco que sale al mercado en febrero. Es el número 77 de una trayectoria que empezó en 1963 con Al vent.

Raimon, unos cuantos años pero lleno de actividad.

El disco se titula Rellotge d'emocions que no s'esborren (Reloj de emociones que no se borran), un abanico de emociones que perduran a lo largo de los años. Es, probablemente, el disco al que he dedicado más tiempo. La composición ha ido lenta, para quedarme con lo imprescindible para decir lo que quiero decir, y la música la he cuidado mucho.

¿Hace ahora más hincapié en el capítulo intimista que en el social?

Sí, en Mentre s'acosta la nit (Mientras se acerca la noche), hay versos que pueden sonar atrevidos, sobre todo dichos sobre un escenario: 'Amb més records que projectes,/ amb més passat que futur,/ amb un present prim com sempre,/ amb una vida que fuig' ('Con más recuerdos que proyectos, /con más pasado que futuro,/ con un presente delgado como siempre,/ con una vida que huye'). Difícilmente los hubiera podido escribir a los treinta o a los cuarenta...

Es muy pesimista.

'Veo que ahora en el País Vasco hay más esperanza que otras veces'

En absoluto, todo lo contrario, pero yo cumplo setenta ahora y hay proyectos, claro que los hay, pero en mi presente hay más recuerdos que proyectos y más pasado que futuro, es evidente. Piensas dónde estás, dónde está la infancia, ¿la llevas en ti? Pesa saberte vivo y que estás gastando la vida que se te ha dado.

Usted es lector de Gramsci y algunas de sus canciones nuevas suenan a una de sus reflexiones: 'Hay que oponer el optimismo de la voluntad al pesimismo de la inteligencia'.

La idea es de Romain Rolland, Gramsci la saca de él como modelo de alguien que intenta transformar la realidad en favor de las personas, no esconderte ante lo que tienes delante, pero aunque esto te envíe a un cierto pesimismo siempre hay motivos para el pesimismo, es necesaria la voluntad de ser optimista. Cualquier análisis real de la condición humana es para ser pesimista, pero Gramsci no tuvo tiempo de ver lo que ha pasado en todo el siglo XX.

Esto nos lleva a una canción suya, I després de creure tant' (Y después de creer tanto'), elecciones catalanas y final del gobierno de izquierdas.

Era de esperar, había mucho descontento. Han hecho cosas que están muy bien, pero ha habido un juego entre las fuerzas de izquierda que estaban en el gobierno en el que la sociedad ha quedado al margen.

En una de sus últimas canciones, hay una cita de La Internacional', pero...

De pequeños no la cantábamos porque había mucho miedo, pero, desde finales de los sesenta, los primeros días de mayo la cantábamos mi madre y yo. Bueno, era una versión con unos versos cambiados durante la Guerra Civil, quizás por los anarcos: 'Llega los de la cuchara,/ abajo los del tenedor./ Que mueran todos los fascistas./ Viva el brazo trabajador!'.

¿Ve el proceso hacia la paz en el País Vasco?

He cantado en Bilbao y he visto más esperanza que otras veces, parece que ahora va de verdad. Recuerdo unos versos de Espriu: 'Hablo de esperanza desesperanzado' y, parafraseándolo, yo diría que hablo de esperanza no del todo desesperanzado.