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Cervantes, un espejo de la confusión actual

Ignacio Padilla resalta en un ensayo las semejanzas entre el siglo XVII y el XXI

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El infierno existió antes que el paraíso y Satanás siempre tuvo mucha mejor publicidad que los ángeles del edén. Tan aburridos. El infierno esconde los miedos y a la vez los deseos. Es la belleza de lo terrible. Y necesitamos mirarlo 'para poder dialogar con él. Aún desde el laicismo, es la representación de lo que nos angustia, y si no la tuviéramos seríamos muertos vivientes'. El escritor Ignacio Padilla (México D. F. , 1968) entiende así ese cruel imaginario. Y así lo reflejó Miguel de Cervantes en su obra picaresca, según sostiene el autor mexicano en Cervantes en los infiernos, publicado por la Fundación José Manuel Lara y premio Manuel Alvar de Estudios Humanísticos.

En esta obra, el escritor mexicano traza una línea de semejanzas entre el siglo XVII en el que vivió el autor de Rinconete y Cortadillo y la actualidad. El parecido se basa principalmente en la confusión. 'Las dos épocas son de ambigüedad. En el siglo XVII, después de las certezas supuestas del catolicismo, llegó la crisis de esas convicciones. Y ahora hemos acabado con otras como los totalitarismos. Cervantes era un hombre profundamente inseguro, un hombre de su tiempo, y ahí está su genio', insiste Padilla. Cervantes hace que Don Quijote sea derrotado 'porque creía tener siempre la verdad, porque él veía el paraíso'. Su creador había bajado a los infiernos y sabía que no todo era ese jardín lleno de ángeles.

No obstante, sí hay diferencias entre aquella época y la de hoy en cuanto a la forma de enfrentarse al miedo. Aquellos eran los años de la imprenta, del humanismo y, como dice Sancho Panza, del cansancio a amar a Dios por miedo a que mostrara su cólera. Por el contrario, hoy, afirma Padilla, 'la política del temor está siendo implementada con tanta o más eficacia que en la Edad Media. El miedo es la razón por la cual la gente aún vota a un candidato. Es lo que vive España ahora. Lo que legitimó a la ultraderecha conservadora de EEUU fue el miedo a otro 11-S', culmina.