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"Cascos no ha estado nunca en el Niemeyer"

El presidente del Centro Niemeyer, Manolo Díaz, espera que la política se mantenga al margen de la programación artística en la semana decisiva para el futuro de la institución de Avilés

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El 22 de mayo Francisco Álvarez-Cascos tomaba las riendas de Asturias, después de 12 años de mandato del socialista Vicente Álvarez Areces. Un mes antes el Centro Niemeyer abría sus puertas, después de unos meses en los que ya había hecho mucho ruido en los márgenes del edificio proyectado por el arquitecto brasileño. Los terrenos cedidos por el Ayuntamiento de Avilés y la autoridad portuaria sirvieron para que el Principado de Asturias levantara el edificio. Ante la amenaza del cambio político, el proyecto, tan significado con el equipo de Areces y una programación progresista y vanguardista, corría peligro.

Para garantizar la independencia del proyecto artístico, el patronato se reúne de urgencia el 4 de junio, con la intención de blindar la presidencia de la Fundación Niemeyer, organismo encargado de gestionar el espacio, de futuras intervenciones políticas. Y eligen al músico y empresario asturiano, afincado en Miami, Manolo Díaz. En ese mismo patronato se toman otras decisiones como incorporar patronos a Asturiana de Zinc y la Fundaçao Oscar Niemeyer de Brasil. Todo parecía apuntalado, pero dejaron una puerta abierta a las injerencias políticas en cuestiones artísticas: el edificio es una cesión del Principado, no firmaron con el equipo del Gobierno saliente una cesión por varios años y, ahora, se agota el próximo 14 de diciembre.

'Hay que negociar con Foro Asturias para que nos cedan el edificio'Manolo Díaz va a tener que achicar agua a dos manos para conseguir una renovación sin servidumbres por parte de Foro Asturias. El compositor, cantautor, músico, productor, presidente de compañías como CBS, Universal o EMI y de los Grammy Latinos, presidente de Polygram en América Latina, creador de grupos legendarios como Los Bravos y de éxitos como Si yo tuviera una escoba, Los chicos con las chicas, La motocicleta y Poetas andaluces se ha puesto el objetivo de captar a todos los patronos que pueda. Habla de Carlos Slim, al menos estaba en la órbita, dice, antes de que Foro Asturias levantara la polémica sobre facturas sin aclarar. Se considera apolítico, trata de salvar el acuerdo en la semana más decisiva del centro, quiere pasar por encima de los insultos y pide que se controlen las cuentas pero no la programación.

¿Cuándo empezaron los problemas con el Gobierno de Foro Asturias?

'Lo que queremos es que no se metan en la programación'En un pleno, el pasado 26 de septiembre [el consejero de Cultura y Deporte, Emilio Marcos Vallaure, dijo que 'las exposiciones que hubo hasta ahora en el Niemeyer no son cultura']. La exposición de Jessica Lange era muy buena y el consejero dijo de ella que era una fotógrafa amateur. Sí, es amateur, pero las fotografías que tiene son muy buenas. Me parece una exposición buenísima. También dijo en aquel pleno que la exposición de Carlos Saura era un horror porque las ampliaciones de las fotos eran de bajísima calidad. Todo esto después de decir que hay graves irregularidades administrativas en el Niemeyer. Los auditores KPMG vieron esas facturas, se les ha explicado y no hay ningún problema. Nadie se ha llevado dinero de ahí. El problema es que ellos mandan a la prensa y no nos preguntan a qué se deben esos cinco gin tonics en Tánger, o una hamburguesa en Nueva York o un paquete de cigarrillos en no sé dónde. Claro, esto está hecho con muy mala intención, porque el ciudadano que lo está pasando muy mal se imagina que nos fumamos sus impuestos. Pero una parte de la partida presupuestaria de una fundación como esta se va en protocolo y relaciones, porque con eso consigues cosas más baratas. Te haces amigo de los artistas y acaban viniendo sin cobrar un fee[fijo]. Esos gin tonics son una inversión indirecta. No se puede mandar a los medios esos mensajes, porque a quien hay que pedir una explicación es a nosotros. Si hay algo grave hay que mandarlo al juez y meter en la cárcel al tipo que lo ha hecho.

¿Está el actual Gobierno del Principado dolido porque no tienen un patronato controlado?

Claro. He escrito una carta al consejero de Cultura y otra a Cascos. El primero convocó una reunión de patronato sin que tuviera poder para hacerlo. Es decir, mandaba el mensaje de que no reconocía al patronato que se había cambiado en la última reunión, que es en el que entro yo. Si quieren una reunión, convoquémosla y ahí discutiremos las cosas para ver cómo arreglar esta situación. Porque la sartén la tienen ellos por el mango: los terrenos son mitad del puerto, mitad del Ayuntamiento de Avilés (PSOE) y el edificio, del Principado. Lo construyó el anterior presidente, Vicente Álvarez Areces, pero no hizo bien una cosa: cuando decidió tener un patronato con menos presencia política, debía haber hecho también la cesión del edificio a la fundación que gestiona el Niemeyer. Pero creo que creía que iba a ganar las elecciones, no lo hizo y le pilló el toro sin firmar la cesión. Ahora, el convenio que tenemos dura hasta el próximo 14 de diciembre. Hay que negociar con ellos para que nos cedan el edificio. Nosotros necesitamos un periodo de tiempo para poder contratar la programación. Ellos piden cambiar el patronato para tener más presencia en él. Con los actuales estatutos tienen tres patronos, uno por cada medio millón de euros que aportan (como máximo un millón y medio). Luego hay otro por el Ayuntamiento, otro por el puerto y el Ministerio de Cultura otro, además de los empresarios.

¿Está convocada la nueva reunión del patronato?

No, pero después del exabrupto del consejero de Cultura hemos tenido suerte, porque la fastidió. Como Cascos no se ha rodeado de gente con experiencia política... Claro, en el pleno, un socialista le preguntó qué le parecía la programación del Niemeyer y se cabreó. De tener más tablas habría toreado la cuestión. Le preguntaron si sabía lo que había esa semana programado en el Niemeyer y dijo que no. Era la semana en la que venía Kevin Spacey y Sam Mendes. Después de eso, Natalio le contestó que era un aldeano ignorante... El día después, el consejero llamó a la alcaldesa para una cita, pero estaban los ánimos muy exaltados y preferimos dejar pasar una semana. Este miércoles [por hoy] posiblemente nos reunamos. Sería bueno si Cascos se acercara a la inauguración de la exposición de Hugo Fontela. Cascos no ha ido nunca al Niemeyer.

¿Cree que quieren intervenir en la programación artística? ¿Qué es lo que quieren ustedes?

'Podrían cambiar los estatutos y dejar fuera de la gestión a la fundación'Lo que queremos es que no se metan en la programación. Que controlen el dinero público, pero lo que es la programación... Con todo lo que tienen que hacer, que deleguen algo, oiga. Si opinan lo que opinan de la exposición de Jessica Lange parece que entrarán a tocar la programación. El consejero dice que tiene un aparato para medir la calidad. Vallaure me explicó que podía medir perfectamente la calidad de los espectáculos, que la calidad de la cultura podía medirse científicamente. Lo que quieren es ponerse ellos a programar. Lo que no harán es enfrentarse a Natalio Grueso [director de la Fundación que gestiona el Centro Niemeyer] porque la gente lo quiere, porque lo ha hecho bien. Así que intentarán conseguir tener más patronos, y controlar a los patronos privados [Cajastur, Asturiana del Zinc o Garrigues Walker] que no tienen por qué enfrentarse al poder político, porque no están en esto para ser enemigos del Gobierno.

¿Lo que está pasando en el Centro Niemeyer es un símbolo de lo que pasa en España con la presión política sobre la cultura?

'Me gustaría atraer a la vanguardia iberoamericana y a sus patronos'En el extranjero, las iniciativas son mucho más privadas, menos paternalistas de lo que son aquí. El Niemeyer ha costado 43 millones de euros, pero qué es eso comparado con lo que ha hecho Calatrava en Oviedo [el palacio de exposiciones y congresos]. De hecho, el montaje de una ópera en Oviedo cuesta el presupuesto nuestro de un año, que es de tres millones de euros al año. Podemos ser autosuficientes en un par de años, entre las aportaciones de los patronos y las entradas.

¿Podría ocurrir que la gestión del edificio se la dieran a otra fundación?

En principio no, porque la fundación Niemeyer fue creada para gestionar este centro. Pero podrían cambiar los estatutos. Si se ha hecho una reforma de la Constitución en una semana, todo es posible. Si en el siguiente patronato proponen el cambio y consiguen el apoyo de los patronos privados ya está hecho. Lo tienen fácil. Todo depende de Cascos. Cambiarían la composición del patronato y si consiguen tener cuatro, tendrán el poder de la programación. La cesión era un gesto tan pequeño, pero tan importante.

¿Qué pasará, cree que el centro cerrará?

No creo. Habrá un gran escándalo que no será bueno ni para la fundación, ni para Foro Asturias, ni para la ciudad. Para la ciudad será terrible, porque habrá unos meses en los que estará cerrado y con una sensación de decadencia tremenda, aunque puedas pasearte entre los edificios. Pondrán a otros y será otra cosa. No sé de qué tipo. Probablemente quedará como un centro cultural, a modo de bazar cultural. Eso sería terrible. Nosotros hemos apoyado la innovación y un poco la vanguardia. Tomar riesgos y equivocarnos a veces. A mí me gustaría atraer a la vanguardia iberoamericana, que está muy eclipsada. En literatura, cine, arte es una mina. Además, podríamos al mismo tiempo atraer patronos y mecenas iberoamericanos para ser autosuficientes.