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Las cerámicas que Picasso regaló a Jacqueline

El Museu Picasso inaugura una muestra con objetos corrientes convertidos en arte

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Las 41 piezas de cerámica, propiedad de Jacqueline, la segunda mujer del pintor Pablo Picasso, que fueron donadas a Barcelona hace treinta años, se exponen a partir de hoy en el Museo Picasso, en una muestra en la que se ofrece una nueva mirada a estos objetos corrientes convertidos en arte. El director del museo, Bernardo Laniado-Romero, acompañado por los comisarios Marilyn McCully y Michael Raeburn, ha explicado en rueda de prensa que con este proyecto se ha querido homenajear a Jacqueline por la donación, a la vez que, por primera vez en casi dos décadas, se podrán dar a conocer al gran público en su conjunto.

Se trata de una cuarentena de obras, realizadas entre los años 1947 y 1965, en las que Picasso, empleando desde ollas a jarras o fuentes de mesa, deja su impronta con dibujos de búhos, toros, peces o rostros de mujeres, que podrán admirarse hasta el 1 de abril. McCully y Raeburn parten del hecho de que, 'en cierto modo, la cerámica fue el núcleo de la relación entre el pintor y Jacqueline', que, según han recordado, se conocieron en el año 1952 en el taller Madoura de Vallauris (Francia), donde ella trabajaba circunstancialmente como vendedora en la tienda.

A partir de un primer encuentro, empezaron a verse y forjaron un vínculo que duró casi dos décadas, convirtiéndose Jacqueline en su esposa, además de en su musa y modelo. En el taller de Madoura, propiedad de Suzanne y Georges Ramiè, Picasso quedó, asimismo, fascinado por el arte de la cerámica y las posibilidades que le ofrecía para crear nuevas obras, aunque McCully ha reconocido que lo que no solía elaborar el artista eran las piezas en el torno. Sin embargo, en el taller se las producían y él podía intervenir en las mismas, especialmente, por el reto que le suponía trabajar con objetos tridimensionales.

En este sentido, Marilyn McCully ha subrayado hoy que una fuente de mesa 'nunca la percibía para contener una ensalada, sino que la percibía como un objeto de arte', mientras que una jarra 'queda convertida en una escultura'. Por otra parte, a partir de 1957, tras visitar una gran exposición en Cannes sobre los 600 años de cerámica española, el artista empezó a trabajar en grandes platos imitando la cerámica tradicional de la época medieval, lo que queda plasmado en esta muestra.

Asimismo, la imaginería de las corridas de toros es visible en algunos cuencos y platos. Entre las obras más tardías de la exposición, de 1965, destaca una serie de empreintes originales (huellas originales), un método que Picasso creó con la ayuda del hijo de Georges Ramié para producir 'impresiones cerámicas', a partir de un molde de yeso en unos redondos platos.