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Cárdenas pone la máquina al servicio de la literatura

El autor colombiano escribió 'Zumbido' a partir del programa QuickBasic

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'Nuestra generación debería recuperar a Galdós'. Juan Sebastián Cárdenas (Popoyán, Colombia, 1978) suelta la frase durante una descacharrante sesión de fotos en el Parque del Retiro de Madrid, en la que el fotógrafo le ha hecho subirse a la estatua del autor de Fortunata y Jacinta. Y la expresión le viene al pelo. Cárdenas no rechaza en sus textos en España ya ha publicado el libro de relatos Carreras delictivas la tradición del realismo. Eso sí, sus escritos parecen algo nuevo. O, al menos, peculiar.

El mejor resultado de esta contradicción es su proyecto Zumbido (451 editores), una especie de novela creada a partir del programa informático QuickBasic. 'Todo empezó porque yo llevaba mucho tiempo trabajando con las mismas formas. Y a mi no me gusta repetir las cosas una y otra vez. Un día fui a ver una exposición de John Cage y me encontré con un sistema de composición azarosa de Cage que se llamaba Cartridge Music. Pensé que podría hacer lo mismo', cuenta el escritor.

El programa le dictaba las temáticas y el tono del narrador

Así, a través del QuickBasic, Cárdenas creó un programa con el cual fue asignando valores numéricos a las temáticas, las extensiones del texto o el tono que debía tener el narrador. La máquina le dictaba si debía escribir diez líneas sobre, por ejemplo, un perro y de qué manera. La máquina al servicio de la literatura. 'Aunque todo son máquinas. Un libro también lo es', asegura.

El resultado fue 'una historia tan absolutamente nueva y antigua como puede ser Simbad el Marino o El asno de oro, de Apuleyo. Estos clásicos están vivos. Yo me he criado en las vanguardias de los años veinte y treinta y creo que estas lo que hacían era revitalizar energías que estaban dormidas'. La historia arranca con un hombre que recibe la noticia de la muerte de su hermana y comienza a dar vueltas en un coche por una ciudad latinoamericana sin saber a dónde irá. Otra vez Galdós pasado por la máquina del tiempo.

El proyecto el escritor tiene previsto escribir entre cinco y seis libros con la misma fórmula genera cierto desconcierto en el lector. El QuickBasic crea una potente sensación de extrañeza buscada por su autor. 'Es lo que Freud llamaba umheimlich. Es decir, cómo lo más familia, se vuelve a la vez extraño y a la vez familiar', explica Cárdenas. Sin embargo, su misión final es mostrar que 'lo obvio es lo real. El conocimiento no es quitar la mierda para ver lo que hay detrás. No hay simbologías. Lo que ves es lo que hay'.

'El resultado es una historia tan nueva y antigua como Simbad el Marino'

Su insistencia en la tradición literaria tiene que ver con su rechazo al concepto experimental, aplicado sobre todo a grupos literarios como la llamada generación nocilla. 'Ahí no hay nada nuevo ni experimental. Cuando lees la vanguardia de los años veinte y treinta y alguien te dice que está haciendo algo nuevo..., me parece retórica publicitaria, aunque me alegro de que les funcione', afirma.

Para él, el peor error es que apoyan su estrategia en 'falsas dicotomías'. 'Parten de un enemigo que no existe, que es el realismo ramplón, y lo contraponen con su propuesta, que tampoco existe. Existe el márketing', acusa.

Llegó a Madrid en 1998. Trabajó de camarero y obtuvo una beca en la Residencia de Estudiantes. Y se quedó. 'Me gusta mucho Madrid. Es como una de esas chicas feas que molan. Y esas son las chicas que a mí me gustan'. Ahora le toca programar el segundo Zumbido.