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El Chillida-Leku cierra sus puertas

Luis Chillida, hijo del escultor, confía en que la clausura del museo sea temporal 

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El Museo Chillida-Leku cierra sus puertas. Puede ser un agur temporal, pero la realidad actual es que el centro que soñó un día el artista Eduardo Chillida (San Sebastián, 1924-2002) cae víctima de la crisis diez años después de su apertura. La única esperanza de los amantes de su arte está en que la familia del artista llegue a un acuerdo final con las instituciones que permita de nuevo abrir este templo a la escultura a toda la humanidad.

Desde que hace un mes la dirección anunció su cierre para el 31 de diciembre, las visitas se han multiplicado hasta registrar datos de los mejores tiempos. Puede ser debido al temor a que el Museo Chillida-Leku acabe siendo historia o, simplemente, una sensación de nostalgia, pero lo cierto es que la masiva asistencia de público las últimas semanas pone de manifiesto que su cierre deja a pocos indiferentes.

'Es un gran gasto para la familia, pero no para Euskadi', dice el hijo del artista

La pregunta ahora es si se podrá abrir de nuevo y cuándo. Luis Chillida, hijo del artista y director del Museo, no pierde la esperanza. Responde que no le gusta hablar de plazos, pero confiesa que la familia está dispuesta a llegar a un acuerdo con las instituciones, y que estas también 'tienen buenas intenciones'.

Precisamente, los organismos oficiales, con el Gobierno vasco al frente, la Diputación de Guipúzcoa e, incluso, el Ayuntamiento de San Sebastián plantean un cambio del modelo en la gestión del Chillida-Leku que se sustente básicamente en otra fórmula de financiación y en un control compartido del patrimonio del centro entre las administraciones y la familia. La filosofía de la administración es que si hay que poner dinero público para garantizar la supervivencia del Chillida-Leku, también debe haber un control público.

El jueves se presentó el Museo Cristóbal Balenciaga, que ha costado 20 millones

Luis Chillida no cerraba la puerta a esta posibilidad. 'Se están dando avances en todos los puntos de las conversaciones para llegar a un fin común afirmó antes de agregar: 'Se trata de un proyecto que lleva soportando mucho tiempo la familia. Sin embargo, lo que para los Chillida es un gasto muy importante, no lo es para Euskadi'.

El director del museo aclaró también que la decisión de vender en 2011 hasta 12 piezas monumentales en EEUU no afectará a la colección expuesta en este rincón de Hernani: 'Las piezas en venta no son de la colección del museo, sino de la familia. Todo ha coincidido, pero no tiene relación'.

La historia del arte es caprichosa. Mientras Chillida-Leku cierra sus puertas, al menos temporalmente, el jueves se presentaba en Getaria el nuevo museo dedicado a Cristóbal Balenciaga, que se abrirá el próximo verano para exponer un centenar de vestidos del modisto y acoger una escuela de alta costura. La construcción del edificio ha costado 20 millones de euros, 14 más de lo presupuestado.

En 2010 el Gobierno vasco destinó al menos ocho millones de euros a los museos, pero de forma desigual. Al Guggenheim le tocaron algo más de cuatro millones de euros, al Museo de Bellas Artes de Bilbao, 1,6 millones; al Museo de la Paz de Gernika, 110.500 euros, a la Fundación Artium, 620.000 euros, y para el resto de centros, 989.714 euros.